Review Prison break 5x05-5x07


Las aventuras de Michael y Lincoln por el desierto. Más o menos es los que hemos visto en estos tres últimos episodios del revival de “Prison Break”, que se queda a dos episodios de finalizar.


Que en Yemen la situación está bastante complicada es algo que se sabe desde el principio, así que una vez fuera de Ogygia, tocaba salir del país. En tres partes se nos ha contado esa salida. Por un lado, en “Contingency” hemos visto cómo el grupo de Michael buscaba salir de la ciudad, y surgía la primera discrepancia entre los hermanos: Michael prefiere que se marchen en tren, mientras que Lincoln prefiere ir al aeropuerto, donde les esperan C-Note y los demás.


Los precedentes hacen que se siga el plan de Michael, pero el grupo se encuentra no pocas dificultades, incluida una escaramuza en un edificio que era asaltado por los islamistas, y que tras una buena jugada de Ja para librarse, termina con la muerte de Sid para que el resto pueda escapar.  Cuando todo lo relacionado con el tren falla, intentan ir al aeropuerto, pero ya es demasiado tarde: C-Note y los demás se ven obligados a marcharse ante la presión de los islamistas, por lo que deben buscar otra alternativa. 

De paso, averiguamos también lo ocurrido con Michael: Poseidón le chantajeó con trabajar para él a cambio de dejar libre a su familia. Al parecer, Kellerman no tenía el poder suficiente como para exonerarles, y la entrada en prisión de Sara durante “The final break” fue una advertencia de Poseidón. Michael fingió así su muerte y comenzó a trabajar para él, decidiendo no involucrar a nadie más. 

“Phaecia”, por su parte, mandaba al grupo a pleno desierto. Tras encontrarse con Omar, el amigo de Sheba, el objetivo pasaba a ser atravesar el desierto y llegar al lugar que da título al episodio, donde esperan poder coger un barco que les lleve hasta Europa. Pero no cuentan con que el “amigo” de Sheba es un perseguidor incansable, y que va a seguirlos hasta donde vayan para acabar con ellos.


Tras una parada en una gasolinera para repostar (donde Michael contacta con alguien por internet y le envía una foto de los tatuajes de sus manos), los islamistas atacan de nuevo. Gracias a Whip, consiguen que solo quede uno, pero en la escaramuza Omar, el único que sabía la ruta hasta Phaecia, muere también. Se encuentran así con dos jeeps, siendo perseguidos por un tío con un AK-47 que no parará hasta matarles y sin saber bien dónde tienen que ir.

En vista de la situación, Michael decide que lo mejor es que se separen, con uno de ellos distrayendo a su perseguidor. La suerte obviamente hace que le toque a él, así que mientras Lincoln, Whip y Ja ponen rumbo a su destino (al que consiguen llegar gracias a las gaviotas), Michael hace de cebo, estratagema que funciona. Sabiendo que no tiene con que defenderse, Michael engaña a su perseguidor e intenta robarle el coche, sin conseguirlo en un inicio. Tras una pelea en la que gana, pero sale herido, Michael consigue su objetivo. Pero los balazos del fusil han herido de muerte al coche, y encima no consigue encontrar el rastro de Lincoln, así que no le queda otra que echarse a andar por el desierto.

Cae la noche, y las esperanzas de que Michael siga con vida y pueda llegar a Phaecia son cada vez más escasas. Por suerte, justo en el momento en el que Michael acaba de desfallecer, se les ocurre utilizar los fuegos artificiales que Omar traía como cargamento. Funcionan lo suficiente como para que Michael consiga llegar. Casi en las últimas, eso sí, porque al parecer se encuentra envenenado por anticongelante y necesita atención médica. 


Por último, en “Wine dark sea”, Lincoln, Michael y Whip se despiden de Yemen tras coger un barco rumbo a Grecia (Ja se queda allí porque cree que no encontrará un lugar mejor para sentirse libre) donde se reunirán con Sara, que viajará allí para atender a Michael. 

En Estados Unidos, mientras tanto, Sara ha hecho frente a la revelación de que Jacob es Poseidón, pero este ha jugado al despiste y consigue convencerla durante un episodio de que solo ha intentado ayudar (llamar a dos asesinos a sueldo para reunirse con ellos y pedirles explicaciones es algo que todo el mundo haría) Los secuaces de Poseidón, mientras tanto, han intentado eliminar a Michael, han localizado al tío con el que se supone que Michael se comunicó desde el desierto (¿alguien disfrazado de Elvis?) y también se han cargado, por orden de Poseidón, al agente que había sustituido a Kellerman. 

En Grecia, se produce finalmente el esperado encuentro entre Michael y Sara después de varios años. Tras curar a su ex marido, Sara se entera de que Jacob finalmente es Poseidón, y de todo lo que rodeó la desaparición de Michael, dándose cuenta de que ha dejado al pequeño Mike con él. Sara se ve obligada a regresar rápidamente, pactando con Michael que mantendrá la representación todo lo posible para que Jacob no se huela nada.


Sabiendo que salir de allí va a ser complicado, pues internacionalmente Michael sigue siendo el terrorista Kaniel Outis, Lincoln decide jugar la baza de Sucre para poder volver a Estados Unidos. El puertorriqueño se encuentra en Marruecos, y, por suerte o por desgracia, tiene por capitán a un corrupto que por la cantidad apropiada hace la vista gorda con el cargamento. Se produce así otro reencuentro además del Michael y Sara, pues el capitán acepta como pago una sortija de la abuela de Sara.


El trayecto, sin embargo, era obvio que no iba a ser tranquilo. Tras descubrir que Sucre planea dedicarse al comercio de muñecas sexuales en cuanto se retire del trabajo marítimo, reciben la visita de los SEAL, que han sido alertados de que Kaniel Outis está a bordo. Michel y compañía consiguen dejarlos a la altura del betún cuando no solo no les encuentran en el barco, si no que consiguen burlarse de ellos con una maniobra que les sitúa al límite de las aguas de otro país donde no tendrán jurisdicción, por lo que tienen que marcharse. Jacob, que ya va a por todas, habla con alguien que parece ser su superior y obtiene autorización para lanzar un señor misil, que acaba con el barco y con la colección de muñecas de Sucre, aunque a Michael y compañía les da tiempo a saltar antes de la explosión.

Por último, después de que Sara vea que su coartada se tambalea, decide pedirle ayuda a Heather para que recoja a Mike. Sin embargo, cuando Heather vuelve a casa, se encuentra ya con alguien esperándola. Sabiendo que la vida de su hijo está en juego, a Sara no le queda otra que ceder ante Jacob.



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