The Good Fight: una serie y sus circunstancias

Los Lunes Seriéfilos The Good Fight
Música clásica. La intro a los 15 minutos de capítulo. Y Diane Lockhart. El nombre de Alicia Florrick solo se pronunciará una vez. Lo suficiente para acordarse de ella, honrarla, venerarla y pasar página.  The Good Fight está lista. Comienza la lucha. ¿De qué lado estás?

Diane, Lucca y Maia

Los Lunes Seriéfilos The Good FightThe Good Wife terminó con una bofetada. La misma que recibe Diane Lockhart, la sociedad estadounidense y el mundo entero, en los primeros 30 segundos de episodio. Donald J. Trump es presidente. Tras esto vendrá un escándalo financiero, la banca rota, la imposibilidad de jubilación, la pérdida de categoría de socia fundadora y el atisbo de divorcio. The Good Fight será la historia de cómo Diane resurge de sus cenizas como el ave fénix que es.

El mismo escándalo financiero afectará también a su ahijada. Maia Rindell, abogada recién graduada, se cobijará bajo la inestable ala de Diane. El fantasma de Alicia Florrick se refleja en este personaje, que del mismo modo que su predecesora, deberá labrarse una trayectoria profesional y personal alejada de su famoso apellido. Rindell pasará a ser el nombre clave para entender la trama horizontal de The Good Fight.

La adorable Lucca Quinn continúa su vida tras la marcha de Alicia. Haciéndose su propio hueco, alejada de la larga sombra de su antigua compañera. Esto implica trabajar duro en el seno de un destacado bufete de abogados afroamericanos. Obligándose a sí misma a ser una yuppie despiadada para cerrar las heridas del pasado.

Los Lunes Seriéfilos The Good FightCuando estas tres historias confluyen surge The Good Fight, que mantiene los recursos estilísticos y narrativos de su antecesora. También mantiene la estructura y el modus operandi. Las tramas horizontales y los arcos de personaje se intercalan con casos episódicos y autoconclusivos. Conserva el delicioso reparto de secundarios, cuyas caras veremos aparecer por goteo en capítulos venideros. Y deposita su confianza ciega en Christine Baranski primero, y Cush Jumbo después. Sorprende la cada vez más perceptible madurez interpretativa de Rose Leslie, a pesar de los esporádicos, aunque claros, brotes de sobreactuación.

The Good Fight, una serie incómoda

Muchos han venido a denominar esta producción como “la serie de la era Trump”. Sin duda reúne a todos los colectivos que están siendo gravemente agredidos y discriminados por el nuevo gobierno: afroamericanos, mujeres, la comunidad LGBT y judíos. No necesariamente en ese orden. ¿Se han vuelto los King más críticos? ¿Es más duro el discurso político de The Good Fight que el de The Good Wife? ¿Pretende The Good Fight erigirse como protectora de la moral y abanderada de las minorías?

Los Lunes Seriéfilos The Good Fight
The Good Wife también criticaba muchos aspectos de la administración Obama. The Good Fight no es distinta en este aspecto. Quizás solo hayan cambiado las circunstancias. Quizás la sociedad estadounidense, guiada por la frustración y la impotencia, acepte un discurso más agresivo y directo. Sin duda, el matrimonio King, hábiles guionistas, han sabido aprovechar el momento. Al igual que, de forma inteligente, han sabido aprovechar el universo creado y los personajes ya existentes. También juegan con el beneplácito de una crítica y audiencia fieles. Y por si eso fuera poco, además, vienen respaldados por la "libertad de expresión" que concede emitir la serie en una plataforma de vídeo bajo demanda. 

Todo esto permite que The Good Fight sea audaz, agresiva y brutalmente honesta. Palabrotas por doquier. Sexo y sensualidad. Un caso de racismo y brutalidad policial para ir abriendo boca. Las protagonistas: una mujer madura, una mujer negra y una mujer homosexual. Mujeres. Una serie realmente protagonizada por mujeres, liberadas del paternalismo encubierto de la mayoría de ficciones. Una serie que, para muchos, resultará incomoda. Y a raíz de esa incomodidad, los King construyen la historia, los personajes y el discurso.

Televisión para el empoderamiento

Todo spin-off corre el peligro, por la naturaleza misma del concepto, de caer en la repetición y la monotonía, guiados por un falso espíritu de homenaje. The Good Fight ni rompe con todo ni pretende hacerlo. Conserva lo justo de The Good Wife y renueva lo necesario para refrescar  y provocar el cambio. Los King matan a Alicia para coronar a Diane. El universo Florrick se diluye y pasamos a vivir bajo el reinado Lockhart.

Si la forma es la misma, y los personajes practicamente también, ¿qué cambia?. El tono. Es más afilado y contundente. Sin embargo, a pesar de que el envolotorio y las circunstancias de The Good Fight son más duras, los personajes protagonistas incian su camino de forma suave y delicada. Los King han puesto al frente de la ficción a tres personajes cuya moralidad parece demasiado clara y con caracteres marcados por una bondad infinita. Aunque por experiencia, el espectador sabe que esto variará con el tiempo y atendiendo a circunstancias. Ya hemos visto antes como Diane cruzaba la línea y coqueteaba con el mal. Por lo tanto, The Good Fight será la historia del empoderamiento de estas tres mujeres en un entorno que no les es propicio.

El drama está servido. The Good Fight va a ser la deliciosa experiencia de contemplar cómo la ficción televisiva se pone al servicio de la ciudadanía y su problemática. Un reflejo de la sociedad actual. Una crítica mordaz, inteligente y madura del turbulento momento que vivimos. Diane, Lucca y Maia ya han elegido su lado para librar esta batalla moral. ¿Cuál es el tuyo?

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