Review Twin Peaks 3x13


Continuamos esta nueva temporada de “Twin Peaks” con una nueva parte de “The return”, la decimotercera, lo que nos deja ya con solo cinco episodios más para que esto se termine.


Los hermanos Mitchum siguen estando contentisimos después del dinero que han recuperado gracias a Dougie, de ahí que entren bailando la conga en la aseguradora y vayan a ver a Bushnell para informarle de su estado de felicidad, que se traduce en regalos tales como puros y un coche. El mismo coche más un circuito de juegos para Sonny Jim es lo que recibe Dougie, algo que deja bastante contenta a su esposa. 

El que no está tan contento es el señor Todd al enterarse de que su nuevo intento por acabar con la vida de Dougie ha fracasado, así que, tal y como ordenó en su momento, le ordena a Anthony que tiene un día para matarle. Anthony recurre a un contacto en la policía (de paso, los detectives del departamento de Las Vegas se han dado cuenta de que las huellas de Dougie coinciden tanto con las de Bob como con las de Dale Cooper, pero se lo han tomado a cachondeo) para que le proporcione un veneno con el que acabar con Dougie.

Pero a la mañana siguiente, después de haber puesto el veneno en el café, Anthony se derrumba después de que interprete como amabilidad el hecho de que Dougie se quede embobado con las hombreras de su traje y el polvo blanco que hay en ellas. Lleno de remordimientos, Anthony le confiesa a su jefe que ha estado trabajando para Duncan Todd, y Bushnell le pide que declare contra él, algo que Anthony acepta encantado. 


Mientras tanto, Bob llega a Montana buscando a Ray, que intentó asesinarle sin éxito. Ray se encuentra en una banda cuyo funcionamiento es bastante simple: cualquiera puede ser jefe su derrota en un pulso al jefe actual, algo que hasta ahora no ha sucedido. Tras juguetear un poco con él, Bob derrota al jefe de la banda en el pulso (de paso, le mata de un puñetazo) y puede tener esa reunión en privado con Ray que tanto buscaba.

Ray le cuenta que el que le dijo que le matara fue Phillip Jeffries, ya que si no le mataría él primero. Cuando le matara, tenía que ponerle aquel anillo verde que apareció cuando el verdadero Dougie murió, anillo que estaba en posesión de Ray cuando apareció en su celda. Ray le entrega también un papel con las coordenadas de Hastings (suponemos que las mismas que visitaron hace poco Gordon y compañía) y le dice que lo último que oyó de Jeffries es que se en The Dutchman's, un lugar que a él no le suena pero que a Bob sí. Acto seguido, Bob le pega un tiro y se marcha de allí, con un muy interesado Richard Horne observando toda la escena

El plan de Jeffries parece ahora estar más claro, o al menos un parte de él. Que Bob vuelva a la habitación roja es uno de sus objetivos, pues allí es donde le hubiera transportado el anillo, tal y como vemos que sucede con Ray.


En Twin Peaks hemos averiguado que Norma ha creado una franquicia de restaurantes Double R, que ya cuenta con cinco establecimientos, y donde algunos funcionan mejor que otros. Walter, que parece ser quien lleva parte de esos negocios, así como la actual pareja de Norma, le dice que el de Twin Peaks no está ofreciendo los resultados deseados. Una de las causas podría ser el hecho de que Norma gasta mucho en las tartas y luego las cobra baratas (Esta conversación entre Norma y Walter tiene frases que hacen difícil no pensar en una posible negociación Lynch/Showtime antes de que la serie se llevara a cabo, con frases como “Eres una artista, pero el amor no siempre genera beneficios” o “Queremos que plantees ciertas alternativas sin sacrificar la calidad que se te atribuye”)

Esta reunión también ha establecido un paralelismo entre Bobby y Big Ed: no están junto al amor de sus vidas. La imagen de Ed solo en su gasolinera, con la que cerramos el episodio, resulta bastante triste (aunque conociendo a Lynch, no será casualidad que veamos a Ed quemando una pequeña hoja en dicha escena) Nadine, por su parte, ha tenido un encuentro con su ídolo, el doctor Jacoby, a raíz de que este vea expuestas sus palas en el escaparate de la tienda de ella. Dios los cría…

Sarah Palmer vive en un bucle viendo el mismo fragmento de un combate de boxeo. Y la historia de Audrey y su marido Charlie sigue resultándonos bastante extraña. ¿Seguirá Audrey en el coma y todo esto será una ensoñación, o estaremos viendo las secuelas del mismo, unas secuelas que le impiden siquiera recordar cómo llegar al Roadhouse? Un Roadhouse que ha tenido el “placer” de recibir a James Hurley y su canción “Just you”, que en su momento cantó con Donna y Madie, demostrándonos así que James sigue anclado en el pasado, un pasado en el que parece cómodo y del que no quiere salir, a raíz de su sonrisa tras la reacción del público.

Para terminar, no es la primera review en la que hablo de la temporalidad, pero parece claro que algo está pasando con ella. El bucle en el que Sarah Palmer parece estar introducida en su escena, Bobby diciendo que esa misma mañana ha descubierto algo relacionado con su padre cuando en teoría ya tenían que haber pasado un par de días, Shelly invitando a su hija a merendar para que se desahogue porque su marido no aparece (teniendo en cuenta que no hace mucho quiso matarle a punta de pistola), Dougie de fiesta con los Mitchum como si continuara la escena del restaurante (cuando en el anterior episodio vimos una escena de él en su casa jugando con Sonny Jim)… No sé, demasiados detalles. Veremos si acaban teniendo alguna relevancia o son solo cosas sin importancia. 


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