Crítica: La guerra del planeta de los simios (2017), de Matt Reeves


Lo que queda del ejército norteamericano, bajo el mando de un temible coronel, está más decidido que nunca a acabar con los simios liderados por César, que sobreviven en los bosques buscando un nuevo lugar al que trasladarse.

Las precuelas de "El planeta de los simios" cierran su trilogía de manera notable. Ignoro si habrá más películas (si la taquilla acompaña, supongo que querrán seguir exprimiendo el argumento), pero desde luego, "La guerra del planeta de los simios" supone un broche de oro para la trilogía.


El primer aspecto que querría destacar es lo valiente que es la cinta para ser un "blockbuster" taquillero. El hecho de ser una cinta con ambición de llegar a las masas (las dos anteriores cintas de la saga suman entre ambas la nada despreciable cifra de 1200 millones de dólares) no le ha privado de apostar argumentalmente por algo no tan dirigido a las masas. Su título parece anunciar batallas y tiros, pero aunque tiene escenas de ese tipo, es algo casi aislado. La película, en vez de caer en lo fácil, que hubiera sido la acción a raudales (y seguro que hubiera salido algo entretenido) ha optado por presentarnos una historia de venganza focalizada en el personaje de César, protagonista de la trilogía.

De esta forma, asistimos casi a un estudio del personaje. Nos encontramos a un César más mayor, curtido en el mal sentido, y cansado, bastante cansado. Casi crepuscular. Los años de guerra y de conflictos con los humanos han hecho mella en él. Y,  a raíz de los acontecimientos de esta cinta, le vemos flirtear peligrosamente con la posición que ocupó Koba, su otrora antagonista. Asistimos así a diferentes perspectivas de César, tanto como personaje, como "persona" y como icono (magnífico el plano desde sus ojos en el que comprobamos que sus simios ya no solo le siguen, sino que le adoran)


Otro punto a destacar es la exitosa mezcla de géneros con la que cuenta la cinta. Tenemos drama, bélico, fugas, campos de concentración, acción... y todo ello en su justa medida y muy bien combinado. Todo ello bajo la excelente dirección de Matt Reeves, que es capaz de otorgar lo que la cinta pide en todo momento. El apartado técnico, por su parte, vuelve a ser espectacular. Espero que por tercera vez consecutiva no les roben el Oscar de mejores efectos especiales que sin duda se merecen, pues lo que hacen Serkis y compañía con los simios es una maravilla.  En el apartado humano, Woody Harrelson le da una muy buena réplica al César de Serkis con su personaje del coronel. La banda sonora de Giacchino también resulta notable, con algunos temas bastante inspirados. 

En definitiva, una notable película y un excelente cierre de trilogía que quizá decepcione a quienes esperen una historia más dinámica y con más acción, pero que creo que va a dejar satisfechos a los seguidores de la saga, para los que también hay un buen número de guiños, como el personaje de Nova, los planos de los caballos galopando por la playa o las crucifixiones. Sin duda, se han marcado una muy buena trilogía, que ha ido a más en cada película, y de la que esta tercera entrega es la guinda del pastel.


Nota: 8/10

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