Crítica: 'Nieve Negra' (2017), de Martín Hodara


Marcos, Salvador y Sabrina viven marcados por la trágica muerte de su hermano Juan. Cuando el patriarca de la familia fallece, Marcos regresa a Argentina, junto a su mujer Laura, para hacerse cargo de los trámites e intentar convencer a Salvador, que vive aislado de la sociedad en medio de la Patagonia, para que venda su parte de las tierras heredadas a una compañía canadiense, que ansía hacerse con ellas. Las viejas heridas se abrirán, antiguos secretos saldrán a la luz y los hermanos deberán ajustar las cuentas pendientes, que debieron ser saldadas mucho tiempo atrás.

Nieve Negra cuenta con el gran atractivo de ver por primera vez compartiendo pantalla a Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia, dos de las grandes estrellas del cine argentino actual. Como reclamo, reconozco que está bien, pero la película queda lejos de estar a la altura de este duelo interpretativo. Y es que, pese a tener un punto de partida interesante, pronto empieza a hacer aguas por todos lados.

En un primer momento, cuando la película juega a ser un drama familiar, todo se desarrolla con bastante fluidez. Se nos presenta la situación actual de los protagonistas y, mediante unos sobrios pero inteligentes flashbacks, iremos conociendo los motivos por los que esta familia está destruida. Es en el momento en que Marcos (Sbaraglia) y Laura (Laia Costa) deben ir a ver a Salvador (Darín), cuando la película se disfraza de thriller y todo comienza a torcerse. Aun así, la historia logra mantener nuestro interés durante cierto tiempo, gracias a una fotografía preciosa y al tenso primer encuentro entre los hermanos.


A partir de este primer encuentro, es cuando todo se desmorona. Los silencios se hacen interminables, la trama avanza con extremada lentitud, Laura saca a relucir sus dotes de médium, para sospechar y descubrir cosas de la nada; para terminar en un atropellado final, en el que parece que se quedaban sin tiempo para el inevitable enfrentamiento fraternal y el previsible y chapucero giro de guión.


Otro punto a tener en cuenta es el poco partido que se le saca al entorno. Como ya he comentado antes, el paisaje es ideal para crear la sensación de aislamiento y "claustrofobia", con el que ya han jugado antes otras películas. Pero aquí se desaprovecha esa baza, por no darle la suficiente importancia o por no saber integrar la nieve como un personaje más.

El caso es que, aunque Nieve Negra tiene elementos interesantes, es una película fallida en muchos aspectos, que se podrían haber evitado si la trama de suspense no hubiese estado tan mal desarrollada.

Lo mejor: Leonardo Sbaraglia, los flashbacks y la fotografía.

Lo peor: Laia Costa, el desaprovechamiento del personaje de Ricardo Darín y la inconsistencia del guión.

Nota: 5/10.

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