Liar: Joanne Froggatt, dudas y juicios morales

Los Lunes Seriéfilos Liar


Toda historia tiene dos versiones. Toda batalla tiene dos bandos. Cuando no se conocen todos los hechos, posicionarse es una cuestión puramente emocional. En el camino por encontrar la verdad, se librará una poderosa lucha entre lo racional y lo irracional. Esta es la interesante propuesta que plantea Liar, el nuevo drama psicológico de los hermanos Williams para ITV.

Los hermanos Williams y el thriller británico


Los Lunes Seriéfilos Liar
El pasado 11 de Septiembre, ITV estrenaba Liar. El mismo día y a la misma hora, BBC One hacía lo mismo con Rellik. Ambas ficciones llevan la firma de Harry y Jack Williams, autores también de The Missing, aclamado thriller que se ha convertido en un referente moderno del género. Sin abandonar el terreno de la investigación policial, los hermanos Williams parecen haberse adueñado del prime time británico de los lunes y hacer que la audiencia nacional comience la semana dudando de la veracidad de unos en Liar y reconstruyendo líneas temporales en Rellik.

Sea como sea, queda claro que la destreza de estos autores y, por extensión, la de la televisión británica, siente predilección por un género que, aunque explotado hasta la saciedad, continúa engatusando espectadores y ofreciendo contenidos de calidad. Los ejemplos anteriores, sumados a títulos como Happy Valley, Broadchurch o The Fall, marcan una nueva dirección dentro de esta corriente. El thriller británico se apoya en tramas horizontales de investigación, que incluso pueden llegar a parecer simples y manidas, para construir personajes de enorme complejidad psicológica y emocional, realistas e identificables, y desarrollar relaciones y arcos de personaje magnéticos y catárticos. Esto hace que lo que a simple vista parece una serie de trama sea, en realidad, una deliciosa serie de personajes. 

Así, los hermanos Williams, como estandartes del género, han elevado el thriller británico, gracias al diseño de personajes, tratamientos realistas y trabajadas facturas visuales, a nuevas cuotas artísticas.

Joanne Froggatt e Ioan Gruffudd, las dos caras de Liar


Antes se coge al mentiroso que al cojo. O eso se creía antes de Liar. La nueva serie de ITV siembra la duda en torno a la verdad de los acontecimientos sucedidos entre dos personajes. Sin embargo, la profundidad psicológica de la historia y el diseño de la misma termina desviando la atención del espectador, a quién ya no le importa descubrir qué es lo que pasó realmente, sino averiguar cuál de los dos miente o dice la verdad. 

Los Lunes Seriéfilos Liar
Liar despliega una investigación policial en torno a la supuesta violación de Laura Neilson, una profesora de instituto interpretada magistralmente por Froggatt, por parte de Andrew Earlham, respetado cirujano a quién da vida Gruffudd. A simple vista, ambos parecen tener un expediente impoluto, pero los hermanos Williams se encargan de ir desvelando sutilmente pequeños detalles acerca de sus respectivos pasados para sembrar la duda y la desconfianza. Ella cuenta con un historial de enfermedades mentales y tratamientos psiquiátricos, y él es viudo tras el suicidio de su esposa. 

Froggatt, quien ya fue víctima ficticia de violación interpretando a Anna Bates en la exquisita Downton Abbey, recogió premios por su sobrecogedora interpretación y parece ir por el mismo camino. La actriz consigue poner los pelos de punta y revolver las entrañas con una actuación detallada, realista, visceral y emotiva, especialmente en la secuencia del reconocimiento médico. Consigue hacer de Laura una víctima identificable, pero también dejar entrever una Laura mentirosa y vengativa. Por su parte, Gruffud, mucho más comedido y contenido, a la sombra de ella, da vida a un Andrew entrañable y tierno con aura angelical, al mismo tiempo que abre las puertas de un Andrew retorcido y despreciable. Ambos bailan sobre la fina línea que separa la verdad de la mentira, jugando con los pequeños detalles y la confianza del espectador. 

A su alrededor se despliega una pequeña red de personajes secundarios, como la hermana y ex novio de ella, el hijo de él, o los detectives a cargo de la investigación. La fuerza argumental de Liar radica en la tensión de la relación verdad-mentira que, lamentablemente, se ve enturbiada por subtramas de adorno y tintes culebrunescos, como el affair entre la hermana y el ex novio, que debilitan la solidez del producto.

La duda y el posicionamiento moral


Sin embargo, lo más atractivo de Liar, más allá del magnetismo interpretativo de Froggatt y la sobresaliente fotografía y dirección visual firmada por James Strong, es la batalla moral interna que plantea delante y detrás de la pantalla. En el episodio piloto de Liar, cuando apenas se cuenta con datos objetivos respecto a la supuesta violación, posicionarse en torno a la verdad, es decir, creer a Laura o a Andrew, es una cuestión meramente emocional e irracional. De esta forma, tanto personajes como espectadores, quedarán definidos en función del lado que escojan. 

Los Lunes Seriéfilos LiarLiar aborda un tema delicado y escabroso como es el del acoso y la violencia sexual. Un asunto social que parece tener a toda la sociedad a favor de su erradicación pero que adquiere matices muy afilados e incisivos. Cuestiones como el machismo cultural aprehendido, el feminismo y la cultura de la violación entran en juego y definen las relaciones de los personajes. El espectador juzgará a éstos severamente en función del bando que elijan, pero también se descubrirá juzgándose a sí mismo en contadas ocasiones a medida que la trama vaya aportando datos y la veracidad y la duda se muevan de un lado a otro.

Las expectativas no solo se concentran en descubrir cuál de los dos dice la verdad, sino en contemplar qué desenlace ofrecen los hermanos Williams a un tema tan puntiagudo. Posicionarse a favor de ella pude resultar la opción moral correcta pero la obvia narrativamente. Escogerle a él como el bueno puede realzar la complejidad narrativa de la serie pero conseguir la animadversión del público. Pero sin duda, Liar es un producto necesario que pone sobre la mesa un tema de gran relevancia y trascendencia social de forma cruda y realista. 

Seis capítulos nos separan de la verdad. Por el camino, Liar nos propondrá un debate moral interno y una lucha entre lo racional y lo irracional de la que seremos nuestros propios jueces. 

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