Crítica: "El jugador de ajedrez" (2017), de Luis Oliveros


Diego Padilla es un campeón de ajedrez de la España de los años 30. Tras unos años algo convulsos, decide hacer caso a su esposa y mudarse a Francia, donde tendrá serios problemas a raíz de la ocupación nazi de París.


Sin aportar nada especial al panorama cinematográfico, ni al general ni al del cine español, “El jugador de ajedrez” es una cinta que tiene claro lo que quiere ser y lo que quiere mostrar. Es por ello que se acomoda bien dentro de los mimbres de los que dispone, y es un producto que gustará bastante a ciertos sectores. No obstante, creo que es por ello también por lo que no va más lejos y se queda en algo más superficial y plano de lo que podría haber sido.

Básicamente, “El jugador de ajedrez” me parece una película de fórmula que no sale de los límites que parece haberse autoimpuesto. Y me refiero a límites narrativos, no a presupuestarios. A nivel de producción, la cinta habrá contado con sus limitaciones presupuestarias, y eso a la hora de recrear tanto la España franquista como el París ocupado por los nazis en un hándicap, así que a esos niveles no voy a criticarle nada en ese sentido. Pero a nivel argumental le falta algo de ambición o, directamente, tener un poco de alma.


Casi todo da la sensación de ser demasiado frío, o estar demasiado preparado. Falla a la hora de transmitir emociones en algunos puntos clave. Y su quizá demasiado ajustado metraje (apenas 98 minutos) no le da más espacio como para desarrollar bien ciertos aspectos con los que hubiera ganado en profundidad, como la estancia en el calabozo o la relación con el coronel nazi. A nivel de reparto, tampoco hay nada especial que reseñar. Marc Clotet se esfuerza en el papel protagonista, no lo pongo en duda, pero hay ciertas escenas en las que no llega a transmitir bien por lo que está pasando su personaje, en mi opinión. Los mejores, para mí son algunos secundarios, especialmente los nazis.

En definitiva, “El jugador de ajedrez” es una cinta que cumple con el expediente y que es entretenida de ver. Pero creo que se limita demasiado a la hora de desarrollar su argumento, yendo a los elementos básicos y a los lugares comunes que todos conocemos sin profundizar más allá, quedándose en la superficie, y sin nada especial que le haga destacar por encima de la media. Es una pena, porque la temática no es mala en absoluto y se siente al menos algo desaprovechada.

Nota: 6/10

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