Crítica: "El círculo" (2017), de James Ponsoldt


Que cada vez estamos más enganchados y dependemos más de la tecnología no es algo que nos pille precisamente por sorpresa. “El círculo”, adaptación de la novela de Dave Eggers (el mismo autor ha coescrito el guión de la cinta) lo sabe y ahonda en el tema presentándonos una poderosa empresa que unifica diferentes elementos (como los perfiles en redes sociales o direcciones de email, entre otros) en un único perfil de usuario. Y lo hace desde el punto de vista de Mae, una joven que entra a trabajar en la famosa empresa valorándolo como la oportunidad de su vida, pero que pronto comprobará cómo se las gasta la secta compañía.



Una idea interesante con una ejecución regulera. Ese sería más o menos el resumen de “El círculo” Aún dando la sensación de ser un episodio alargado de Black Mirror (aunque de inferior calidad), es una cinta con un punto de partida (la pérdida de la privacidad) del que se podría haber sacado más jugo del que se le ha sacado. Básicamente porque la cinta no va mucho más allá de plantear los elementos, ofreciendo así cierta sensación de tirar la piedra y esconder la mano.

La sutileza no es precisamente el punto fuerte de la película. Desde el principio, la empresa es presentada como la villana de la función, con sus jefes de oscuros secretos detrás. Sin darle mucha vuelta de hoja, porque no te dan demasiado espacio para plantearte lo que estás viendo. Y eso que cuando intenta hacerlo sí que consigue algún momento más logrado, como el comportamiento casi sectario de los miembros de la empresa que intentan organizar la vida de la protagonista o el reality con patas en el que se convierte el personaje de Emma Watson. Pero el resto son solo un cúmulo de situaciones, forzadas en varios casos, que llevan de forma guiada al espectador hasta una moraleja facilona. 


En cuanto al reparto, Tom Hanks acaba siendo el más beneficiado por ser precisamente el más consciente del material que está rodando, y aprovecha sus minutos en pantalla para ofrecer una vertiente de villano (paródico en más de una ocasión) poco vista en filmografía. Emma Watson, por su lado, parece intentar tomarse el personaje de una forma más seria de lo que debería, mostrando en general una actuación algo forzada.

Nos queda así una película que podría haber sido mucho más interesante si se hubiera dedicado a profundizar en todos esos problemas y elementos de los que solamente toca la superficie y después se aleja rápidamente. Una cinta que, si bien distrae, no tiene nada especialmente remarcable, y que se olvida con facilidad.

Nota: 5/10

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