Crítica: 'El Guardián Invisible' (2017), de Fernando González Molina


La semana fui con ciertas expectativas a ver el preestreno de ‘El Guardián Invisible’, y no es porque me haya leído el libro escrito por Dolores Redondo, sino porque me habían hablado muy, muy bien de él. Su director Fernando González Molina, tras ‘Palmeras en la nieve’, y con guión de Luis Bermejo (‘REC’), adaptan la primera novela de las tres que conforman la popular trilogía del Baztán. La actriz elegida para protagonizar y, por lo tanto, encarnar a la detective Amaia Salazar es Marta Etura, ganadora al Goya a la mejor actriz de reparto por ‘Celda 211’.

‘El Guardián Invisible’ se contextualiza en el idílico y místico valle de Navarra; donde, a la orilla del río de Baztán, aparece el cuerpo desnudo y asesinado de una joven lugareña. Pronto se descubrirá que el asesinato tiene puntos en común con uno perpetrado semanas atrás. La inspectora Amaia Salazar (Marta Etura) regresará a Elizondo, el pueblo donde creció, para encargarse de la investigación. Su retorno le traerá de vuelta todos los fantasmas de los que ha huido desde que era pequeña, a la vez que, el caso se va tornando más oscuro y complicado.

Lo que mejor consigue la película de Fernando González Molina -y, quizás lo único- es su ambientación, contexto y fotografía. La película sabe vender y jugar muy bien el entorno idílico de la localidad del entorno de Elizondo. La ambientación y fotografía que, resulta hipnótica, logra conseguir una atmósfera mágica y tenebrosa que se mezcla con el imaginario supersticioso de la zona.


El problema viene en el gran desacierto que se produce en la adaptación audiovisual de la novela y, por lo tanto, en el guion. Quizás no dilucidar a ciencia cierta si ‘El Guardián Invisible’ recoge el espíritu del libro, sin embargo, tengo las suficientes herramientas para ver las diferentes carencias de este thriller policial de manual.

Un noir interesante y nada mal planteando va perdiendo ritmo y tensión por la falta de equilibrio narrativo en el relato: la trama que relata el trauma familiar de la inspectora Amaia Salazar, narra en forma de flashback, me resulta inconexa, un escollo que lastra ‘El Guardián Invisible’; el imaginario mitológico-cultural de la zona, con algún momento irrisorio, llega a desestabilizar por completo el final; y, por último, la investigación del asesinato de las niñas, se ve completamente entorpecida por las dos anteriores. Por esto, la cinta a ratos se vuelve insoportable, a ratos tediosa y a ratos un disparate.

Lo que pena aún más la calidad de ‘El Guardián Invisible’ es su pobre desarrollo a través de la sobre explicación y la reiteración narrativa. Todo ello por unos personajes que no parecen divagar y que solo escupen líneas y líneas de diálogo, eso sí, pobremente adaptados. Solo dicen, no piensan. No hay filtro, no hay adaptación audiovisual. Cuando la imagen debería ser la reina, se convierte en un mero accesorio de toda la verborrea que sale de la boca de los diferentes personajes. Tanto es, que se echa de menos un hueco para que el espectador pueda respirar, reflexionar y pensar por sí mismo.

Una Marta Etura correcta es la única que, para mí, destaca no solo por encima del recto, sino también, por encima de la propia historia. Tampoco es que sea su mejor actuación pero, sin duda, consigue transmitir algo diferente a los demás. Aun así, siguen estando lastrados por unos diálogos demasiado literarios.

A favor: El escenario, la ambientación
 
En contra: El más que acuciante desequilibrio narrativo que navega por la excesiva explicación.

Nota: 3´5/10

COMENTARIOS