Crítica: Enmienda XIII (2016), de Ava Duvernay


La decimotercera enmienda de la Constitución de Estados Unidos popularmente es conocida por acabar con la esclavitud, permitiendo únicamente la servidumbre en casos de que se trate de un castigo impuesto por el Estado, en otras palabras, estar preso. En 'Enmienda 13' analizan el sistema carcelario estadounidense.

Ava Duvernay dirige este documental, producido por Netflix y que se puede ver actualmente en la plataforma. Esta cinta ha supuesto su siguiente película tras el éxito de 'Selma' y ha logrado ser nominada al Oscar a Mejor Película Documental aunque no ha logrado finalmente el premio.



La cinta ahonda en el sistema penitenciario americano, empezando con una perspectiva histórica que analiza cómo se ha llegado a la situación actual de sobrepoblación en las cárceles hasta el negocio montando a través en torno a las mismas. Todo para acabar con una denuncia sobre el diferente trato que recibe la gente de color en el sistema. La película no cae en el amarillismo fácil y trata el tema con objetividad y, aprovecha para mostrar una realidad que es desconocida por mucha gente a este lado del charco.

La estructura es la clásica de un documental, mediante una serie de entrevistas combinadas con imágenes de archivo y una voz en off. Esto le da un aire clásico, pero en muchas ocasiones parece que estas viendo un producto televisivo, lo único novedoso son las canciones que sirven de interludio entre las partes y una cuidada infografía. Esta disposición hace que el ritmo sea irregular y que ciertas partes resulten algo tediosas y ralenticen el conjunto. Tal vez con otra clase de estructura hubiera brillado más.

'Enmienda XIII'  es una obra necesaria dado que muestra unas realidades, que aunque podemos intuirlas, en muchos casos las desconocemos y sirve como denuncia de estas decisiones. El problema es que el continente no está a la altura del contenido y el documental no termina de funcionar.






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