Reseña de ‘La Revolución’ de Netflix, nueva serie original francesa que reinventa el levantamiento del pueblo galo contra la nobleza mezclando varias ideas en un cóctel que entretiene pero no convence
Netflix se ha puesto muy histórico últimamente, algo que para los amantes del género es algo de agradecer. Este último mes ha estrenado la alemana ‘Bárbaros’ que nos llevaba al conflicto entre el poderoso Imperio Romano y las tribus germánicas en Teutoburgo y poco antes estrenó la francesa ‘La Revolución’. La primera era una recreación más o menos válida en cuanto a rigor histórico, en cambio la segunda de rigurosa tiene más bien poquito y nos lleva a una visión extremadamente diferente de lo que fue el conflicto social y político francés que tuvo lugar a finales del siglo XVIII.
Pero oye, ¿Quién quiere lealtad a lo sucedido cuando para eso tenemos los documentales? Aquí hemos venido a jugar y sin duda alguna la serie francesa juega bastante con los hechos. Quizá demasiado porque crea un batiburrillo de ideas sacadas de otras producciones, supercherías y dimes y diretes históricos que a veces convierten en una locura un tanto sin sentido aunque, afortunadamente, al menos entretiene.
Os lo contamos a continuación en nuestra reseña de ‘La Revolución’ de Netflix, creada por Aurélien Molas.
La pandémica y apocalíptica revolución francesa
Pillamos el Delorean que todos tenemos en el salón y nos vamos a unos días antes del comienzo de la famosa revolución francesa. Allí – como todos los que fuisteis a bachillerato sabréis, para los jóvenes de hoy en día os lo contamos brevemente (es broma hombre, o quizá no) – el absolutismo monárquico donde el poder del rey y su corte era ilimitado, creo una situación insostenible donde la desigualdad era total.

Pero siempre hay una ovejita negra, en este caso sería la blanca, que es un poco más consecuente y que sufre por su pueblo. Esa “perroflauta monárquica” es Elise de Montargis (Marilou Aussilloux), hija del extrañamente desaparecido Conde de Montargis que, entre que cuida a su misteriosa hermana Madeleine (Amélia Lacquemant) y llora por el amor perdido de Albert (Lionel Erdogan), se tendrá que enfrentar a su malvado, lleno de oscuros planes, tío Charles (Laurent Lucas) y al no menos maligno primo Donatien (Julian Frision).
Algo parece estar tramándose en el seno de los malos de la familia Montargis, algo que tiene que ver con una extraña enfermedad que aparece de la nada de repente y que convierte a los nobles en una especie de inmortales-zombies-vampiros hambrientos, asesinos y descontrolados que tienen una característica siempre asociada a la nobleza: la sangre azul.
Una enfermedad que descubre un médico Joseph Guillotin (Amir El Kacem), hermano del anteriormente mencionado Albert. El amor de juventud de Elise no era más que un huérfano y claro esas cosas no estaban (hasta que apareció nuestra reina Leticia) bien vistas en la realeza, con lo que el chaval terminó con un tiro en la sien. Pero 10 años después para sorpresa de su hermano reaparece vivito y coleando… Parece ser que él está infectado por esa extraña enfermedad de la sangre azul.
Albert es parte de La Fraternidad, el “grupo antisistema” comandado por Marianne (Gaia Weiss) y que está harto de la sumisión del pueblo ante la aristocracia y planea sublevarse. No solo tendrán que enfrentarse contra la injusticia social y política sino que a eso se añade la misteriosa enfermedad que portan los nobles, pero ¿Y si esa inmortal sangre azul no fuera casualidad, si fuera un plan de los poderosos venido desde más arriba? ¿Serán capaces de evitar lo peor, una pandemia y una catástrofe general?
‘La Revolución’ de Netflix es un cóctel variado
¿Sabéis esos mix de frutos secos que se venden desde tiempo inmemorial? Pues ‘La Revolución’ es como esa bolsa variadita. Tiene un poco de esto y un poco de lo otro y como en toda bolsa de ese mítico snack hay cosas que están ricas, otras que se dejan comer y otras que, como las pasas, no se las come nadie.
En primer lugar, cogemos un puñadito de temática pre apocalíptica pandémica dónde tenemos una especie de virus que convierte a la gente, parece ser que solo a los nobles, en una especie de vampiro-zombies hambrientos descontrolados que son un peligro para el resto de la gente. ¡Ah y además son inmortales! Referencias claras a varias series e historias vistas mil y una veces que podríamos decir que son esos saladitos que ni fu ni fa.
Luego tenemos un poco de supercherías y momentos locos brujeriles. La princesa Madeleine, una muchacha que es sorda y está denostada en el seno familiar por todo el mundo menos por Elise, tiene una especie de visiones raras que le marcan un camino. Esta parte que tiene connotaciones de vudú venido de las esclavizadas colonias africanas francesas es en mi opinión la parte que es infumable y que desentona bastante.
Lo mejor de la serie, esos kikos de maíz gordos que tanto gustan, es sin duda alguna su excelente fotografía, unos emplazamientos, tantos reales como de cgi, y un vestuario que consiguen recrear notablemente una época tan oscura.

Valoramos ‘La Revolución’ de Netflix
Resumiendo ‘La Revolución de Netflix es una serie que tiene claro oscuros, cosas que llaman la atención y otras que la convierten en prescindible. Además, visto el tráiler, prometía mucho más y se queda en poca cosa porque no es ni más ni menos que el inicio de la contienda, de esa revolución que llevo a Francia a la “libertad, igualdad y fraternidad”.
No se sabe aun si tendremos una segunda temporada que se meta de lleno en el meollo del levantamiento, se supone que sí pero con Netflix nunca se sabe (algo que le pasó a la también francesa, molona y lamentablemente cancelada ‘Marianne’).
Nota: 6/10


