Verano Syfy. Invasiones extraterrestres (I)


Desde hace siglos, el ser humano ha mirado las estrellas, preguntándose si estaría solo en el universo o, si por el contrario, existirá vida inteligente, en alguno de los innumerables planetas que pueblan la galaxia. Esta duda nunca ha sido resuelta y, aunque algunos albergamos la esperanza de ser testigos de este descubrimiento, la realidad es que es poco probable que lleguemos a resolver este misterio.

A pesar del desconocimiento y de las pocas esperanzas, nunca hemos dejado de soñar con la posibilidad de ser visitados por seres de otros mundos. Y por supuesto, el cine ha contribuido enormemente a esta fantasía.

Docenas de películas han tratado el tema alienígena, desde varios puntos de vista. El ser humano ha sido tanto visitante, como visitado. Hemos devastado planetas y exterminado razas extraterrestres milenarias. Pero hoy me gustaría centrarme en las veces que hemos sido nosotros víctimas de la colonización interplanetaria. Digo víctimas, porque rara es la vez que el encuentro entre dos mundos termina bien. La mayoría de las veces han sido nuestros "invitados" los que han venido con malas intenciones, como veremos más adelante, pero lo cierto es que nunca hemos sido demasiado hospitalarios con ellos, siempre desconfiados y dispuestos a echarles a patadas, a la mínima oportunidad.

Para comenzar a repasar este particular subgénero, debemos remontarnos a su época dorada, la década de los 50. La amenaza comunista y el pánico nuclear estaban instalados en la paranoica sociedad norteamericana. Estos miedos fueron aprovechados por Hollywood, creando una próspera industria de películas de ciencia ficción de bajo presupuesto, donde los científicos locos, las catástrofes nucleares y los invasores alienígenas, eran las grandes estrellas.

 1951 fue un gran año para el cine de invasiones, dejándonos dos de las joyas de la corona de este género, como fueron The Thing from Another World y The Day the Earth Stood Still, ambas de corte muy diferente. Mientras en la primera, una entidad hostil amenazaba con poner fin a la raza humana, en Ultimátum a la Tierra (como se tituló aquí la segunda), el carismático Klaatu intentaba prevenirnos del rumbo que estaba tomando la sociedad y el desastre que este camino podría desencadenar. En la linea de esta última, también se estreno ese mismo año, The Man from Planet X.

Tras este éxito, el cine de extraterrestres vio multiplicada su producción. Así llegarían hasta nosotros películas de culto, como The War of the Worlds (1953), producciones de claro aspecto anticomunista (Invaders From Mars), locuras del estilo de The Blob (1958) o The Beast with a Million Eyes (1955), hasta llegar a otra de las joyas de la ciencia ficción, como es Invasion of the Body Snatchers, de Don Siegel

Llegados a este punto, este tipo de cine parecía no poder dar más de si, hasta que en 1959 llegó el gran batacazo del cine de invasiones (ahora reconvertida en película de culto), Plan 9 from Outer Space, injustamente catalogada como la peor película de la historia. Se ve que no han visto otras películas del género, ¿verdad, Battleship?

Tras este sonado fracaso, todo lo relacionado con los alienígenas desapareció de las pantallas, a excepción de alguna adaptación de El día de los trífidos, Village of the Damned y poca cosa más.




Pero este panorama cambió a finales de los 70, cuando los extraterrestres regresaron con más fuerza y sedientos de sangre, que nunca. Parecía que el nuevo rumbo de la ciencia ficción, estaría encabezado por los civilizados visitantes de Spielberg o el heroico Superman (vale, no es un visitante al uso, pero nadie puede negar su origen extraterrestre), pero nos equivocamos por completo. En 1978, el remake de Invasion of the Body Snatchers nos pondría los pelos de punta, infiltrando al enemigo entre nuestros propios amigos, y un año después, llegaría a nuestras vidas la criatura más emblemática del espacio: Alien.

La creación de Ridley Scott revolucionó la ciencia ficción y seres de pesadilla empezaron a poblar las pantallas del mundo entero. The Thing (1982), Critters (1986) o Predator (1987), explotaron el éxito de Alien, abriendo nuevas alternativas para encarar la temática alienígena. 

Acción, slasher, comedia, crítica social... desde mediados de los 80, no habría ningún género que no fuese tocado por los aliens. Carpenter nos trajo la estupenda sátira They Live (1988), Spielberg siguió con su linea de extraterrestres amistosos en E.T. (1982), Species continuó explotando la linea más sangrienta y Will Smith se convirtió en salvador del mundo, por partida doble, en la olvidable Independenca Day y en Men In Black (1997). Tampoco Tim Burton falto a la cita, con la alocada Mars Attacks!, y The Faculty (1998) nos enseñó los poderes de la droga, frente a la amenaza intergaláctica.

Pero si hubo un año importante para la fiebre alien, fue 1993. En un mundo cada vez más conspiranoico, donde la ufología vivía un cierto repunte, surgió The X Files. Mulder y Scully investigaron durante años los hechos más insólitos, enfrentándose a un gobierno empeñado en ocultarnos La Verdad. Fueron años dorados para los aliens y la teoría de la conspiración. Si algo teníamos claro a principios de los 2000, es que los extraterrestres vivían entre nosotros y nuestros gobernantes eran conocedores de ello.

Entrados en el nuevo siglo, los alienígenas han seguido teniendo una presencia continua en el cine y la televisión. Hemos visto a Mel Gibson descifrando los círculos en el maíz, a Milla Jovovich investigando abducciones en The Fourth Kind (2009), a David Duchovny revisitando la ciencia ficción loca de los 50 en Evolution (2001) y hemos sido testigos de la crueldad del ser humano, en District 9.

Actualmente, los invasores del espacio exterior gozan de buenísima salud. Desde 2013, año de estreno de Under the Skin, hemos tenido un buen puñado de películas notables, relacionadas con el fenómeno alien y Arrival (2016) es un buen ejemplo de ello. Si nos fijamos en la televisión, vemos que el género también está en plena forma, con series como Braindead, la segunda temporada de Fargo o el regreso de Expediente X. Si esta tendencia se mantiene, seguiremos teniendo visitas de otros planetas durante mucho tiempo.




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