Crítica: "Valerian y la ciudad de los mil planetas" (2017), de Luc Besson


En el siglo XVIII, Valerian y Laureline, una pareja de agentes espaciales, deben embarcarse en una misión que les llevará a Alpha, una gigantesca metrópolis, donde conviven especies de todo el universo, donde una peligrosa amenaza que puede poner en peligro todo el universo está a punto de tener lugar.

Basada en una saga de novelas gráficas cuya influencia en la ciencia ficción ha sido importante (sin ir más lejos, en la primera trilogía de Star Wars), “Valerian” ha llegado a los cines dirigida por Luc Besson (“El quinto elemento”, “Leon: el profesional”), un director al que se le nota que ha echado todo lo que tenía en el proyecto y para conseguir sacarlo adelante.


Para ello, nos presenta una space opera que entra por los ojos y que tiene su principal bastión en el enorme universo que se va desplegando ante el espectador. Imaginativa a más no poder, “Valerian” nos presenta un colorido universo en el que parece que cualquier cosa es posible y donde no es posible predecir que nos encontraremos a continuación. Es tal la cantidad de especies, personajes, planetas y pequeños detalles que parece inabarcable. La película no se pone límites en este aspecto, y la verdad es que se agradece poder disfrutar de este festín visual.

La historia que se nos presenta es sencilla. No es un gran guión, desde luego, pero tampoco creo que lo requiere especialmente. La película busca que sea el espectador el que se introduzca en su universo, y para ello ha optado por una historia que se limita a cumplir pero que nos sirve para acceder a él. Una historia que tiene su principal eje en torno al binomio “conquistar vs compartir” (en ese sentido es bastante ilustrativo el inicio con la canción “Space oddity”) y que sirve de acompañamiento para mostrarnos un correcalles aventurero de los que ya no se hacen. Los blockbusters de este estilo han cambiado con el paso de los años hasta el punto de que “Valerian”, con toda la pasión de su director y su ambición por mostrar su universo sin hacerle concesiones al público, resulta una rareza.  


Algo que se extiende hasta a las elecciones de casting. Desde luego, casi nadie pensaría en Dane DeHaan y Cara Delevingne como pareja para protagonizar una película de alto presupuesto, estando lejos de elecciones más obvias. DeHaan se ha llevado la peor parte, pues parece que está permanente desubicado o en estado de empanamiento mientras que Delevingne, dentro de sus limitaciones como actriz, consigue dar más el pego que su compañero. Sin resultar brillantes en ningún momento, cumplen con su función de darle algo más de normalidad, o humanidad a la trama de la cinta soltando de vez en cuando algún chiste o sarcasmo. Pero pese a que teniendo en cuenta la naturaleza de la cinta puede cuadrar su elección, a mí personalmente no me convencen, y no creo ser el único. El resto del reparto cuenta con colaboraciones más secundarias como las de Ethan Hawke o la de una sorprendente Rihanna que se lleva de calle uno de los momentos más destacados de la cinta dando vida a esa peculiar artista cambiante.

“Valerian”, en definitiva, abre la puerta a aventuras casi de otro tiempo en un mundo imaginativo y visualmente espectacular. Es cierto que la elección de sus protagonistas podría haber sido mejor y que el guión es simplemente cumplidor, pero ver el potencial y la fuerza de todo lo que ha desplegado Besson aquí bien merece pagar el precio de la entrada. 


Nota: 6´5/10

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