Review The 100 4x13 Season Finale - "Praimfaya"


La cuarta temporada de The 100 ha llegado a su fin, desgraciadamente. El último capítulo de esta entrega se emitió el pasado martes en Syfy España. Después de unos días de vacío existencial y de recuperación tras esta increíble season finale, es hora de comentarla, ¿no creéis? Espero que estéis preparados/as porque tengo mucho de lo que hablar. ¡Vamos allá!

Hacía mucho que un final de temporada de esta serie no me dejaba con tan buen sabor de boca. Y es que The 100 ha sabido mantenernos en tensión de principio a fin en su último capítulo. Y no solo eso, sino que nos ha sorprendido gratamente con ese epílogo, el cual no solo abre un mundo de posibilidades de cara a la siguiente temporada sino que aporta un tono más innovador y fresco a la serie, algo que era necesario tras dos temporadas de tramas recicladas. “De las cenizas renaceremos” era el lema de esta cuarta entrega. En efecto, eso es exactamente lo que harán nuestros protagonistas cuando los veamos de nuevo el año que viene.


Praimfaya” empieza con una insegura Octavia (Marie Avgeropoulos) que duda de sus futuras capacidades de liderazgo. ¿Será una buena “Commander” en el búnker durante los próximos 5 años? Cómo no podía ser de otra forma, Bellamy (Bob Morley) le recuerda por radio lo mucho que confía en ella y a través de esa mención mitológica de Prometheus deja claro que O es una gran líder ya que ahora es la “campeona” de la humanidad, ella se ha ganado estar ahí sin imponer su voz a la de los demás. Para ella, todos los clanes son iguales. Quizás consiga lo que otros líderes no han logrado conseguir nunca: la paz.

Después de que la ola de radiación llegue a Polis y pierdan la conexión por radio, Clarke (Eliza Taylor) entra en escena para descubrir que no va a poder despedirse de su madre. La chica se viene abajo y es entonces cuando Bellamy y Clarke comparten otro de sus ya míticos y tan esperados abrazos. Pero mi momento favorito de esta temporada entre estos dos personajes es la escena en la que comparten oxímoron, un momento de luz entre tanta oscuridad en el que se permiten bromear pero que acaba convirtiéndose en una emotiva despedida, pues ella está segura de que va a morir debido a la visión que su madre tuvo al principio de la temporada. Así es como la protagonista narra su historia con Bellamy:
   
“Hemos pasado por mucho juntos, tú y yo. No me gustabas al principio, eso no es ningún secreto. Pero incluso entonces, cada cosa estúpida que hiciste fue para proteger a tu hermana. Ella no siempre fue capaz de verlo, pero yo sí. Tienes un gran corazón, Bellamy. La gente te sigue. Les inspiras por esto. Pero la única forma de que sobrevivamos es si usas esto también.”


Bellarke es el foco principal de este capítulo. Si estáis en duda, os diré por qué. Bellamy siempre ha sido el corazón y Clarke el cerebro, eso es un hecho. Él no quiere pensar en un mundo donde no esté Clarke, pero son estas palabras las que logran que Bellamy lidere a los delincuentes al espacio, siendo capaz de usar su cabeza y dejar atrás a Clarke aunque esta decisión acabe destrozándole. Es también gracias a estas palabras que Bellamy consigue llegar a Raven (Lindsey Morgan) y animarle a que no se rinda porque él confía en ella y está seguro de que puede salvarlos. Como vemos, Bellamy inspira a Raven. Lo que no sabe Clarke es que es ella misma quien inspira a Bellamy. ¿O sí lo sabe?

Así pues, tenemos claro que el carisma de Bellamy y el pragmatismo de Clarke son una combinación esencial para el liderazgo del grupo. Y como hemos visto a lo largo de la serie, los delincuentes tienen más probabilidades de sobrevivir cuando sus dos líderes están unidos. Pero a este binomio se ha sumado la figura de Raven. Porque por muchos esfuerzos que hagan Clarke y Bellamy, está claro que la mecánica es esencial para el grupo. Ella es las manos del grupo. Sin ella, todos estarían más que muertos. Uno de los aspectos que más me han gustado esta temporada es el protagonismo de Raven y agradezco de todo corazón que los guionistas le hayan dado por fin el reconocimiento que se merece. ¿Quién sino iba a lograr que la nave funcionase y llevar a sus amigos al espacio? Así que por muy Bellarke que pueda ser, #TeamBravenlarke all the way.

Como ya sabemos, nunca nada sale como estaba previsto para nuestros protagonistas. Es por eso que los chicos se encuentran con una serie de complicaciones y deben dividirse para repartir el trabajo y lograr despegar la nave a tiempo. Por un lado, tenemos a Monty (Christopher Larkin) y Murphy (Richard Harmon). Su misión da pie al inicio de una interesante amistad que espero que desarrollen en la próxima temporada. Monty acaba herido por la radiación y Murphy decide abandonarlo para llevarle a Raven el artefacto que necesitan. Pero no, la cosa no termina así. ¡Por supuesto que Murphy vuelve a por él con la ayuda de Bellamy porque no puede abandonar a su nuevo best friend forever! (Sí, estamos hablando del mismo Murphy que era capaz de hacer lo impensable por salvar solamente su pellejo una temporada atrás. Hay que ver qué largo camino ha recorrido este chico). Y por supuesto que Monty se lo agradece con un abrazo, pues la decisión de Murphy era la más acertada dadas las circunstancias. Y si algo es Monty, es racional.

Por otro lado, tenemos a Clarke, quien ha demostrado ser la gran heroína que tanto nos gusta. En mis últimas reviews me quejaba del pobre desarrollo que le estaban dando al personaje esta temporada pero me alegra ver que con este capítulo ha vuelto esa Clarke que tanto echaba de menos. Mi Clarke. La Clarke de las primeras temporadas. Esa Clarke que no solo se preocupa por el bien común y que queda ensalzada por encima del resto de personajes en el guión, donde todas sus decisiones están justificadas como si de una líder suprema se tratase. Esa Clarke que es cercana a sus amigos y que arriesga su vida por ellos si eso es lo que hace falta. Gracias, guionistas, por devolverle la esencia al personaje.


A pesar de la visión de su madre, Clarke quiere sobrevivir. No tiene en mente morir hasta que no sube a la torre de satélite y se da cuenta de que
algo falla pues no logra establecer las comunicaciones con el anillo del Arka. “¡¿Qué he hecho mal?!” dice con frustración. Y al ver este pequeño momento de debilidad no pude evitar emocionarme ya que que me recordó a esa chica de 18 años del principio de la serie que no era perfecta, que cometía errores y que se permitía sentir porque era humana (y no casi robótica como en las dos últimas temporadas). Y eso es lo que es ahora, más humana que nunca, dejando de imponer su vida a la de los demás para salvar a la humanidad y simplemente luchando por sus amigos: “Raven, Bellamy… no me esperéis”.

Y así es como la nave despega sin Clarke, llevando a Bellamy, Raven, Monty, Murphy, Harper (Chelsey Reist), Emori (Luisa D’Oliveira), y Echo (Tasya Teles) al espacio. Sí, Emori y Echo, grounders en el espacio. Un oxímoron, tal y como dice Bellamy. ¿Os fijasteis en sus caras al ver a Raven hacer su paseo espacial hasta el anillo? Este fue sin duda uno de mis detalles favoritos del episodio. ¡Su reacciones no tienen precio!


Y como era de esperar,
las cosas en la nave tampoco resultan como se preveía. Al llegar al anillo, los chicos empiezan a quedarse sin oxígeno ya que el vuelo no estaba preparado para tantas personas. Cuando los vi desfallecer, casi me quedo sin aliento como ellos, y ya es decir teniendo en cuenta el ritmo trepidante y la tensión del capítulo y de la serie en general. A destacar de esta secuencia la generosidad de Murphy (nunca pensé que escribiría “generosidad” y “Murphy” en una misma frase) al compartir su oxígeno con Raven. Estos dos me matan de los feels algún día si siguen así en la quinta temporada.


Una vez ya asentados en el espacio, vemos a Bellamy con la botella “The Baton” (el licor que Jaha bebió al final de la primera temporada en el Arka) viendo la Tierra arder en llamas. A él se une Raven y ambos destrozados
recuerdan que Clarke les ha salvado una vez más. No solo eso sino que además Bellamy cree que está muerta por lo que deben sobrevivir en el espacio como sea para que su muerte no haya sido en vano. (Sí, eso que oís es mi corazón rompiéndose en mil pedazos.)

Es entonces cuando llega el momento más WHAT THE FUCK del capítulo:


Algunos fans veíamos viable la posibilidad de un salto temporal ya que los personajes no dejaban de mencionar el hecho de que debían sobrevivir a los 5 años de radiación, pero aún así… ¿6 años? Wow. Y este es un WOW cargado de satisfacción porque, como ya he mencionado antes, a la serie le hacía falta renovar en todos los aspectos. Por fin se acabaron las tramas recicladas de guerras entre clanes y la lucha de poder entre
grounders y skaikru. Se acabó el ver a Clarke siendo la grandiosa Wanheda. Este salto temporal no trae más que cosas buenas, pero la mejor de ellas es que Clarke ha sido capaz de sobrevivir a la radiación y de sanar emocionalmente tras todas las atrocidades que ha tenido que cometer y toda la gente que ha perdido en su vida con tan solo 18 años. Y ahora con sus 24 la vemos radiante, con un nuevo look badass que le sienta de maravilla y con una sonrisa en la cara. Además, ha encontrado la libertad y el tiempo libre para volver a dibujar. Afortunadamente, no ha pasado todo ese tiempo sola, como yo temía que sucediera. Ha estado en compañía de una pequeña natblida llamada Madi. En definitiva, Clarke Griffin es feliz. Si creéis que no voy a sonreír cada vez que piense en esto durante los próximos meses de parón, estáis equivocados.


Si esto no fuera suficiente para hacerme feliz, los guionistas han decidido que la mejor idea para ser sutiles en cuanto al
futuro romance Bellarke es que Clarke le hable por radio a Bellamy durante 2.199 días para mantener su cordura y recordar quién es, sin saber si está vivo o no. Seguramente las fans de esta pareja tengan la misma cara de felicidad que yo ahora mismo. Aunque para cara de felicidad la de Clarke cuando ve la nave volver del espacio. Pero… oops! No parece que sean Bellamy y cía., Clarke. ¡¿Quiénes son?! ¿Y por qué los delincuentes no han vuelto todavía? Sea lo que sea, los protagonistas serán capaces de afrontarlo, y es que este final de temporada nos ha dejado un mensaje de esperanza que no puede hacernos pensar otra cosa.


Tendremos que esperar hasta el año que viene para que las nuevas incógnitas sean desveladas. La espera se va a hacer eterna. Sed fuertes. Mientras tanto…

May we meet again.




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