Crítica: "Déjame salir" (2017), de Jordan Peele


No es casualidad que en una sociedad en la que los temas raciales están a la orden del día, haya llegado a la cartelera una cinta como “Déjame salir”, una especie de “Adivina quién viene a cenar esta noche” pasado por un filtro siniestro, en la que se “enfrentan” criterios generacionales a la hora de entender la tolerancia.

“Déjame salir” nos presenta a Chris, un joven de raza negra que se enfrenta a un fin de semana con la familia de su novia, la clásica familia tradicional blanca que vive en el campo, y a los que la joven no ha informado de la raza de su novio. Al llegar, Chris empezará a ver signos de que algo no marcha bien.



Partiendo de una historia base sencilla, quizá más típicamente abordable por la comedia, Jordan Peele coge esa premisa y se la lleve al terreno del thriller. Chris, el protagonista de la historia, intenta hacerle ver a su pareja los problemas que pueden surgir a partir de la raza. Como intentando hacernos partícipes de esa anticipación de lo que va a suceder cuando lleguen a casa de los padres. Y sin embargo, lo que allí se encuentra es amabilidad por doquier, junto a chistes clásicos (las referencias a Obama o Tiger Woods) con la intención de hacer sentir cómodo al chaval y que vea la tolerancia que impregna el ambiente. Y, en contraposición nos plantea una gran variedad de situaciones para que veamos que, tengan o no que ver con la raza, allí hay algo que no marcha bien

La película comienza entonces a nadar entre los tópicos (de forma hábil, eso sí) y cayendo en una previsibilidad argumental no sé hasta qué punto buscada. Sospechas que se van incrementando, algún intento de susto (que quede claro para quienes vayan buscando eso que no es una cinta de terror, sino un thriller con algún golpe de efecto) y demás lugares comunes incluidos en un desarrollo argumental siempre entretenido, y aderezado con algunas secuencias realmente buenas (Catherine Keener y su taza de té o esa carrera hacia la cámara), alternando lo que ocurre en la casa con las escenas del amigo de Chris, que insuflan aire al relato y aportan la parte más cómica de la cinta. 


Quizá es ese componente de previsibilidad el que hace que su parte final resulte más imprevisible, un cuarto de hora final que difiere del tono que se nos había marcado hasta entonces y donde se roza el disparate y la comedia (si se me permite el chiste fácil) negra. Cada uno ya juzgará personalmente si ese tramo hasta el desenlace le mejora o empeora la película. En mi caso, es clarísimamente lo primero.

Nos queda así una cinta bastante entretenida, que sabe que su argumento base no es muy original, pero sabe sacarle mucho jugo logrando muy buenos momentos y manejándose bien con los tópicos. Un thriller más que decente y un gran trabajo de Jordan Peele en la dirección.

Nota: 7/10



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