'I love Dick', cuando el feminismo es un canto a la obsesión


Cuando el feminismo es una proclama en una camiseta que te compras en el Pimkie de tu barrio, cuando el discurso sale de la boca de abanderadas histéricas o jóvenes que en su empeño de digresión caen en la manida provocación del cuerpo desnudo. De esto va 'I love Dick' (Amazon Prime), y sin embargo, hay algo en ella que engancha, que pide más.

En Marfa, Texas, llega un matrimonio desgastado formado por la cineasta independiente Chris (Kathryn Hahn) y su marido Sylvere (Griffin Dune). Donde el arte y la vida al más puro estilo tejano se mezclan creando una especie de infierno en la tierra, Dick (Kevin Bacon), el director del Instituto de Arte de Marfa, será el oscuro objeto de una obsesión que cambiará sus vidas y hará replantearse al espectador si mujeres y hombres somos tan diferentes respecto al sexo.


'I love Dick' es un soplo de aire fresco para los seriéfilos, una ‘rara avis’ dentro del panorama audiovisual que te plantea cuestiones tan primarias como el sexo y el amor desde ambos puntos de vista. Es rara y revolucionara en su aspecto; a modo epistolar, 'I love Dick' nos sumerge en la obsesión, nos excita, y nos provoca una ansiedad insatisfecha. 'I love Dick' es como una droga, no puedes parar de verla, treinta minutos de excitación, de agobio, de necesidad de ser complacida por el macho, por el gran hombre viril, por Dick.

A veces falla, y éstos pueden ser sus puntos débiles. Aunque hay en ella una dicotomía, un dialogo interesante, un planteamiento que te hace reflexionar y reafirmarte en la necesidad de un feminismo reivindicativo que azote a la nueva ola, más preocupada por la moda, que por la lucha real de igualdad de géneros. Entiendo que es mucho lo que Jill Solloway ('Transparent'), ha querido contar, y no siempre ha sabido cómo hacerlo, o quizá haya sido su plan intencional para invitarnos a la discusión, al debate. No voy a hablar del  arte contemporáneo, parte indispensable de la historia, porque no entiendo sus formas, las de ahora, las que parecen querer alcanzar más la notoriedad que la verdadera renovación del lenguaje. Pero me parece interesante cómo nos muestra la deslegitimación femenina en ese ámbito, que no deja de ser una deslegitimación en otros aspectos de la vida: académicos, laborales, familiares.

Si bien la historia se sustenta en el triángulo entre Chris, Sylvere y Dick, los verdaderos protagonistas son Chris y Dick que aunque claros contrapuestos, hay en ellos un elemento común: ambos son artistas perdidos que han perdido su voz, o no la encuentran. El viaje de ambos es un viaje de tensión sexual, pero también de tensión creativa, y sobre todo, de ruptura con unos valores supuestamente inamovibles.

Personajes

Chris (Kathryn Hahn) es una directora de cine independiente frustrada, excéntrica y que parece vivir en una crisis existencial continúa. Se nos muestra como una mujer histérica, que no sabe lo que quiere (¿es que alguno lo sabe?) y loca. Ella, en un arrebato de lujuria, inmersa en su obsesión comienza a redactar una serie de cartas (¿eróticas?) cuyo destinatario no es otro que Dick (pinchen sobre el nombre).

Responsable de un cambio de roles poco explotado en la pantalla en el que la mujer pasa a ser el 'Sujeto' y el hombre el 'Objeto',  de la decosificación femenina, se ve obsesivamente enamorada -o enlujuriada- por el gran macho, el inescrutable Dick. 



Sylvere (Griffin Dunne) es el marido de Chris, especializado en el Holocausto, es un viejo verde enamorado de su esposa con la que participa activamente en sus fantasías, si bien los celos, le impiden entregarse a ellas en su totalidad.


Dick (Kevin Bacon) es el director del Instituto de Marfa, un hombre misterioso, amante de su privacidad, que ve como todos sus principios, pese a su resistencia, sufren un vuelco ante la arrolladora Chris.


Devon (Roberta Colindrez) es la vecina del matrimonio. El personaje Trans de la serie, artista, independiente, es la gran observadora del conflicto. Nos recuerda a Dick, pero es su versión evolucionada. Apasionada y magnética, un personaje que se merece una serie propia (Jill, por favor, danos más Devon, lo necesitamos) 

Su creadora
Basada en la novela homónima escrita por Chris Kraus, la serie es una creación de Jill Soloway, creadora de la conmovedora y sorprendente 'Transparent', que acaba de estrenar su cuarta temporada.
 


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