'Tiempos de guerra', amor de cartón piedra


Es difícil, hoy más que nunca, contentar tanto a audiencia como a responsables de cadena. El prime time es una lucha de titanes en la que gana el que más sabe o, en el peor de los casos, el que más suerte tiene. En un mercado marcado por el anunciante, que vive básicamente de la publicidad, el margen de error debe ser pequeño, y si tienes un fórmula o modo de hacer que te permita el mínimo riesgo con el máximo beneficio, debes convertirlo en tu credo, en tu ‘modus operandi’ particular. 

Anoche Atresmedia estrenó una de sus grandes apuestas de la temporada ‘Tiempos de guerra’, el nuevo melodrama de Antena 3 que busca rellenar el hueco que han dejado otros éxitos de la casa, como en su día fueron Velvet -que veremos próximamente en Movistar-, Vis a Vis (Fox) o Mar de Plástico.


'Tiempos de guerra' narra la historia de un grupo de jóvenes de clase alta que voluntariamente deciden irse como enfermeras a la guerra con Marruecos en 1921. La idea en si es buena: una serie dramática protagonizada por mujeres con un telón de fondo poco explotado y, sobre todo, desconocido por el gran público: la guerra con Marruecos a principios del siglo XX. Pero, no convence. Su principal problema: unos rostros demasiados conocidos encarnando unos personajes que te hacen pensar que en vez de ver a Ana Ribera, Rita o Pedro correteando por las galerías, ahora lo hacemos por un hospital con otros nombres y otro aspecto. Debe ser fácil, y seguro, trabajar con el mismo equipo artístico y técnico cuando hay dinero de por medio. La cuestión es si queremos creatividad e innovación o apostar por el caballo ganador. Si su idea era la primera, han fallado; si por el contrario querían, y estoy segura de que así ha sido, no jugársela demasiado y contentar a una audiencia ya ganada en el pasado, lo han conseguido. 


Es previsible, y tremendamente aburrida, pero cumple las expectativas de un público amante del folletín y el cartón piedra. Bambú Producciones me decepciona esta vez, pese a sus esfuerzos. Con una dirección de arte impecable, y una posproducción muy digna, es quizá de lo poco que encuentro a su favor, y por los que le daría una oportunidad a esta producción manida. Ni José Sacristán puede salvarlo, por que a decir verdad, de todo el reparto -y aquí añado otro quizá- es Verónica Sánchez, y su personaje, lo único capaz de engancharme. Demasiada responsabilidad para una sola persona.

COMENTARIOS