‘American Gods’: viaje a la fe contemporánea

Si bien 2017 está siendo un año de auténticas sorpresas televisivas, la adaptación de la novela homónima de Neil Gaiman a la pequeña pantalla, no ha pasado desapercibida. En un mundo donde la tecnología gobierna sobre todas las cosas, los dioses antiguos anhelan encontrar su hueco dentro de la mente de los humanos. Pero, ¿hay hueco para la fe? ¿Quiénes son los dioses? La lucha por la creación de un nuevo panteón acaba de comenzar.

Recién salido de la cárcel y envuelto en un laberinto de mala suerte, Shadow Moon (Ricky Whittle) debe comenzar su vida de nuevo. Sin objetivos, sin esperanzas, a Moon solo le queda asistir al funeral de su mujer, fallecida tan solo unas horas antes de su prematura salida de prisión. Durante su continua mala suerte, se topa con un hombre de sonrisa alegre, aunque siniestra, que posee dos dones: dormir donde le plazca y conseguir todo lo que se propone. Parece que la buena suerte le sonríe, mientras al pobre Shadow Moon le persigue la desgracia. 

Moon solo anhela lo último que le queda: poder despedirse de su mujer. A cambio, deberá firmar un pacto con él, Miércoles (Ian McShane), que le ofrece tres chupitos de hidromiel para sellar el trato. Su encuentro no será casual. Shadow Moon parece destinado a ser el guardaespaldas de Miércoles, que vaga por las carretera de América, de Estado en Estado, reencontrándose con viejos amigos a los que invita a ir a una extraña reunión en Wisconsin. Aunque nadie dijo que este sería un trabajo seguro.

Leprechauns, dioses y reyes. El mundo ha olvidado a esos extraños seres que invaden el mundo y a los que los humanos veneraban. Absortos por un mundo tecnológico, donde la televisión e Internet marcan el paso del mañana, el mundo se ha convertido en una sociedad atea rendida ante la era digital, su nueva deidad. Entonces, ¿qué ocurren con los dioses? Olvidados a su suerte, vagan por la tierra buscando alguien que los recuerde, soñando con recuperar el poder del pasado. 

La diversión de esta serie no solo radica en descifrar qué está pasando a lo largo del relato, sino que también atrae a los que les gusten los rompecabezas, aquellos que quieran tratar de adivinar quién es quién en este juego de deidades. Eso sí, no habrá que limitarse a las mitologías más evidentes o a las grandes religiones. Todo vale en ‘American Gods’, tan solo necesitas creer. ¿O acaso sabías que había más de un Jesús de Nazaret?

Bryan Fuller y Michael Green consiguen embelesar a los más curiosos, atraídos por un cúmulo de misterios, sangre, magia, oscuridad y desenfreno. El estilo propio de Fuller se mantiene presente todo el rato, ya sea porque la serie cuenta con la presencia de sus actores incondicionales, o las imágenes que nos recuerdan a 'Punshing Daisies', 'Hannibal' o 'Dead Like Me'. 

La originalidad de la serie se ve mermada por un ritmo lento, un exceso de información que tan solo continúan aumentando el laberinto de preguntas en la mente del espectador. Los valientes que se atrevan a llegar hasta el final de la temporada, encontrarán el comienzo de una guerra mitológica. Eso sí, la confusión de una trama llena de encuentros y despedidas, nos deja un agradable sabor con lo breves relatos de las caídas en desgracia de los dioses antiguos, que aún vagan desesperados por la tierra, en busca de alguien que les rece. 

La trama hipnotiza en su final, cuando nos deja con las ganas de seguir descubriendo, cuando la guerra entre dioses nuevos y antiguos da comienzo. La crónica de una batalla anunciada le pone el broche final a una temporada con altibajos de ritmo, pero que promete una interesante continuación en su segunda temporada. 

¿Y bien? ¿Te atreves a descubrir quién es Miércoles?





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