Twin Peaks: 25 años después, David Lynch vuelve a darnos jaque mate


Se acabó. No quería (y no soy el único) que llegara este momento, pero finalmente hemos llegado al final de la loca, experimental, creativa, rompecabezas y cualquier adjetivo que queráis añadirle en función de si os ha gustado o no,  tercera temporada de Twin Peaks.

David Lynch tras idear el episodio 18

Sí, David Lynch lo ha vuelto a hacer. Y la verdad, me extraña que alguien se esperase lo contrario. Quizá animados porque los últimos episodios habían avanzado trama de un modo más “coherente” (siempre entrecomillemos esta palabra cuando hablemos de esta serie y de Lynch) había quien esperaba un final más normal o cerrado. Nada más lejos de la realidad: si la serie original nos dejaba con los pelos de punta con el “How's Annie”, Lynch le ha dado una nueva bofetada al espectador cerrando en esta ocasión con el desgarrador grito de Laura Palmer, haciéndonos sentir como se tuvieron que sentir los espectadores que presenciaron aquel final en 1991. Solo que esta vez el desvarío ha sido mayor.

Nadie grita como Sheryl Lee

“Somos como el soñador que sueña y luego vive en el sueño” nos dijo Monica Belucci hace unos cuantos episodios. Intentar interpretar lo que ocurre en el último tramo del episodio 17 y, especialmente, en el 18, no es sencillo. Lynch se ventila lo que venía siendo la trama principal de esta temporada en la primera media hora del episodio 17. Luego se dedica a prepararnos, y en el 18, saca su cerebro a jugar. Comencemos, pues, por la parte más normal.

El episodio anterior nos dejaba con todos los personajes dirigiéndose a Twin Peaks. El primero en llegar ha sido Bob, que tras visitar el lugar donde Andy y compañía encontraron a Naido, es transportado frente a la oficina del sheriff previo paso por The white lodge. Allí, es recibido con entusiasmo por Lucy y Andy, que le llevan ante el sheriff Truman. Andy decide ir a buscar a Hawke para contarle las buenas nuevas (si esa visión que tiene no le da una pista de que ahí pasa algo raro, el hecho de que “Cooper” rechace un café debería haber hecho saltar todas las alarmas), y se encuentra con que esa película de los hermanos Marx que es el calabozo sufre una rebelión cuando Chad se libera de su cautiverio y amenaza a Andy… situación solucionada cuando Freddie, el particular “Iron Fist” de Twin Peaks, revienta la puerta de su celda y le deja inconsciente.

En el despacho, mientras tanto, Truman y Bob tienen una especie de duelo bajo el sol sentados en sus respectivas sillas. Este se rompe cuando Lucy le pasa una llamada al sheriff: Dale Cooper, el de verdad, está entrando en el pueblo. Truman y Bob se leen la mente y deciden finiquitar su duelo western sacando sus pistolas a pasear. Un duelo que gana Lucy, que dispara a Bob por la espalda, salvando la situación. Pese a que pudiera parecerlo al principio (y durante bastante tiempo) pocas escenas a lo largo de la temporada han sido al azar, y aquella escena en la que veíamos como Lucy no entendía el funcionamiento de los teléfonos móviles ha tenido su repercusión aquí. 


Al despacho del sheriff comienza entonces a llegar gente a tutiplén: los habitantes del calabozo, Hawke, Cooper, los Mitchum y Candy se juntan para presenciar cómo los espectros intentan nuevamente revivir al Doppelganger. Pero lo que surge entonces es una esfera con Bob en su interior, y que reúne a Freddie con su destino. Esforzándose, Freddie consigue destruir a Bob y acabar con la amenaza del Doppelganger después de que Cooper le ponga el anillo verde. 

Tras pedirle la llave de la habitación del Great Northern, Gordon y compañía se unen al ya nutrido grupo para decirle hola y adiós a Cooper, y para presenciar cómo Naido se transforma en Diane, supuestamente la original. Cooper, pese haber estado en la habitación roja y posteriormente bajo la identidad de Dougie, está al tanto de todo, se acuerda de todo y parece haber tenido 25 años para madurar un plan. 


Tras despedirse de todo el mundo, la comisaria desaparece, y Gordon, Diane y Cooper aparecen en el almacén que vigilaban James y Freddie hace unos episodios. Tras pedirle a sus dos acompañantes que no le sigan, Cooper utiliza la llave de la habitación del Great Northern para cruzar una puerta que le lleva a The black lodge, donde le espera el hombre manco para conducirlo hasta Phillip Jeffries.

En su encuentro con la tetera Jeffries, el nombre de “Judy” vuelve a aparecer. Al principio del episodio, Gordon les habla de ella a Albert y Tammy. Judy es una entidad descubierta por el Mayor Briggs, al parecer de extrema maldad. Briggs, Cooper y Gordon tenían un plan para llegar hasta ella, pero no pudieron llevarlo a cabo ya que todo el que se relaciona con ella desaparece. Lo hizo Briggs, lo hizo Cooper y también Jeffries (esto nos lleva también a eventos de “Fuego camina conmigo”, película que se merecía un revisionado de cara a este final de temporada)

Jeffries y la rama parlante forman un impagable duo esta temporada

“El pasado dicta el futuro”. Cooper parece tener muy claro esto, y por ello, Jeffries envía a Dale al pasado, al lugar a donde él quería ir: la noche en la que Laura Palmer fue asesinada. Utilizando una trama típica de las pelis con saltos en el tiempo y metraje de “Fuego camina conmigo”, Cooper observa la escena entre James y Laura para después, antes de que la joven tuviera aquella fatal reunión con Leo, Renault y Ronnette, interceptarla y llevársela de allí. Laura al principio parece recelosa, pero después reconoce a Cooper de sus sueños.

Todo parece ir bien. Cooper parece salvar a Laura de su destino esa noche, y a la mañana siguiente, Pete Martell nunca encuentra su cadáver porque éste ha desaparecido. Hasta ahí todo bien, pero durante su paseo con Cooper por el bosque, Laura desaparece con uno de sus desgarradores gritos.

A partir de aquí podemos empezar a teorizar. La identidad de Judy no se nos es desvelada, pero se puede establecer una hipótesis (una, aunque el 3x18 es un capítulo que permite muchísimas, cada espectador puede interpretarlo como quiera) Si Judy fuera una entidad malvada similar a Bob, no sería descabellado pensar que se encuentra alojada en el interior de Sarah Palmer, cuyo comportamiento esta temporada ha sido muy extraño y ya vimos cuando atacó a aquel hombre en el bar que su interior es muy oscuro. Además, justo antes de que Laura desaparezca mientras caminaba por el bosque con Cooper, la vemos destrozar la fotografía de su hija. Y si queremos teorizar más, podemos remontarnos al mítico 3x08 y pensar que aquella joven que veíamos pasear con su pretendiente podría ser Sarah Palmer y aquel ser que entró en ella ser la misteriosa Judy, aunque esto último esté más cogido por los pelos. En cualquier caso, tiene pinta de ser Judy la causante de la desaparición de Laura. 



El 3x18 nos ha dejado otro episodio para la historia de la serie. Sus primeros minutos, en los que vemos como el Doppelganger que utilizaba Bob es quemado y se crea otro Doppelganger de Dougie para que se quede con Janey-E y Sony Jim, es la única tregua que Lynch nos concede antes de sumergirnos en un viaje del que pocas conclusiones precisas podemos obtener.

Pese a su desaparición, Laura parece que se libró al menos de morir aquella noche. Si Dale ha salvado a Laura, prácticamente ha reescrito la serie y ahora cualquier cosa y cualquier realidad es posible. La obsesión de Cooper con Laura se hace muy patente a lo largo de todo este episodio, aunque, teniendo en cuenta cuál era su plan, parece entendible. Es posible que Cooper se haya pasado 25 años encerrado viendo como alguien con su aspecto se dedicaba a arruinar todo lo que tocaba, desde las vidas de Audrey y Diane a toda la gente que ha asesinado. Y, para tratar de remediarlo, haya intentado ir a lo que él cree que es la raíz del problema, impidiendo la muerte de Laura. 

En esta ocasión, tenemos que remontarnos al primer episodio de la temporada por dos motivos principales. El primero de ellos son las escenas de la habitación roja que ya pudimos ver en su momento, pero que teniendo en cuenta todo lo sucedido pueden adquirir un nuevo significado. “Is it future or is it past?” La temporalidad, con la que Lynch ha jugueteando esta temporada, se vuelve más voluble que nunca a lo largo del episodio. El otro es la primera escena de dicho episodio, ese encuentro entre The fireman y Cooper que nos deja el número 430 y los nombres de Richard y Linda. Dos elementos que se nombrarán poco después. 


Después de reencontrarse con Laura, que le susurra al oído, con la rama parlante y con Leland, que le dice que busque a Laura, Cooper se reencuentra con Diane y ambos salen de allí, sin que sepamos cómo, para verlos posteriormente en un viaje por carretera. Cooper se detiene en el punto que indican las 430 millas, y tanto él como Diane parecen ser muy conscientes de lo que puede ocurrir si pasan de allí. “Once we cross it could all be diferent”, dice Cooper. Y vaya si tiene razón. Decidido a seguir buscando a Laura, la pareja atraviesa el portal que debe haber allí y cruzan al otro lado. Ese otro lado puede ser una dimensión paralela u otro momento temporal. Lo dicho, aquí toda teoría es válida.  

El viaje, ahora nocturno, lleva a Diane y a Cooper hasta un motel de carretera donde Diane ve a otra Diane en la entrada. Ignorando este hecho, Diane y Cooper pasan la noche en aquella habitación, con peculiares escenas de sexo entre medias (imagino que Diane le tapa la cara a Cooper para olvidar la violación que sufrió por parte del Doppelganger). A la mañana siguiente, todo ha cambiado, incluido ellos mismos: Dale y Diane parecen ser ahora Richard y Linda, habiendo desaparecido esta segunda. Quizá este cruce les ha convertido en otras personas y Cooper ya no es Cooper, todo es posible. Tampoco el motel en el que se encuentra es el mismo de la noche anterior. 


Desorientado, Dale reemprende su viaje por las carreteras de Odessa hasta que ve un restaurante llamado Judy, algo que interpreta como una señal. En el restaurante obtiene la dirección de una camarera que lleva días sin ir a trabajar… y que resulta ser Laura. Aunque desde luego, no parece ser la Laura que conocemos. Su nombre al parecer es Carrie Page y no sabe o no recuerda nada ni de su familia ni de Twin Peaks. Sin embargo, la posibilidad de salir de allí suena como música para sus oídos, y como Cooper está tan interesado en llevársela de allí que decide pasar por alto el hecho de que hay un cadáver en el salón, se ponen en marcha.

El largo y silencioso viaje por carretera concluye cuando llegan a Twin Peaks ya de noche. Y durante la entrada al pueblo hay un detalle en el que solo me fijé la segunda vez que vi el episodio, y que puede tener relación con la temporalidad, factor importante de esta dimensión en la que Cooper se encuentra ahora: el Double R. Lynch no nos muestra prácticamente nada reconocible durante la llegada al pueblo: no vemos el mítico cartel de entrada al pueblo, ni se cruzan con ningún coche o habitante. Pero, ¿no os parece que el Double R se parece más al de las dos primeras temporadas que al que hemos visto en esta tercera?


El viaje termina ante la casa de los Palmer, pero Laura no la reconoce cuando la ve. La pareja llama a la puerta, pero no es Sarah Palmer quien les abre, sino una mujer rubia  que responde al nombre de Alice Tremond (Lynch ha llevado hasta el límite el juego entre realidad y sueño/ficción haciendo que sea la dueña de la casa en la vida real la que la interprete) Alice no conoce a ninguna Sarah Palmer, pero afirma que ella y su marido (al que nunca vemos) son los propietarios de la misma, y que la persona que se la vendió es la señora Chalfont (que, recordemos, era el nombre de aquella siniestra mujer que aparecía y desaparecía con su nieto, a la que vimos tanto en la serie original como en The black lodge durante “Fuego camina conmigo”)

Cooper no sabe explicar qué está ocurriendo, hasta que finalmente cae en la cuenta. “What year is this?” acierta a preguntar. Pero no obtiene respuesta: Laura se ha quedado fijamente mirando la casa y cuando oye su nombre procedente del interior, emite un grito que nos hiela la sangre por última vez. Las luces se apagan y todo termina.

Twin Peaks no es una serie que esté destinada a tener un final normal. O un final, directamente. No obstante, este final, aunque abierto y con muchas interpretaciones posibles para intentar arrojar luz, a mí me ha dejado tan satisfecho como me dejó el final de la segunda temporada cuando vi la serie por primera vez. Al no tener una conclusión cerrada, facilita que siempre se pueda hablar de ella, o dicho de otra manera, de que sea una ficción que permanezca inmortal y que aguantaría lo que le echen. 


¿Qué significa este final? Probablemente sea la pregunta del millón. Una posibilidad es que Cooper y Laura, sea la dimensión que sea, han llegado “demasiado pronto”, y tal vez falten años para que los Palmer habiten esa casa (yo me inclino por esta) Otra es que, si Cooper salvó a Laura, todo se ha reescrito, y eso implica que Bob (o Judy) puede seguir vivo y habitando la casa de alguna manera, lo que haría que Laura recordara y gritara en consecuencia. O podrían entremezclarse ambas posibilidades y que Bob se encuentre dentro del marido de la señora Tremond. O podría ser algo más onírico y metafórico, y que simbolice que, por mucho que Cooper intente cambiar las cosas, el bien y el mal (estén simbolizados por Bob, Judy, Laura o los habitantes de las black o white lodges) siempre existirán y siempre estarán en lucha. O también podría no tener sentido y ser todo un sueño del soñador. Cada uno puede quedarse con la interpretación que haya sacado, la que más le guste o la que más le convenza.

Si este es el final, a mí personalmente me sirve. Pese a que la audiencia no ha sido buena, no sería raro que a Showtime no le importara producir otra temporada. Pero Lynch dijo desde el principio que no habría más Twin Peaks después de esto, así que, aunque ojalá hubiera más, nos quedaremos con eso. Aunque eso sí, yo querría una cuarta temporada para seguir disfrutando de las benditas locuras de Lynch, porque los que la busquéis para encontrar respuestas… tened por seguro que Lynch nos haría lo mismo, dejándonos con más preguntas sin respuesta y con otra bofetada al final. 

Lo que he expuesto aquí son solo cosas que yo he creído entender y he creído interpretar. Cualquier otra cosa es válida y, si queréis, podéis compartir vuestras opiniones o teorías en los comentarios. Ha sido un placer encargarme de las reviews de este "The return", que espero no os hayan resultado muy aburridas (me disculpo por la extensión de esta última) Personalmente, el visionado de esta temporada me ha supuesto una experiencia televisiva como pocas he vivido. Ya me pasó con las primeras temporadas, pero esto ha sido distinto. Poder vivirlo semana a semana, teorizando, siendo testigo de cosas que muchas veces ni entendía… ha sido un gustazo que casi ninguna ficción me ha transmitido. 

Lynch y Frost podrían haber sido conservadores y haber apostado por una temporada que continuara la línea de las dos primeras. Pero no ha sido así. Por eso muchos se habrán sentido decepcionados, pues esperaban más presencia del pueblo y de los personajes de la serie original que les enamoraron en su momento, y no lo que se han encontrado. Les entiendo. Pero yo aplaudo ese salto al vacío y estos 18 capítulos en los que Lynch parece haberse dejado todo lo que tiene, siendo lo que probablemente sea su testamento en cuanto a narrativa audiovisual. Ha conseguido, 25 años después de hacer historia en la televisión, volver a presentar algo que no se parece en nada, dejando esa sensación en el espectador, y consiguiendo que, dentro de otros 25 años, esta temporada tenga el mismo culto que las anteriores y se continúe hablando de la serie. No es poco. 




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