Crítica: "Life" (2017), de Daniel Espinosa


Los seis miembros de la tripulación de la estación espacial internacional realizan el que puede ser uno de los grandes descubrimientos de la humanidad cuando encuentran una forma de vida procedente de Marte. El problema es que la forma de vida no está tan contenta de encontrarles a ellos.

No es la primera vez que vemos películas surgidas bajo la estela de Alien, la mítica cinta de Ridley Scott (curiosamente, “Life” ha llegado a la cartelera poco más de un mes antes de que lo haga “Alien: Covenant”, la segunda entrega de las precuelas de la saga original) por lo que no creo que el punto de partida de “Life” sorprenda a mucha gente. Eso sí, una vez que ya damos por hechos sus similitudes en cuanto a planteamiento, sigue su propio camino.

En ese sentido, creo que “Life” es una cinta bastante autoconsciente de lo que es como película, y que no busca ser otra cosa diferente de lo que puede aportar al panorama cinematográfico. La película va al grano y busca el entretenimiento sin muchas complicaciones. Gracias a ello tenemos un acertado metraje que apenas sobrepasa la hora y media (permitiendo así que la película se pase volando), una atmósfera tensa y, en general, una cinta en la que el protagonista es el bicho asesino.



Calvin acaba adueñándose de la función en vista de que los personajes humanos dan para lo que dan. Los tripulantes de la nave son poco más que bocetos esquemáticos y eso impide que realmente nos preocupemos por ellos cuando están en peligro de muerte. Aunque, realmente, creo que eso es lo que le pega a la película, ya que los pocos intentos que hay de intentar dotarles de un cierto trasfondo (como esa escena entre los personajes de Gyllenhaal y Ferguson) son más un error que un acierto, sintiéndose como un añadido innecesario.

En resumen, “Life” es un entretenimiento que lo tiene todo para distraer al público: Una dirección dinámica por parte de Javier Espinosa, un buen reparto, Calvin (proporcionando un buen juego de gato y ratones, en definitiva) y una buena factura técnica. Sí, no nos enseña nada que no hayamos visto ya, pero sabe servirlo bien (utiliza los elementos básicos de su planteamiento de muy buena forma) y no intenta ir de lo que no es. Ante esto, lo mejor es simplemente sentarse y disfrutar

Nota: 6/10

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