Review Nashville 5x20-5x22 (Season finale)


Y llegamos al final de la quinta temporada de Nashville, la primera que se ha emitido en CMT, que la verdad es que se ha volcado bastante con la serie, además de concederle una sexta temporada de 16 episodios que llegará para junio de 2018. Estos tres últimos episodios de la temporada han tenido varias cosas que comentar, pero hay que destacar que no han optado por ningún giro especialmente dramático ni por ningún cliffhanger en la season finale. La muerte de Rayna y sus consecuencias ya eran demasiado en ese sentido para esta temporada, y meter algo más al final hubiera sido demasiado.

Comencemos hablando de Highway 65, esa discográfica que en anteriores temporadas no entendía cómo sobrevivía cuando era prácticamente incapaz de sacar ningún disco y que podría adoptar como himno el “Don't put dirt…” de Juliette sin problema alguno. Desde la desaparición de Rayna, las discrepancias entre la forma de pensar de Deacon y Zach se han ido haciendo más evidentes. El tema de potenciar las marcas de los artistas a través de los anuncios publicitarios ha ido cuesta abajo y sin frenos desde el anuncio de Will para Budweiser, y, tras el fracaso de "The exes", esta vez le ha tocado el turno a Maddie. A la joven le estaba costando grabar un anuncio para una empresa de cosméticos, pero llega a su límite cuando el dueño de la compañía quiere cambiar parte de la letra de “Save” para que se acople más al producto.


Zach esperaba que Deacon intentara hacer entrar en razón a Maddie, pero no que se pusiera del lado de su hija, por lo que le amenaza con marcharse de la discográfica, lo que supondría una pérdida de capital a la que Highway difícilmente podría hacer frente. No obstante, tras reunir a los artistas, todos se muestran a favor de seguir unidos en torno a Deacon. La batalla empresarial continúa cuando Zach corta el suministro de electricidad al edificio de Highway al cancelar la cuenta, para acto seguido reunirse con el desagradable ex marido de Jessie, interesado en comprar Highway para establecer una multimarca que pueda tener su propia compañía de televisión, oferta que Zach comienza a valorar.

Pero después de que Will le abandone para apoyar a sus amigos, Deacon no tarda en verle las costuras a Zach, un tipo que, por mucho dinero que tenga y por muchas cosas que pueda hacer con él, no deja de sentirse muy solo. En Highway parecía haber encontrado esa especie de familia que necesita, algo a lo que apela Deacon para poder salvar todo esto. El tema parece que queda abierto, aunque Zach parece casi convencido de lo que le propone Deacon: ser socios y tomar juntos las decisiones. Todo este asunto ha servido también para ridiculizar el personaje de Alyssa con esa escena del beso desesperado a Deacon, que sobraba totalmente. También hemos visto que sabe cantar, así que a saber qué pasa con ella, pero espero que de cara a la siguiente temporada sepan qué hacer con este personaje. 


Jessie y Deacon es otro asunto que nos dejamos para la temporada que viene. Ellos son los primeros que se han dado cuenta de que entre ellos hay algo más que una buena amistad, y sabemos que acabarán teniendo una relación, pero lo importante en este caso es el tempo de la misma. Rayna siempre va a estar ahí, así que como mínimo debe ser en la próxima temporada. Hasta ahora lo están llevando bien, llevando el acercamiento entre los dos poco y viendo como esta se va convirtiendo en una figura de apoyo para Deacon, como cuando se lo lleva al río para que se relaje antes de su concierto en el Opry.

Maddie y Daphne también tendrán su papel en este asunto. Ambas se han dado cuenta de que su padre y Jessie han conectado, y como vemos en esa breve charla que mantienen, aún no saben qué pensar de ella. No será fácil para ellas, así que cuanto más lento traten el tema, mejor (el propio Deacon todavía necesita tiempo para estos asuntos) Poco a poco nos han ido introduciendo el entorno de Jessie. Además de su asqueroso ex marido, también hemos podido ver por primera vez a su hijo, que pinta a que puede convertirse en interés romántico de Daphne de cara a la próxima temporada, después de que en esa fiesta de fin de curso Finn haya perdido enteros (sin que sea realmente su culpa)


Gunnar y Scarlett han continuado también con su montaña rusa. El 5x20, “Speed trap town”, fue un episodio dedicado principalmente a la figura de Gunnar, en la que regresaba a su pueblo natal, poniéndose en contacto con sus raíces y también con su abuela y con una antigua amiga de la infancia. Aunque tampoco fuera nada espectacular, estuvo bien que le dedicaran ese episodio a un personaje cuyo principal rol esta temporada ha sido el de ser víctima del desdibujamiento del personaje de Scarlett (dudo que en ABC le hubieran dedicado ese tiempo)

Por ello, después de que el cambio de aires de la gira le haya venido bien, se presenta ante Scarlett para hablar con ella y decirle que está listo para retomar la relación. Pero a la “buena” de Scarlett solo se le ocurre decirle que hubiera estado que “cambiara” sin ayuda, refiriéndose a la de su amiga del pueblo. Gunnar se harta después de esto, y con razón. Está cansado de que la culpa sea siempre suya, especialmente si tenemos en cuenta como la ha cagado Scarlett esta temporada, así que renuncia diciéndole a Scarlett que asuma que parte de la culpa que tiene. Ahora mismo la pareja está rota y la verdad, no creo ser el único que prefiere que no vuelvan (aunque lo harán)


Y finalizamos con Juliette y Avery. La ruptura de la relación entre Juliette y Maddie por el robo de la canción se ha ido haciendo más evidente en estos capítulos, y va a peor cuando Deacon se entera de los sucedido. Teniendo en cuenta todo por lo que han pasado juntos, Deacon no parece ser capaz de perdonarle a Juliette que le haya hecho eso a su hija, y le dice que, si Highway acaba sobreviviendo, no va a formar parte del sello.

No obstante, Juliette ha cambiado, y aunque le reconoce a Scarlett que cree que siempre va a existir esa especie de lado oscuro en su interior, acaba haciendo las cosas bien. Para ayudar a Highway, contacta con Mackenzie Rhodes para que esta presione a Zach con revelar datos de lo que el millonario está haciendo con Highway. Y por último, se autodescarta de las nominaciones a los premios a los que estaba nominada (premio que Maddie pierde en favor de Katy Perry, por cierto) dando a conocer que robó la canción. Veremos si todo esto sirve de cara a la próxima temporada para arreglar las cosas con Deacon y Maddie.

Avery, por su parte, ha resistido las tentaciones de una compañera de la gira que intentaba hacerle creer que con Juliette lo único que va a hacer es recoger su basura y que no va a ser feliz. Demostrando que su relación está más fuerte que nunca, Avery no le hace ningún caso a la chica y, desafiando el temporal, conduce cientos de kilómetros hasta Nashville para apoyar a Juliette tras descubrir lo ocurrido (menos mal que no han optado por un accidente de coche para Avery, por un momento pensé que serían capaces)

Finalizamos así una temporada más que notable, que dio un vuelco a toda la serie con la desaparición de Rayna a mitad de temporada, ofreciéndonos los mejores episodios de la serie, y que, pese a que muchos creíamos que sería difícil, ha sabido seguir adelante tras la marcha de su protagonista, planteando tramas interesantes e introduciendo con acierto a personajes como Jessie, dejando también con ganas de que la serie vuelve en enero. La música sigue sonando, y lo hace con mucha más fuerza de lo que lo hacía hace más de un año, cuando ABC canceló la serie. Gracias por haber seguido las reviews de esta temporada, y nos leemos en enero para la sexta



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