Review Twin Peaks 3x03-3x04


Lynch está desatado. Yo lo sé. Vosotros lo sabéis. En Showtime lo sabían. Y espero que Kyle Maclachlan lo supiera, porque me hubiera gustado ver su cara leyendo el guión de estos episodios, sobretodo del tercero. El veterano director se está resarciendo de lo lindo respecto a aquella segunda mitad de la segunda temporada que se salió del camino, y está haciendo todo lo que quiere, con libertad total. Y, en cierto modo, no puedo dejar de pensar que está manteniendo una especie de pulso con los espectadores. Para ver cuánto le seguimos el ritmo, o cuánto aguantamos. Y con la cantidad de rarezas hipnóticas que estamos viendo… no creo que sea el único que vaya hacerlo hasta el final.


Un buen ejemplo de ello es el demencial primer cuarto de hora del tercer episodio. Dejamos a Cooper bailando entre diferentes dimensiones después de salir de la habitación roja. Su periplo nos lleva hasta una extraña dimensión donde prima el color rosa/morado y hay una oriental sin ojos. Cooper y su nueva amiga salen de donde se encuentran (una especie de satélite extraño), solo para ver caer a la oriental y ver la cara del Mayor Briggs en tamaño XXL. Tras un pequeño encuentro con Ronette Pulaski (o por lo menos con la actriz que la encarnó), Cooper es absorbido por una especie de enchufe y devuelto al mundo real, aunque seguramente no de la forma que ninguno esperábamos. 

Éramos pocos… y llegó Dougie. Esta especie de tercer Cooper está apaciblemente pagando a una prostituta llamada Jade en una casa de Nevada cuando comienza a sentirse mal y vomita algo que no podemos identificar. Este vómito es algo común, pues vemos como al Doppelganger/Bob también le entra la vomitona mientras está conduciendo, teniendo un accidente. Parece que su tiempo en el mundo real se va acabando. El que sí que es transportado a la habitación roja es Dougie, a quien el hombre manco le dice que fue creado con un propósito pero que este ya ha terminado, tras lo cual Dougie desaparece, dejando un anillo verde y una bolita dorada.

¿Quién creó a Dougie? ¿Bob para tener otra copia de Cooper? ¿Bob para deshacerse de parte de Cooper? ¿El hombre manco? ¿La todopoderosa rama-árbol parlante? ¿Qué relevancia tendrán el anillo y la bolita?


Cooper, mientras tanto, suplanta sin saberlo al desaparecido Dougie. Jade se lo encuentra tirado en el suelo al salir del baño y cree que es Dougie (como todo el mundo) Cooper se encuentra muy mermado intelectualmente en su retorno al mundo real: no sabe hacer nada y apenas sabe repetir lo poco que le dicen (eso sí, aún conserva en el bolsillo de su americana la llave de su habitación en el Great Northern)

Al parecer, a Dougie lo vigilaban (¿lo habría encargado Bob?), pues hay dos tipos vigilando sus movimientos. Uno de ellos incluso parece poner una especie de ¿bomba? en el coche que en estos momentos Cooper es incapaz de conducir (aunque esto solo lo ve un niño que vive con su madre empastillada) Jade le deja en la puerta de un casino con 5 dólares. Cooper cambia el dinero y, siguiendo una especie de señal que le indica en qué máquina tragaperras jugar, revienta la banca, ganándose el sobrenombre de Mr. Jackpots.


Tras ganar un pastizal, los del casino le ponen una limusina para llevarle a casa. Allí descubrimos que Dougie está casado con Naomi Watts y que tienen un hijo. La esposa de Dougie está cabreada por la desaparición de su marido y porque se haya perdido el cumpleaños de su hijo, pero cuando ve el dinero que ha ganado se le pasa el disgusto

A la mañana siguiente, Cooper sigue en la inopia. El hombre manco se le aparece para decirle que ha sido engañado y que solo puede quedar uno, bolita dorada en mano. Y tenemos un pequeño festival de guiños, pues vemos a Cooper recuperando su característico gesto del pulgar, tomando café y mirándose en el espejo, lo que inevitablemente evoca aquella mítica última escena del espejo. Veremos cómo se las sigue apañando en el mundo real.


En Twin Peaks, mientras tanto, Hawke, Andy y Lucy investigan el mensaje del leño de Margaret. Las claves son que algo relacionado con Cooper se ha perdido y que la clave para encontrarlo está en la ascendencia de Hawke.

No tardamos en darnos cuenta de que las cosas en la comisaría han cambiado un poco. Tienen una sala más modernizada. Hay nuevo Sheriff, el hermano de Harry Truman, pues este está enfermo (Michael Ontkean no quiso salir de su retiro para el revival). Lucy es incapaz de comprender la lógica que hay detrás de los teléfonos móviles y casi le da un infarto cuando ve a Truman y su smartphone. Y hay más agentes en nómina, lo que incluye a un reformado Bobby Briggs que se pone a llorar cuando ve la fotografía de Laura Palmer.

Bobby cuenta que Cooper (Bob, por lo que vimos en el episodio anterior) fue el último en ver con vida a su padre, el Mayor Briggs, pero que no sabe de qué hablaron. También conocemos al hijo de Andy y Lucy, llamado ni más ni menos de Wally Brando (sin duda, la indumentaria que lleva Michael Cera es un homenaje a Marlon Brando) y, por lo que vemos, la verdad es que es digno hijo de sus padres. Ah, también vemos a Jacoby pintando palas con un spray dorado, pero eso de momento no es relevante. Y en todos los episodios de momento estamos viendo una actuación musical en el bar del pueblo. No sé si para reflexionar de lo que hemos visto o porque simplemente Lynch podía. 


En estos episodios también ha entrado en juego el FBI, lo que ha supuesto volver a ver a viejos conocidos como Gordon, Albert o Denise. Gordon y Albert están investigando junto a la agente Tammy Preston (los que hayáis leído “La historia secreta de Twin Peaks”, de Mark Frost, recordaréis que es la agente que se encargaba de analizar el dossier que Gordon Cole le entregaba) el asesinato del edificio de Nueva York cuando les llaman para decirles que han encontrado a Cooper en una prisión de South Dakota

Después de que Gordon le haga una visita a Denise (ahora jefa de personal del FBI) y de que esta le cuestione que tenga a Tammy de pupila, el trío pone rumbo a  South Dakota (donde el equipo que investiga el caso de Ruth Davenport encuentra un coincidencia con las huellas del propietario del cuerpo, pero que no pueden comprobar porque necesitan autorización militar), donde acuden a la prisión en la que se encuentra el Doppelganger/Bob, puesto que en su coche llevaba drogas, armas y una pata de perro.

Allí, el Doppelganger les cuenta a Gordon y Albert que estaba trabajando de incógnito junto a Phillip Jennings, y que precisamente se dirigía a ver a Gordon cuando tuvo el accidente. Tanto Gordon como Albert perciben que hay algo raro en Cooper, y Albert confiesa que hace años sí que habló con Jennings para que le pasara cierta información a Cooper, pues este parecía necesitarla y Albert pensó que se encontraría en peligro. La información en cuestión era acerca de un contacto en Columbia, que apareció muerto poco después. Gordon considera que alguien debe echarle un vistazo a Cooper, alguien que le conoce muy bien, y que Albert sabe dónde bebe. ¿Audrey? ¿Annie? ¿Existirá realmente la mítica Diane? ¿O ninguna de ellas?

Lynch nos permite en ese último diálogo su única concesión al espectador por el momento:

“Albert, I hate to admit this, but I don´t understand this situation at all”

Nosotros tampoco. Pero qué ganas de ver más.




COMENTARIOS