Crítica: "Guardianes de la galaxia Vol. 2" (2017), de James Gunn


En “Guardianes de la galaxia Vol. 1”, asistimos a cómo un puñado de inadaptados formaban equipo prácticamente a la fuerza para acabar convirtiéndose en un grupo. En este volumen 2, asistimos a una evolución en ese sentido. Ya no son solamente compañeros, o amigos. Ahora se conocen mucho más. Son familia, probablemente el concepto más importante de la película, ya que lo vemos reflejado en casi todos los aspectos de la misma.

Bien sea entre la relación paterno filial de Peter con su padre, un Ego cuyas capacidades van más allá de lo imaginable (y que trata con bastante acierto el tema de la influencia de nuestros progenitores a la hora de tomar nuestras decisiones y forjarnos como personas) o con la de Yondu también con Peter, demostrando que un padre no tiene por qué serlo biológicamente (o tiene que ser David Hasselhoff) para actuar como tal. 


O la relación entre Gamora y Nébula, esas hermanas que intentaban matarse a la una a la otra y que se necesitan más de lo que reconocerían. O la de Drax con Mantis, probablemente la más hilarante y a la vez tierna de la película, debido a la inmadurez emocional de ambos. O la de Rocket, el capullo oficial del grupo, con Yondu, en el que no tarda en verse reflejado. O la de un Baby Groot excepcionalmente adorable para el público (y excepcionalmente rentable para la venta de merchandising) con todos. 

La secuela de uno de los éxitos más probablemente inesperados de Marvel ha seguido una progresión natural tras lo visto en la primera entrega. En ella conocimos a los personajes, así que el siguiente paso era profundizar más en los personajes y en la relaciones entre ellos. Si una cosa ha quedado clara es el enorme cariño que James Gunn le tiene a sus personajes, y no ha escatimado en escenas a la hora de demostrarlo, haciendo que cada personaje tenga su momento para ello.

Gunn ha conseguido así algo que es bastante difícil de llevar a cabo en una secuela: un equilibrio bastante bueno entre lo antiguo y lo nuevo. La cinta es consciente de los elementos que más gustaron de su predecesora, y son fácilmente reconocibles en esta. Pero también ha sabido llevar la fórmula más allá, consiguiendo una película tan excesiva y pasada de vueltas por momentos que se distancia de su predecesora, proporcionado algo bastante diferente. Pese a que es de agradecer, no deja de sorprenderme la libertad que ha debido de tener Gunn a la hora de realizarla. Se nota que el director ha hecho la película que quería, haciendo todo lo que le ha dado la gana (algo que no llegaron a permitir a Joss Whedon, que tuvo sus limitaciones a la hora de realizar la secuela de “Los vengadores”)


Sobra decir que este Vol. 2 es un auténtico espectáculo en el apartado técnico, con un gran trabajo en los efectos visuales, y que vuelve a contar con una gran banda sonora llena de temazos que ameniza todavía más la función, siendo nueva utilizadas para contar los sentimientos de los personajes. El humor continúa siendo otro de los elementos clave: en esta ocasión han optado por presentarnos a un Drax desatado en este apartado, llevando junto a Rocket el peso principal de la parte cómica (aunque en esta película nadie se libra de proporcionar algún momento de carcajadas) Sí, puede que algunos chistes estén metidos con calzador, pero… ¿alguien eliminaría alguna risotada de Drax o cualquier otra muestra de la estupidez de este grupo?

“Guardianes de la galaxia Vol.2” es una secuela ejemplar. Entretenidisima, muy divertida, con una excelente banda sonora y sobretodo, con mucho corazón. En mi opinión, no es ni mejor ni peor que la primera entrega: la complementa y la expande en lo referido a los personajes y las relaciones entre ellos. La decimoquinta película del UCM se convierte así en un magnífico espectáculo en el que el director ha hecho lo que ha querido (incluidas las cinco escenas post créditos) con la casi segura certeza de que va a poner al espectador de su parte. Y es que, en vista de los hechos, es difícil no estarlo

Nota: 8/10


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