5 Razones por las cuales 'Game of Thrones' debería ganar los Blogos de Oro


Existen varias razones por las que Juego de Tronos se ha ganado un puesto en el podio de esta tercera edad de oro de la televisión. Esta sexta temporada reafirma las enormes virtudes que han traído fama a la serie, acelera el paso, y deja preparado el esperado final, que promete ser épico.

1 Liberación emocional del espectador

George RR Martin, más allá de haber construido una espectacular mitología heterodoxa (más afín al antihéroe moderno que al héroe clásico común en el relato fantástico), es un genial creador de expectativas emocionales. La venganza ante un agravio casi siempre brutal, es uno de los puntos fuertes de la serie, que posicionan al espectador ante la injusticia y la humillación de unos personajes en constante evolución. Esta liberación emocional en Juego de tronos tiene casi siempre el mismo carácter brutal que el agravio cometido. En esta temporada hay momentos cruciales que hacen la delicia del espectador, que viene tiempo sufriendo en sus carnes las injusticias y abusos cometidos por, por ejemplo, el psicópata Ramsay Bolton, que acaba devorado por sus propios perros, aquellos que había utilizado él mismo para matar y torturar. Arya, que ha crecido en poder y experiencia tras su terrible ritual de iniciación, hace justica matando a Lord Frey. Por otro lado, la desgraciada Cersei, que ha visto como el poder religioso que ella misma ha fomentado se vuelve en su contra, consuma su espectacular venganza contra el Gran Septo, que acaba ardiendo en fuego valyrio, junto con algunos de los enemigos de la leona.



2.  El guion de atracciones

La trama de Juego de Tronos sigue fiel a su idiosincrasia de juego emocional, de creación y ruptura de las expectativas del espectador. Este esquema, que han sabido manejar desde siempre las series de otras épocas y, aun de forma barata y poco creíble, los culebrones de toda la vida, alcanza en esta serie, y, concretamente en esta temporada, un estatus central que consigue que, incluso en los episodios más flojos, los subidones de adrenalina estén garantizados. Si bien en esta temporada, más centrada en prepararnos para el final, no tenemos ninguna “boda roja”, los acontecimientos espectaculares e imprevisibles siguen estando a la orden del día: el ascenso de Daenerys como reina de los dothrakis, el secreto de Hodor, el asesinato de Balon Greyjoy…



3.  El mejor cine épico en la pequeña pantalla

Es difícil encontrar, poniendo los ojos, por supuesto, en la gran pantalla, algo parecido a ese gigantesco episodio llamado “La batalla de los bastardos”, que tiene todo lo que el cine del género quisiera para sí: Un momento extraordinario donde todos se juegan todo, dos personajes contrapuestos extremadamente carismáticos enfrentados  (Jon y Ramsay), escenas de batalla tan espectaculares que dejan a la altura del betún a prácticamente todas las rodadas este siglo para la pantalla grande, gigantescos sacrificios, momentos de terrible incertidumbre… Nos sumamos a las críticas sobre la resolución del episodio (un deux es machina de libro), pero es que aún con este hándicap, Juego de Tronos es capaz de convertir este “fallo” (la llegada, en el último momento, del ejército salvador) en una ventaja dramática: ¿qué papel desempeñará en la lucha por el trono el intrigante Meñique y la muy cambiada Sansa Stark?



4.  Mitología, descubrimientos y expectativas

Los dos ejes del éxito de Juego de Tronos, la nombrada manipulación emocional extrema y la configuración de una consistente mitología, tienen en esta temporada momentos espectaculares. Bran se convierte en un personaje fundamental, imbuido de un extraño poder, que nos sirve además para comprender el complejo mundo de la serie: el descubrimiento de la creación de los caminantes blancos;  la verdadera identidad de Jon Snow, candidato legítimo al trono, hijo de Raegar Targaryen, que a su vez es hermano de Daenerys: el  nacimiento del héroe llamado a sentarse en el trono, posibilidad, que, sin embargo, y en virtud de esa impredecibilidad propia del guion de atracciones de George RR Martin, es solamente eso, una posibilidad. En Juego de Tronos, y esa es una de sus ventajas principales, nada está asegurado, ningún personaje está libre de caer en la más absoluta desgracia y es por eso que el misterio sobrevuela siempre la expectativa generada. 



5.  El camino hacia el final. La llegada del invierno

Esta sexta temporada llena de descubrimientos y enfrentamientos espectaculares, ha sabido preparar con maestría ese esperado final que obsesiona a los fans, perfilando los bandos en conflicto; bandos caracterizados por la complejidad que legan sus luces y sombras, construida en función de sus contradicciones, sus actos de heroísmo y también sus crímenes. Por otro lado, el factor de incertidumbre crece con la irrupción, ahora sí completa, de los caminantes blancos, un misterioso enemigo sin más objeto que la destrucción, ajeno a las intrigas. Una temporada que ha acelerado los acontecimientos con acierto para que deseemos, ahora más que nunca, la llegada del invierno.   



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