Review Twin Peaks 3x14


La parte 14 de The return nos ha ofrecido algún avance para la trama, pero también momentos desconcertantes made in Lynch de esos que tanto gozamos. Al menos quien esto escribe, pero seguro que no soy el único.


Comencemos por el equipo FBI, al que se echó de menos en el episodio anterior. Albert entrena a Tammy, la nueva miembro oficial del equipo, contándole el caso que lo originó todo en 1975, el de una mujer llamada Lois Duffy que asesinó a un doble suyo, ya que no tenía hermana gemela. Gordon, por su parte, contacta con el sheriff Truman, quien le informa de que han encontrado páginas perdidas del diario de Laura Palmer en las que se hablaba de dos Cooper.

A Gordon se le ocurre relacionar esa información con unos sueños que viene teniendo de un tiempo a esta parte. Por un lado, tiene visiones de algo que en realidad es un recuerdo: una escena en la que aparecían tanto Cooper como Phillip Jeffries que pudimos ver en "Fuego camina conmigo" (Albert, de hecho, va recordando la escena a medida que Gordon va hablando) Por otro lado, también sueña que se toma un café con Monica Belluci y que Cooper anda también por allí. “Somos como el soñador que sueña y pasa a vivir dentro del sueño”, le dice Bellucci. Similar a un sueño es la narración que efectúa Lynch para contarnos la historia de Twin Peaks, algo que se ha hecho más patente que nunca esta temporada.

La otra integrante del grupo, Diane, ha revelado una información que, por lo que pudimos ver a través de esos misteriosos mensajes de móvil, estaba esperando que le preguntaran para contar. Cuando Albert le habla del anillo de bodas de Dougie que encontraron en el cuerpo del mayor Briggs, Diane revela que Dougie es su cuñado y que Janey-E es su hermanastra (falta por ver que sea verdad, porque ha sonado a mentira sobre la marcha), así como que la última localización que conoce de ellos es Las Vegas, lo que produce que Gordon se ponga en contacto con sus homónimos de la ciudad del pecado para que se pongan a buscar a Dougie y Janey.


En Twin Peaks también han pasado cosas y casi ninguna (por no decir ninguna) ha sido normal. Comencemos por el equipo oficina del Sheriff. Tras encerrar a Chad en el calabozo (algo que tendrían que hacer siempre) Truman, Hawke, Bobby y Andy ponen rumbo a las montañas para estar en el lugar del encuentro a la hora señalada, tal y como indicó el mayor Briggs. Su búsqueda les lleva a encontrar a la especie de mujer oriental con la que Cooper se reunió en aquella habitación morada en los primeros capítulos de la temporada, y que en teoría había caído al espacio, por llamarlo de alguna manera. Ya sabemos donde aterrizó. Por otro lado, también hace aparición esa especie de vórtice que ya vio Gordon en South Dakota, y que en esta ocasión traslada a Andy a The white lodge.

Allí, Andy tiene un encuentro con el gigante, al que a partir de ahora supongo que podemos llamar The fireman, y donde ve bastantes cosas en una cúpula, entre ellas a Laura Palmer, los dos Cooper o The black lodge (una especie de resumen del ya mítico 3x08, en esencia) Cuando sale de allí, Andy parece ser el único que recuerda que algo ha ocurrido, pues el resto no recuerdan nada. No obstante, Andy dice que hay que ocuparse de la mujer, pues está en peligro. El resto no rechista, y la solución pasa por acomodarla en una celda del calabozo.


Por otro lado, Sarah Palmer nos sigue demostrando que pasa algo muy raro con ella y que de tal palo tal astilla, pues igual que Laura podía quitarse la cara en la habitación roja, Sarah hace lo mismo en el bar ante un camionero que intentaba acosarla, a lo que ella responde asesinándole de un mordisco. 

Y también tenemos la curiosa historia de James Hurley y su compañero de  trabajo. Ambos trabajan de vigilantes de seguridad, y Freddie, que es británico, le cuenta cómo ha terminado allí: Al parecer, un día que volvía de borrachera en un pub, a raíz de entrar en un callejón, acabó encontrando un vórtice y teniendo una interesante conversación con The fireman. Este le dijo que tenía que acudir a una tienda 24 horas y adquirir un paquete de guantes que solo tuviera el guante derecho (a pesar de la resistencia del vendedor) ponerselo, y poner rumbo a Twin Peaks, donde le espera su destino. Así lo hizo, y aunque ahora nunca puede quitarse el guante, este le otorga bastante fuerza. Parece que Freddie acabará teniendo un papel en todo esto.

Por último, terminamos el episodio en el Roadhouse, donde además de la actuación musical de rigor, comprobamos que la historia de Audrey que hasta ahora no sabemos cómo encajar va cobrando algo de sentido. Al menos a la hora de identificar personajes. Una de las chicas que está allí es la hija de Tina, la última persona que vio a Bill, el amante de Audrey, y le cuenta que a su tío le pasó algo extraño. Un tío que, dada la descripción, parece ser el tercer inquilino de los calabozos de la oficina del sheriff, donde él y la mujer misteriosa le están ofreciendo a Chad un concierto de ruidos.

Apenas quedan 4 capítulos, pero seguro que nos esperan muchas sorpresas.


COMENTARIOS