Crítica: La Llamada (2017), de Javier Ambrossi y Javier Calvo


La Llamada llega a las salas de cine españolas el próximo 29 de septiembre tras el gran éxito que la obra musical homónima lleva acarreando desde su estreno en teatros hace más de 4 años. Con el reparto teatral de la primera temporada de la obra, la película cuenta la historia de María y Susana (Macarena García y Anna Castillo), dos adolescentes algo problemáticas cuyas vidas comienzan a cambiar en el campamento de monjas donde pasan el verano cuando María asegura que ve a Dios (Richard Collins-Moore) y dice que este le canta canciones de Whitney Houston. 


Su carácter teatral se hace patente en el pequeño elenco, con unos pocos personajes secundarios además de los cinco protagonistas; y en las reducidas localizaciones empleadas, ya que la gran parte de la película transcurre en el campamento La Brújula. Esta sencillez se ve compensada con los momentos más sobrecargados y dinámicos de las escenas musicales coreografiadas y las "apariciones divinas" de Dios. La banda sonora es igual de versátil: con canciones originales del musical, las versiones en inglés de Whitney Houston y la canción promocional de la película escrita por el compositor Leiva. 

El guion es divertido y fresco, interpretado por unas actrices que saben captar toda la esencia de los personajes y que sacan a los espectadores carcajadas durante casi 2 horas. En este punto tienen especial relevancia los Javis (Ambrossi y Calvo), creadores de la obra teatral y directores y guionistas del film. 

El resultado de esta aventura que comenzó sobre los tablones de un escenario ha sido una película divertida y entretenida, que celebra la libertad, el amor y la amistad, sobre todo desde una perspectiva joven. Mucho se puede aprender de los personajes de esta historia, como la importancia de lanzarse a hacer lo que nos dice el corazón y dejarnos llevar por las emociones. Como diría Suma Latina: ¡Lo hacemos, y ya vemos!.

Nota: 8/10

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