Crítica: 'Sahara' (2016), de Pierre Coré

Es posible el cine siga perteneciendo a las salas. Aun así, resulta complicado justificar la decisión del Festival de Cannes de no permitir en próximas ediciones películas que no vayan a ser estrenadas en salas francesas –decisión derivada de las protestas de los exhibidores galos por la presencia de dos producciones de Netflix en la sección oficial del certamen–. No solo porque las plataformas digitales son el futuro y el presente del cine y la televisión, sino porque gracias a ellas están viendo la luz muchas producciones que, de seguir vigente únicamente el modelo tradicional, no habrían tenido cabida.

Un ejemplo de ello puede ser 'Sahara', una película animada estrenada hace poco gracias a Netflix y que rompe una barrera en el cine. Es una barrera totalmente irrelevante en realidad, pero resulta curioso que un animal tan denostado en la cultura popular como la serpiente protagonice una película ambientada en un entorno tan poco glamouroso como el desierto. No es que las serpientes o el desierto merezcan justicia por su escaso o negativo tratamiento en el pasado, pero el hecho de que un largometraje de animación pueda tener estos protagonistas y este entorno da una muestra de la apertura y de la novedad que plataformas como Netflix aportan al séptimo arte.

No pretendo con esto realizar una defensa encendida de Netflix o plataformas similares, pues el tema es bastante más complejo y cargado de matices, pero creo que resulta apropiado para introducir la premisa de 'Sahara'.

Y es que su concepción es seguramente lo más interesante de esta cinta. Ajar (con la voz de Omar Sy en la versión orginal) es una serpiente que no encaja entre los de su especie, habitantes en el duro desierto del Sahara. Por eso él y su amigo Pitt, un escorpión, intentarán adentrarse en el oasis, dominio de otra población de serpientes, mucho más elitistas y acomodadas. Allí, nuestro protagonista se enamorará de Eva –magnífica elección del nombre, por cierto–, que será capturada por un encantador de serpientes. Ajar deberá entonces recorrer todo el desierto para liberarla.


De no tratarse de serpientes del desierto estaríamos hablando de una cinta más, con una trama y una narración que ya hemos visto en muchas ocasiones: un héroe que no encaja entre los suyos, algunos secundarios estereotipados, una princesa secuestrada, un romance imposible... La más manida narración clásica de las historias infantiles, aunque en lugar de caballos o leones, con serpientes.

La animación, sin ser Pixar, resulta colorista y atractiva, prestando atención a los detalles. También consigue sacarnos alguna sonrisa en varios momentos. Y por encima de esto, cabe destacar la música, con ritmos ágiles y exóticos, en números que tienden que combinar animación y sonido de forma notable y vistosa.

En el otro lado de la balanza, y como ya hemos mencionado, la excesiva falta de riesgos narrativos que corre la película más allá de su concepción inicial. Al mismo tiempo, ayudado por el hecho de estar orientada claramente hacia el público infantil, adolece de una excesiva simplicidad. Nunca conseguimos conectar del todo con unos personajes demasiado planos y algo faltos de carisma.

Mas con todos esos fallos, es de agradecer el valor de la película de explorar nuevos territorios. 'Sahara' no pasará a la historia, no batirá records y tampoco marcará una pauta para el cine del futuro, pero sirve para ilustrar cómo, en una época en la que los grandes estudios están más centrados en producir secuelas, precuelas y spin-offs de productos enlatados, las plataformas digitales están ayudando a mantener la originalidad y a abrir nuevos caminos al hacer cine. Y eso, en lugar de frenado, debería ser incentivado.

Lo mejor: la novedad de estar protagonizada por una serpiente en el desierto
Lo peor: su escesiva simplicidad y falta de novedad en la narración
Nota: 7

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