SKAM. La serie que todo adolescente debería ver (no spoilers)


¡Hola seriéfilos del mundo! Hoy os voy a hablar de Skam, una serie noruega que ha llegado a todos los rincones por tratar de manera más fresca y desde varios y diferentes puntos de vista, temas que a todos nos afectan y de los que podemos seguir aprendiendo. Serie de adolescentes para adolescentes y también por qué no, para los que ya hemos pasado esa etapa, porque el mundo es el mismo para todos y quizás la forma de verlo y vivirlo en personajes más jóvenes con sus contextos particulares nos puede sorprender, emocionar e incluso enseñar.



Su estructura es algo diferente a lo que estamos acostumbrados, con cuatro temporadas y la serie finalizada, cada una de ellas consta de un personaje principal que es el protagonista de toda la entrega, la historia es narrada y contada desde su perspectiva, sus emociones y sus pensamientos. El resto de personajes, que son comunes en toda la serie, son vistos e interpretados por los ojos de la persona que lleva el peso de la trama en esa temporada. Así, con este tipo de narración, cada protagonista nos plantea diferentes realidades con sus problemas específicos. La serie logra englobar un gran abanico de situaciones sociales que ponen al espectador a prueba, intentando que empatices con todas las partes involucradas y finalmente, consiguiéndolo. 


Su realismo a la hora de grabar y contar la historia es otro de sus puntos fuertes. Muchas series adolescentes presentan personajes caricaturescos, demasiado maquillados, con un vestuario forzado y contextos y guiones exagerados. No es malo, cumplen su función. Aquí el objetivo es otro, es atraer al espectador a una realidad actual, a unos adolescentes cercanos y palpables, esos que podrías encontrarte a la vuelta de la esquina; con sus pelos despeinados, sus granos, su maquillaje mal hecho y sus vidas corrientes a simple vista. Todo ello hace que te metas en ese mundo que han creado como si formaras parte de él porque te puedes llegar a identificar con uno o varios personajes o incluso con todos en cierta medida. 



A grandes rasgos la serie te enseña el valor de la amistad, de ser uno mismo aunque te sientas diferente porque siempre habrá gente a tu lado para tenderte la mano. Pero no podría resumir la trama a estos conceptos generales porque no sería justa con ella. Esta serie te habla de encontrase a sí mismo, de no definirte por los errores del pasado ni por la pareja que tengas o lo que te dicte la sociedad. Te muestra el daño que puede hacer no quererse a uno mismo. Te explica el feminismo, el papel de la mujer en la sociedad joven, te muestra cómo ser tolerante y cómo entender a los demás a pesar de que vayan en contra de tus principios porque nunca sabes la historia que tienen detrás. Ahonda en el acoso sexual, el sexo, las primeras veces, la sexualidad y lo difícil que aún es hoy en día decir abiertamente que no eres heterosexual. Derriba los tabús sobre las enfermedades mentales, tema que me pareció muy interesante y necesario, porque la palabra “loco” no define a estas personas. Hablan del suicidio y de sentirse solo e incomprendido, de los trastornos alimenticios, de la depresión y de las segundas oportunidades. 


La cuarta temporada nos sumerge en la cultura musulmana, argumento muy necesario e importante, a través de los ojos de Sana; chica, musulmana y adolescente. Vemos la complejidad de practicar una religión en un entorno que no tiene la misma cultura, los conflictos entre lo que quieres ser y lo que deberías ser, lo que te dicta el corazón y lo que te habla tu cabeza. Temas como la homofobia, que puede venir o no de quién menos te lo esperas, el ramadán, los prejuicios sociales o el estar a la defensiva y sus consecuencias son tratados en base a este personaje y seguro que os sorprendéis. 

El mensaje es claro: hay que respetarse los unos a los otros, la ignorancia es la base de mucho de los rechazos, debemos comunicarnos, explicarle a la sociedad lo que no entiende, porque así, es la única forma de comprendernos. Y sobre todo, no generalizar. Cada persona es un mundo. Como alguien bien dijo (y si habéis visto la serie, lo sabréis): “si empiezas a buscar odio, lo encontrarás. Y cuando encuentras odio, empiezas a odiar”. 

Pero no os preocupéis, una de las cosas que me echaban para atrás a la hora de verla era la duda de si el tono de la historia sería demasiado dramático. Como dije antes, la trama es muy realista, presenta conflictos muy duros, sí, pero la forma de contarla guarda el equilibrio entre la crudeza de los contextos y un mundo adolescente sin más. Nunca sufres demasiado pero sí lo suficiente. Y como toda historia teen, no faltan los botellones, el acné, los besuqueos y amoríos varios y las cámaras lentas cuando pasa el o la que te gusta. Por descontado. Y si queréis añadir un plus, es producción europea, que siempre viene bien salir del “made in USA” y ver otros estilos. 


Por todo ello, creo que es una serie necesaria para muchos pero sobre todo, para los adolescentes del mundo, una forma bonita y divertida de aprender lecciones morales y sociales, de identificarse con los personajes para afrontar tus propios miedos y tener esa valentía que te falta y algunos quizás de convertirse, aunque sea un poco, en mejores personas. 

No dudéis en decirme qué os ha parecido la serie si ya la habéis acabado o en verla si aún no la conocíais. Aquí tenéis mi Twitter: María 

Por mi parte me despido hasta la próxima recordándoos que “el miedo se propaga pero afortunadamente, el amor también”




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