Twin Peaks: volviendo a ser peones en el tablero de Lynch


“Hello Agent Cooper. I´ll see you again in 25 years”


Y así hubiera sido si problemas de producción no hubieran relegado la serie a 2017, dejando la promesa a punto de cumplirse. Pero lo importante es que ya la tenemos aquí. Hace tres años no nos hubiéramos ni imaginado que tendríamos nuevos episodios de “Twin Peaks” en nuestras pantallas. La madrugada del domingo se puso fin a esa espera. Y, sin duda, ha merecido la pena. 

Hacer una review de estos dos primeros episodios de este revival no es que sea algo demasiado sencillo. Más que nada porque, y no creo ser el único, a varias cosas de las que hemos visto en estas casi dos horas hay que buscarles todavía el sentido, si es que se lo encontramos en algún momento. Han sido dos horas de David Lynch en vena, tanto para bien, como para mal. De ver diferentes situaciones aparentemente inconexas, pero a la vez tremendamente atractivas.



Porque si hay algo que debería alegrarnos es que “Twin Peaks” ha vuelto con esa capacidad hipnótica que la hacía tan atrayente e impredecible. Se nota que Lynch ha gozado de libertad creativa para hacer lo que le ha dado la gana, esa libertad que le faltó en la segunda temporada y que hizo que acabara siendo lo que fue. Pero no vamos a encontrar nada de eso aquí. El director dijo que consideraba esta nueva entrega de la serie como una película dividida en 18 partes, y de momento vaya si lo está cumpliendo. Creo que, como esperábamos todos, ha pasado prácticamente de contestar interrogantes, y ha planteado otros tantos más.

Para ello se está valiendo de una narración no lineal en la que parece alternar entre lo antiguo y lo nuevo (no en vano, el hombre manco le pregunta a Cooper si se encuentra en el pasado o en el presente), y en la que, aunque ha quedado relegado a un segundo plano momentáneo (quizá más de lo que esperaban algunos), hemos tenido de vuelta al pueblo de Twin Peaks, con el retorno de varios de los personajes clásicos, junto a otros nuevos escenarios y personajes a los que todavía hay que buscarles sentido y saber qué papel jugarán en todo esto. Supongo que con el paso de los episodios iremos comprendiendo más cosas. Aunque suponer en lo relativo a Lynch es aventurarse demasiado. 

De momento, a falta de ver lo que nos espera en los próximos episodios, voy a optar a separar por localizaciones para contar lo que hemos visto. Igual no es la mejor forma, y no va a ser nada especialmente preciso porque… bueno, sabéis el nivel de desconcierto que genera. Pero por intentarlo que no quede: 


NUEVA YORK

La gran manzana es uno de los nuevos escenarios que nos ha planteado este inicio de temporada. Un edificio, dos hombres y una mujer con ganas de saber que hay ahí dentro. Como todos. Al parecer, un misterioso billonario contrata a gente para que vigile una caja de cristal aparentemente vacía, con varias cámaras de seguridad grabando lo que sucede por si aparece “algo”. Fuera hay otro vigilante que se encarga de que nadie entre allí, pues es top secret. Y Tracy trae cafés con la intención de entrar en el recinto. No lo consigue el primer día, pero sí el segundo, pues el vigilante de la puerta no se encuentra en su puesto de trabajo.

Tracy y nuestro guardián entran en el recinto de la caja, y, tras explicarle en lo que consiste su peculiar trabajo, comienzan a enrollarse. Pero no dura mucho, porque en ese momento sí que aparece algo. La caja se opaca y entre la negrura, se aprecia una especie de figura fantasmagórica que, tras romper el cristal, acaba con la vida de los dos jóvenes que permanecían atónitos y desnudos ante el espectáculo.

LAS VEGAS

Solo vemos a la ciudad del pecado en una escena. Un hombre ordena el pago a una mujer para que lleve a cabo un trabajo. Así mismo, cuando su ¿secretario? Le pregunta, el hombre dice que es mejor que no se vea envuelto con alguien así en toda su vida. 


BUCKHORN, SOUTH DAKOTA

Lo que ha sucedido en Buckhorn entra dentro de parámetros más "normales" que lo sucedido en Nueva York. En una escena con un humor bastante absurdo pero efectivo, la policía encuentra el cadáver de Ruth Davenport, bibliotecaria del pueblo, aunque con una peculiaridad: si bien la cabeza, que permanecía separado del resto del cuerpo, pertenece a Ruth, el cuerpo es de un desconocido. Tras investigar, los detectives descubren que por todo el apartamento de Ruth se encuentran las huellas de Bill Hastings, el director de la escuela. 

Tras ir a su casa y llevárselo detenido, Bill es interrogado respecto a la muerte de Ruth. Mantiene no ser el culpable, pero se va a encontrar con que, tras registrar su casa, en su coche encuentran un rastro de algo, y también parece no va a recibir excesivo apoyo por parte de sus allegados. Su mujer, Phyllis, parece tener un lío con su abogado, George, y no parece disgustarle en absoluto la situación en la que se encuentra Bill. No obstante (y después de ver como otra misteriosa figura desaparece en una celda cercana a la de Bill.¿Estará relacionado con lo de Nueva York?) la alegría le dura poco, pues cuando llega a casa se encuentra con el Doppelganger de Cooper (de él hablaremos un poco más tarde), a quien parece conocer, y quien la asesina con la pistola de George. 


TWIN PEAKS

Ha sido el eje de la nostalgia en el capítulo. Volver a ver a los personajes de toda la vida tantos años después, pese a que quizá ha sido en una dosis menor de lo acostumbrado (ya habrá tiempo) ha estado muy bien. Hemos visto al doctor Jacoby, que ahora vive en pleno bosque, recibiendo paquetes. También a Benjamin y Jerry Horne, que siguen al frente del hotel. A Sarah Palmer, que se ha comprado una tele nueva. Incluso a James y a Shelly, en el bar donde finaliza el doble episodio.

Y también a la gente de la comisaría. Alguien llega con la intención de hablar con el sheriff Truman, pero se encuentra con que Lucy le dice que hay dos Truman (ya nos contarán más de esto) y al final se va sin hablar con ninguno. Lucy y Andy llamaron Wally a su hijo. Y también continúa allí el ayudante Hawke, que recibe una llamada de la señora del leño. El leño tiene un mensaje que dar: algo relacionado con el agente Cooper ha desaparecido.

Al parecer, Cooper lleva todos estos años desaparecido y nadie sabe nada de él. Hawke, no obstante, decide comenzar a investigar, y en pleno paseo nocturno por el bosque recibe otra llamada de Margaret (el leño parece leerle el pensamiento a Hawke). El ayudante llega hasta la zona donde aparece la entrada a la habitación roja, de la que se empieza a vislumbrar levemente su telón rojo. 


THE BLACK LODGE

La habitación roja se lleva, como siempre ha sido habitual, el mayor nivel de bizarrismo del episodio. Tras una escena inicial en blanco y negro, en la que vemos a Cooper reunido con el gigante, que, al igual que hiciera en el 2x01, le advierte de tres detalles que deberá recordar, nos encontramos de nuevo en la guarida negra. Allí nos encontramos con Cooper, por el que han pasado 26 años, pero que se encuentra sentado en el mismo sofá. Una linealidad temporal de la que no sabemos si Cooper es realmente consciente. 

Allí, Cooper se reencuentra con varios viejos conocidos y se enfrenta a situaciones en las que Lynch pone más carne en el asador. Desde el hombre manco preguntando si se encuentra en el pasado o en el presente, a un pequeño vistazo a Leland Palmer, que continúa por allí, o esa escena con Laura Palmer que homenajea la ya vista años atrás, aunque con añadidos (ese momento en el que Laura se destapa momentáneamente la cara nos deja a todos con una cara similar a la de Cooper). Y también el que ha sido sin duda uno de los grandes protagonistas del episodio: el árbol pensante y parlante que el hombre manco enseña a Cooper. ¿Quién se acuerda del enano bailarín teniendo este fichaje?

El árbol le hace acordarse de su doppelganger, aquel que salió poseído por Bob de la habitación roja hace ya 26 años. Por lo visto, Cooper no podrá salir de allí hasta que el doppelganger regrese. Tras esto, tienen lugar una serie de escenas que creo que no hace falta que explique: es de esas cosas que solo percibes al verlas, pero al parecer, el árbol expulsa de alguna manera a Cooper de la habitación. Incluso le vemos apareciendo en la caja vacía del edificio de Nueva York, previo asesinato del guardia y de Tracy. Donde va a terminar el pobre Cooper es algo que todavía no sabemos. 


LAS ANDANZAS DEL COOPER DOPPELGANGER

El Doppelganger de Cooper (¿suponemos que sigue poseído por Bob?) tiene un estilo marcadamente diferente al del agente del FBI. Con el pelo largo, más duro, agresivo y con un estilo de vestir bastante más hortera.

Tenemos claro que el doppelganger no tiene intención de volver a la habitación roja, pero del resto de cosas que ha hecho a lo largo de los episodios nos faltan detalles. Para empezar, recoge en casa de unos tal Otis y Buella a otros tales Ray y Darya. Parecen conocerse todos. En una cena en un restaurante de carretera, podemos deducir que se encuentran realizando un trabajo tras el cual el doppelganger parece querer volar libre. Al parecer, quiere una información (quiere, no necesita, como se encarga de recalcar) que solo Ray puede obtener, por medio de la secretaría de Hastings (¿el mismo Hasting de Buckhorn?)

Tras conseguir un coche, el doppelganger sorprende a Darya hablando con Ray por teléfono, pese a que este lo niegue, ya que tiene la conversación en una grabadora (no soy el único que ha pensado en Diane al ver esto, ¿no?) Darya firma en ese momento su sentencia de muerte, pues este Cooper no duda en ejecutarla. Al parecer, Ray se encuentra encarcelado por haber intentado pasar armas en la frontera del estado. Cooper entra en la base del FBI para obtener datos sobre la prisión federal de esa zona, realizando también una misteriosa llamada. En principio el cree estar hablando con Phillip Jeffries (recordemos que ese era el agente al que David Bowie interpretó en la película "Fire walk with me"), pero su interlocutor le dice que sabe que se ha visto con el mayor Briggs, que mañana volverá  (a la habitación roja suponemos) y que volverá a reunirse con Bob. 

Muchas incógnitas, escenarios y personajes buenos, pero este doble episodio inicial ha sido puro "Twin Peaks" y puro David Lynch en vena. Ha vuelto a ser esa serie que nos desconcertaba y maravillaba a partes casi proporcionales y creo (o al menos eso deseo) que nos ha dejado una sensación: queremos más. 





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