Crítica: "Fast & Furious 8" (2017), de F. Gary Gray


Con esta octava entrega (la primera tras la desaparición de Paul Walker), “Fast and furious” ha iniciado lo que parece que será su última trilogía, con novena y décima entregas previstas para 2019 y 2021, respectivamente. Y lo ha hecho con cinta que, aunque en términos globales me ha parecido que está por debajo de la anterior, cuenta con todos los elementos que el seguidor de la saga quiere ver.


Con esta saga lo que está claro es que no puedes pedir peras al olmo. Son “guilty pleasures” con 200 millones de presupuesto. Yo veo estas películas por las mamarrachadas que proporcionan y las risas que me hecho con ellas, y en ese aspecto es raro que decepcione. “Fast and furious” abraza sin problemas el disparate, cada vez más, y nuevamente presenta una película absurdamente pasada de vueltas, con escenas cada vez más imposibles y muy excesiva y gratuita. Lo que espero como espectador de ella, vamos.


El argumento nuevamente es lo de menos y queda reducido a la mínima expresión, pero sabemos que no hace falta más. En esta ocasión, tenemos a una villana, Cypher, encarnada por Charlize Theron, que convence a Toretto de volver al mundo del crimen, traicionando a todo su equipo por el camino. Pararle los pies tanto a Cypher como a Toretto será la principal misión del grupo. El plantel de actores se ha reforzado, además de con Theron, con las incorporaciones de Scott Eastwood (que hace las veces del aprendiz del personaje de Kurt Russel) Kristofer Hviju, el principal sicario del personaje de Theron y la gran Helen Mirren, en un breve pero divertido papel.

“Fast and furious” está lejos de lo que podríamos considerar como buena película. Está también muy lejos de los propios inicios de la saga, donde de pandilleros y carreras callejeras hemos pasado a grandes robos, hackers y terrorismo a escala mundial, con una dirección que es pura fórmula y donde el objetivo es únicamente el exceso y hacerlo todo grande y con acción desmesurada. Un despropósito, sí. Pero luego veo momentos como la persecución del submarino. O a The rock y Statham ganándose su spin-off. O, en definitiva, a este nuevo disparate de algo más de dos horas en el da igual que estemos en las calles de La Habana que en zonas heladas. Y la verdad es que ya me da todo igual.

Nota: 6/10

COMENTARIOS