Room 104: antología indie para huéspedes pasajeros

Los Lunes Seriéfilos Room 104

No es la mansión de Downton Abbey. Ni los palacios de Game Of Thrones. Es sencillamente una habitación de un motel. Todas las historias ocurren en un lugar concreto y, al igual que el Central Perk de Friends, la habitación número 104 puede llegar a encontrar su histórico hueco en la memoria de la audiencia. De la mano de HBO y los hermanos Duplass se abren las puertas de Room 104 para invitarnos a descubrir las historias de las que son testigo sus cuatro paredes.

Room 104, antología extrema experimental

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Las antologías no son cosa de ahora. No surgió con Black Mirror ni con American Horror Story. Existe desde que la televisión es televisión, a pesar de romper con la característica fundamental del medio: la serialización. Alfred Hitchcock presenta o The Twilight Zone ya cautivaron a miles de espectadores en la década de los 60´s. Los hermanos Duplass regresan a la parrilla de la HBO tras Togetherness con una antología que el propio cineasta clásico hollywoodiense aplaudiría. 

La audiencia está acostumbrada a las antologías, especialmente desde que Ryan Murphy decidió hacer de ella su área de expertise. American Crime Story o Feud nos relatan, en cada temporada, famosos crímenes o enemistades de la historia de Estados Unidos. Black Mirror, por ejemplo, sumerge al espectador en futuros apocalípticos sucumbidos ante la tiranía de la tecnología. Todo ello siempre desde un mismo tono y género.

Sin embargo, los hermanos Duplass, cómodos en los terrenos más independientes y alternativos del audiovisual, apuestan por la antología más extrema. Capítulos autoconclusivos que carecen de continuidad, personajes autónomos e historias aisladas abordadas desde géneros, tonos y ritmos completamente diferentes. Los únicos nexos de unión se consiguen a través de las paredes que conforman la habitación número 104 de un motel cualquiera en un desconocido punto de EE.UU, y la estricta duración de los episodios, siempre inferior a los 30 minutos. 

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Pero además, el otro elemento común a todas las tramas de Room 104 es la experiencia voyeurística que vive el espectador. Una sensación habitual a toda producción televisiva pero que alcanza su epítome en esta nueva antología de HBO gracias a un escenario íntimo, un espacio reducido y unas historias cargadas de profundidad, drama y matices. 


Los hermanos Duplass y sus 12 encuentros furtivos

HBO, que estrenará Room 104 el 28 de julio, ha puesto a disposición de este blog seis de los doce capítulos que componen la primera temporada de la serie, a modo de preestreno digital. “Ralphie” es el encargado de abrir las puertas de este singular alojamiento. Un episodio inquietante y perturbador que juega con los límites de la realidad, el suspense, la intriga o, incluso, el terror. Un comienzo impactante que corre el riesgo de hacer que el espectador se sienta engañado al hacerle creer que dicho episodio asienta el tono y el género de los capítulos venideros. 

Sin embargo, Room 104 es una montaña rusa de emociones, géneros y recursos televisivos. Una bofetada para espectadores acomodados. “The Knockadoo”, por ejemplo, se aproxima con misticismo e intriga al fraudulento negocio de las sectas en su episodio más excéntrico y extravagante que cuenta con influencias del vídeoarte. En contraposición a la apuesta audiovisual que hace con estos dos, en “The internet”,  los hermanos Duplass retroceden al surgimiento de la red de redes para profundizar en una relación materno-filial marcada por el silencio, en un episodio que, irónicamente, se apoya únicamente en el guión y la interpretación.

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Tras este, el contrapunto lo pone “Voyeurs” con total ausencia de la palabra hablada y una puesta en escena técnicamente complicada. Este capítulo termina de confirmar la heterogeneidad de Room 104, el consciente atrevimiento de los Duplass, la libertad creativa que concede una plataforma como HBO y la televisión como agradecido medio en el que toda vía de expresión artística puede encontrar su lugar. Una coreografía de aproximadamente quince minutos será la encargada de reflejar las frustraciones, miedos y sueños de la encargada de limpiar esta peculiar estancia. 

La recta final la marcan “The Fight” y “My Love”. El primero aborda el empoderamiento femenino en un sistema deportivo convertido en industria y dominado por intereses económicos. Un episodio agresivo y violento, cronológicamente desordenado, que desmitifica el mundo de la lucha. El último capítulo cuenta con Philip Baker Hall y Ellen Geer en la piel de un matrimonio mayor celebrando más de 50 años de casados. Un acontecimiento inesperado sacará a la luz mentiras ocultas, reproches y el verdadero significado del amor, mediante el drama, la ternura y la nostalgia. 

Románticismo televisivo contra la monotonía seriéfila

A pesar de lo que pueda parecer, Room 104 deja poca sensación de claustrofobia. Los hermanos Duplass consiguen explotar al máximo y de forma inteligente todos los recursos narrativos y estilísticos para convertir esa pequeña habitación en un mundo de posibilidades. Los planos, el encuadre, los espacios fuera de campo y la iluminación se convierten casi en un protagonista más. La selección musical, el uso de los silencios y otros sonidos completan las historias de manera efectiva y creativa. 

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Todo ello siempre a disposición del guión, el género y el tono, ante la atenta mirada de una estricta duración, que lejos de perjudicar, engrandece la producción. Puede que, al terminar algunos capítulos, el espectador se quede con la sensación de que le ha sabido a poco o de querer saber más. O puede que los hermanos Duplass, con una visión sentimental y romántica del medio, solo nos dejen contemplar las vidas de estas personas durante un tiempo limitado, para dejarnos imaginar su pasado y su futuro. 

Room 104 es una colección de encuentros furtivos y fugaces. Momentos determinantes en lugares y tiempos irrelevantes. Los Duplass nos dan la llave para observar un detalle en una relación o un simple matiz en una persona. Es una serie atrevida, directa, dispuesta a romper la monotonía televisiva y los esquemas preconcebidos de la audiencia. Room 104 son 12 encuentros furtivos en un motel de carretera con amantes pasajeros con los que nunca nos volveremos a encontrar. O quizás sí. Quién sabe.

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