Review Twin Peaks 3x15


Nos quedan tan solo tres episodios para finalizar el revival de “Twin Peaks”, pero Lynch sigue sin guardarse nada, al mismo tiene que permanece la sensación de que aún tenemos mucho por ver y también de que nos vamos a quedar sin ver varias cosas.

Esta decimoquinta entrega ha sido un episodio de contrastes, donde hemos pasado de atmósferas más luminosas a otras más oscuras, y donde la trama ha continuado avanzando a la vez que aportaba nuevos detalles. Comencemos por Bob, que finalmente ha llegado a esa gasolinera que hace las veces de Black Lodge, y en cuyo interior ha tenido su ansiado encuentro con Phillip Jeffries, reconvertido ahora en una especie de tetera gigante (un nuevo ejemplo, tras la aparición en los primeros episodios de la rama parlante en lugar del enano, de que a Lynch no le está temblando la mano a la hora de sustituir a personajes por objetos, aunque en el caso de Jeffries los motivos sean tristemente diferentes)


La conversación entre Bob y Jeffries nos deja más de una incógnita, principalmente en torno a la identidad de Judy, una mujer que nadie salvo Phillip parece saber quién es, pero en quien el Doppelganger parece estar muy interesado en encontrar, quizá porque, viendo que Jeffries ya tiene bastante con soltar humo, podría ser la que esté detrás de su intento de asesinato vía Larry. Al parecer es alguien a quien Bob ya conoce, así que nos mantendremos a la espera. Jeffries solo le hace entrega de unos números antes de que suene el teléfono y el Doppelganger sea trasladado de nuevo a la entrada de la gasolinera. Allí se encuentra con su más que probable hijo, Richard Horne, que tras ser golpeado, comienza a acompañar a Bob en su camino, suponemos que ahora en busca de la misteriosa Judy (una posibilidad evidente sería que fuera la mujer asiática rescatada por Andy, pero podría ser cualquier cosa) De paso, vemos como Bob le envía a Diane ese sms acerca de Las Vegas, demostrando un nuevo juego con la temporalidad, pero a su vez atando cabos. 

En Las vegas, mientras tanto, podemos estar ante la recuperación del agente Dale Cooper ahora que se acerca el final. O tal vez no, porque Lynch lleva jugando toda la temporada con las expectativas del público en lo relativo a este tema. El bueno de Cooper está felizmente comiéndose un trozo de pastel cuando un personaje de “El crepúsculo de los dioses” llamado Gordon Cole despierta su interés y hace que introduzca su tenedor en un enchufe, la vía por la que salió de la habitación roja, en una especie de vuelta a los orígenes. ¿Conseguirá este calambrazo a lo bestia traer de vuelta a Dale o seguiremos con Dougie? Pronto sabremos la respuesta. Mientras tanto, Chantal y su marido también han visitado la ciudad del pecado, eliminando de la ecuación al señor Todd y su secretario.


Y en Twin Peaks, hemos visto como una pareja sí que parece conseguir su final feliz. Nadine, muy ilusionada después de sentirse una persona nueva gracias a las enseñanzas de Jacoby, acude a ver a Ed a la gasolinera y decirle que le libera para que pueda ser feliz con Norma. Ed acude ilusionado al doble R… solo para ver como en apariencia Norma opta por Walter, su nuevo pretendiente. No obstante, todo es un breve juego de Lynch, pues Norma le dice a Walter que renuncia al resto de restaurantes de la franquicia, quedándose solo con el de Twin Peaks. De esta manera, podrá pasar más tiempo con el que siempre ha sido el amor de su vida, quien no duda en pedirle matrimonio recreando de forma similar una escena de las temporadas anteriores.

Han pasado más cosas en Twin Peaks, aunque ninguna tan agradable como esta. Steven, el marido drogadicto de Becky, supuestamente se ha pegado un tiro a pesar de los intentos de su amante por impedirlo. También hemos visto como la fauna de los calabozos (menudo grupo se está formando ahí) de la oficina del sheriff aumentaba con los ingresos de James y su amigo el del guante mágico, tras una pelea en el Roadhouse (que nuevamente ha cerrado el episodio con esa perturbadora escena final) Audrey y Charlie, por su parte continúan con sus tiras y afloja, pero sin salir de la casa en la que parecen condenados a estar retenidos.


Pero el momento más emotivo del episodio lo ha protagonizado Margaret, alias la mujer del leño. Su última llamada al ayudante Hawke resulta aún más triste si pensamos que fue lo último que rodó Catherine Coulson antes de morir. Esta escena, así como aquella en la que Hawke comunica al resto la muerte de Margaret, sirven de homenaje tanto al personaje como a la actriz. 


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