'Ser guionista, el origen del problema' por Manuel Ríos San Martín


Manuel Ríos San Martín, director y guionista, ha trabajado en series como Sin Identidad, Médico de Familia, Compañeros, No te fallaré o Raphel. Tras su paso por las productoras más importantes de España como Globomedia, Diagonal o BocaBoca; ahora, ha dado el salto al mundo literario con la publicación de Círculos su primera novela, que ya va por su segunda edición. 

En los próximos días participará en las XI Jornadas Profesionales 'Guionistas y Mercado Audiovisual', antes de eso, se pasa por nuestra redacción para colaborar con nosotros con el siguiente artículo:


Siempre me ha gustado esta frase, con un punto irónico, para definir nuestra profesión de guionista. Está claro que, si no se nos ocurre una idea, ningún proyecto se pondría en marcha. Iniciar un proyecto, es iniciar los problemas. Pero me encantan este tipo de problemas.

Estoy en paro vs. estoy parado

En muchas ocasiones escucho decir a un guionista que está en paro y me pregunto exactamente qué quiere decir con eso. Entiendo que se refiere a no cobrar un sueldo fijo de una o de varias empresas y que está esperando a que le llamen para algún trabajo.

Eso nos puede pasar a todos, pero siempre me sorprendo si lo que me dicen es que están sin hacer nada. Esperando. A mí, esto segundo, no me ha sucedido nunca. Puedo estar cobrando un sueldo o no de alguna productora, pero nunca he estado sin buscar nuevas ideas. Hay muchas maneras de mantenerse activo y cada uno deberá decidir cuál es la suya. Si no trabajas para una empresa, ¿porqué no aprovechas para desarrollar algún proyecto propio? ¿Qué quieres contar de verdad? ¿No sería un buen momento para sentirte libre y hacer aquello que nunca te encargaron? A veces es duro levantarte por las mañanas y ponerte frente a una pizarra en blanco a pensar tú solo… ¿No conoces otros guionistas con los que juntarte a pensar? ¿No hay más gente en tu situación? ¿No hay algún guionista con el que siempre te apeteció trabajar y nunca coincidiste? ¿O algún otro con el que te entendiste especialmente bien?

Los días 24, 25 y 26 de febrero de la mano de Ars-Media y Abcguionistas, se celebrarán en Madrid unas jornadas sobre Mercado de guion. El evento buscará responder a dos preguntas esenciales que se hacen constantemente profesionales y noveles:

PROFESIONALES: ¿cómo puedo sobrevivir como guionista en el marco actual?

NOVELES: ¿cómo puedo entrar en el sector?

Una de esas mañanas se dedicará al guion y la literatura y me han pedido que cuente el ejemplo de la novela Círculos que acabo de publicar con Suma de Letras hace unos días y que ya va por su segunda edición.

Aprovecho esta oportunidad que me dan Los Lunes Seriéfilos para adelantaros algunos puntos de mi intervención por si os pudieran ser útiles para plantearos qué hacer en estos tiempos muertos a los que nos obliga nuestra profesión.

Círculos, en 10 pasos

Círculos no me la pidió nadie, no me la encargó nadie y nadie la esperaba. Si he escrito esta novela ha sido a pesar de. No surge porque crea que voy a ganar dinero, aunque lo haya hecho, ni porque tenga un contrato encima de la mesa.

Entonces, ¿por qué surge?
  1.  Inspiración. Las historias a veces se te ocurren. Te surgen. Nacen. Pero ese momento inicial es breve y no suficiente. En este caso, todo empezó estando en Chicago hace más de 30 años. Estaba solo en un apartamento y en un canal de la televisión apareció una imagen extraña, en blanco y negro, con poca calidad. No se sabía lo que era. Y, desde luego, no era una cadena normal. Me quedé pegado a la pantalla. Nunca había visto algo semejante. Un plano cenital de una especie de mesa enorme… Se me ocurrieron muchas historias, era como si hubiese entrado en algún sitio secreto, como si alguien estuviese transmitiendo algo que no debería ver. De ahí surgió un cortometraje con el que gané varios premios. También se llamó Círculos.

    Al final resultó ser un circuito de tv privado de la recepción de los apartamentos en los que vivía. En esos años, en España, jamás había visto algo así. Era para que el portero conectase con las casas y preguntase si conocías al invitado que estaba entrando. De una cosa tan banal, a mí se me ocurrió una historia sobre la obsesión por la televisión, por observar y que te observen, por lo prohibido… Para eso está la imaginación.

  2. Pasado un tiempo, escribo una primera versión de eso que se me había ocurrido. Un relato de unas 60-70 páginas. Ya hay un primer esfuerzo por concretar esa idea. Hay cosas que se conservarán hasta el final, aunque no demasiadas. Pero hay un concepto, una necesidad de contar la obsesión del ser humano por la televisión y los medios de comunicación, mezclado con la ambición, el poder y una sociedad algo caótica. En ese momento Internet es incipiente y no existen las redes sociales.

    El relato se queda en un cajón varios años, aunque llego a trabajarlo para que sea un largometraje. Mi trabajo en televisión no me deja tiempo para mucho más. Son los años dorados de Globomedia, 10 años en los que escribo casi 100 capítulos de series de prime time y dirijo casi 50. Médico de Familia, Menudo es mi padre, Más que amigos, Compañeros, Mis adorables vecinos y las películas No te fallaré y Maradona, la mano de Dios. Son 10 años de vértigo donde aprendo muchísimo y todos trabajamos sin descanso.


  3. Estamos en el 2005 cuando César Benítez me ofrece ir a BocaBoca a dirigir un largometraje después del éxito en taquilla de No te fallaré. Pido una excedencia en Globomedia, que no me conceden, así que decido marcharme dejando atrás 10 años estupendos y muchos amigos. Considero que es el momento de emprender una nueva etapa. Llego a un acuerdo con BocaBoca para hacer varias películas. El caso es que, por una serie de circunstancias empresariales completamente ajenas al día a día de mi trabajo, la empresa toma la decisión de no hacer cine por un tiempo por lo que pasamos un periodo de parón. Es la primera vez desde que empecé a trabajar como guionista que tenía un poco libre la cabeza para pensar en algún proyecto propio. Por el día desarrollábamos series para la productora, pero sin la prisa y la tensión de los últimos años. Eso me dejaba cierto tiempo libre para que, por las noches y los fines de semana, pudiera plantearme hacer algún proyecto más. Fue en ese momento cuando decidí revisar ese relato que había escrito en los años 90 y al que veo nuevas posibilidades. Decido trabajarlo más, documentar la historia y estructurarla. Y lo empiezo a hacer como si fuese a ser una película. Yo había dirigido No te fallaré hacia no mucho tiempo y en esa época todavía se proyectaba en celuloide por lo que había que montar la película en 5 bobinas de unos 20-22 minutos cada una. Eso me dio una experiencia peculiar como es trabajar en montaje con particiones de esa duración. Te hace ver una estructura en la película que como guionista no te habías planteado. Quieres que cada uno de esos 5 “capítulos” tengan ritmo, interés, que avance la historia y que a los personajes les “pasen cosas”. Así que decidí estructurar este nuevo largometraje en 5 bloques coincidiendo con las futuras bobinas de montaje. Según lo iba haciendo, vi que me estaba saliendo una historia muy larga. No me iba a caber en 110 minutos. Cada vez se me ocurrían más cosas y no quería dejarlas fuera. En ese momento decidí que ese no era el camino. Si alguien me hubiese pagado por escribir un largometraje, me habría empeñado en meterlo todo en esa duración. Pero al hacerlo gratis, sin que mediase ningún encargo, dejé que el proyecto creciera según sus propias necesidades.

    Tampoco veía la opción de que terminara siendo una serie. En esos años, en España, nadie quería miniseries de 5 o 6 episodios. No había opción. Por otro lado, el tomar la decisión de que fuese novela me dio mucha más libertad. No había limitación presupuestaria, podría hacer lo que quisiera. Y tenía una ventaja: como novela ya es algo, existe. Nadie se plantea leer un guion de una película que no se ha producido, pero siendo una novela la gente podría querer leerla.



  4. Aquí empezaron nuevos retos. Me enfrentaba a un mundo completamente nuevo. Es verdad que había escrito relatos cortos e incluso había ganado en los 90’ algún premio de novela corta. Pero esto era otra cosa, más larga, más compleja. Decidir es avanzar, así que empecé a buscar la manera de contarlo. Una de las decisiones más importantes fue que la narración estuviese escrita en presente. Siempre me ha sorprendido la narración en pasado de las novelas, como si contarás algo que ya ha sucedido. Yo quería que el lector tuviese la sensación de que la historia transcurre en el tiempo de su lectura. Tiene mucho sentido al suceder gran parte de los acontecimientos relacionados con la emisión en directo de un programa de televisión. Por eso me decidí a hacerlo así, aunque se me generaban “dudas literarias”. Me acusarían de ser un guionista que escribía una novela… ¿Quién me acusaría?, si nadie me la había encargado ni nadie me la iba a publicar, de momento. Eso no me iba a detener. Así que escribí los 2 primeros capítulos y se los dejé a un par de personas del mundillo literario con los que tenía cierta relación. Recibí dos opiniones completamente diferentes: una desastrosa, que de qué iba con esa historia y tal, y otra que me dejó más esperanzado. Me fie de esta segunda. No por nada, sino porque fiarme de la otra era abandonar el proyecto. Pero fue como saltar al vacío. Nadie encarga, nadie espera y tampoco se puede decir que este primer recibimiento hubiera sido muy alentador. En cualquier caso, avanzo en la escritura fundamentalmente por las noches y aprovechando las vacaciones. En mi vida laboral empiezan a pasar muchas y buenas cosas y en esos años hago El 2 de mayo, la libertad de una nación y las miniseries Soy el Solitario, Raphael, Historias robadas y Rescatando a Sara. Eso me retrasa mucho el avance de la novela.

    Aun así, consigo terminar una primerísima versión que dejo leer a algunos amigos para esperar sus respuestas a la vez que trabajo con una editora, pagada por mí, para trabajar un poco más el estilo.
  5. Y así empiezan los gastos. No solo la editora, sino que decido que, llegado ese punto, decido que la novela debe llevar un booktrailer. Veo que cada vez más novelas lo tienen y que suelen ser muy flojos porque no hay dinero para rodarlos en condiciones. Pienso que el trabajar en la tv me da cierta ventaja y que, por un precio razonable, yo podría hacer algo vistoso. Pero eso implica convencer a mucha gente para que se embarque en el proyecto.

    Al final me decido, busco un equipo profesional, lo rodamos y queda muy bien. A la vez, pienso que debo hacerme distintas cuentas en redes sociales para que si algún día se publica la novela yo ya tenga suficientes seguidores. Es una apuesta nada clara y a largo plazo, ya que no sé si esto que estoy escribiendo va a llegar a publicarse y, en un principio, tampoco me apaño bien con Twitter, que me parece el jaleo espantoso. Pero me lanzo a ello.


    Cuando ya termino, ahora sí, una primera versión de la novela que me parece presentable, decido que, para publicarla, debo hacer también algunas fotos y distinto material gráfico que acompañe al texto. Uno de los personajes tiene una cuenta en Instagram (patriziacirculos) y pienso que tiene sentido hacer dichas fotografías y subirlas a la aplicación. Vuelta a reunir al equipo de rodaje, a construir un decorado… Todo es complicado ya que necesito a una modelo calva o que esté dispuesta a cortarse el pelo al cero, un decorado especial… Al final contacto con Andrea Ruano gracias a Juan Ciudad , Atrezarte me construye ese decorado que busco y conseguimos hacer las fotos que ilumina y dispara Alfonso Segura. Las podéis ver aquí: http://www.circuloslanovela.com/multimedia

    Ya tengo todo el material preparado, un texto que me convence, dos
    booktrailer (en español y en inglés) y unas fotos. Pero me falta lo más importante: editorial. Hago algún pequeño contacto, pero no lo veo claro y no quiero esperar más. Me parece que tiene sentido en este caso hacerlo de un modo diferente por lo que decido crear una web. Para ello contacto con el Grupo Ymer, que también lleva la mía personal. Nos ponemos a ello. Otro nuevo gasto.


  6. La web. Si se va a vender a través de dicha web tenemos que diseñar un sistema de compra. Es complicado que la gente meta su tarjeta y más en una página con una pinta bastante dudosa. Pero no nos detenemos por eso. Se crea la web, el sistema de compra y encargo a un diseñador gráfico que haga la portada y que componga todo el texto (gasto tras gasto). Ahora sí que está listo el proyecto. Hay que hacer un poco de ruido para que la gente se entere de que existe esta novela. Decido hacer una rueda de prensa por todo lo alto, invito a copas, encargo un photocall de tamaño natural, consigo que vengan algunos actores amigos… Más inversión o más gastos, según se mire. El sistema de compra es algo complejo, pero me da muchos datos (sin yo pretenderlo) de los compradores: perfiles, gustos, visitas a la web.

    Está a la venta unos 10 días (4,99€) y se llegan a comprar unos 100 ejemplares de descarga digital. No está mal. En ese punto, mi objetivo era publicarlo después del verano en Amazon. 
    http://www.circuloslanovela.com

  7. Aquí cambia todo. Hago una campaña en Facebook (que, por cierto, me llegan a censurar) y también en Twitter. Cuál es mi sorpresa cuando desde Penguin Random House se ponen en contacto conmigo porque han visto mi campaña y les ha llamado la atención. ¡Y contactan a través de Facebook! No podía ser de otra manera. Me dicen que quieren leer la novela. Se la envío, les gusta y me piden que la retire de la venta. Lo hago y firmamos un contrato. ¡Por fin un contrato! Y no es un mal contrato. Consigo que paguen también alguno de los gastos en los que había incurrido hasta ese momento.
  8. A partir de ahí comienza una segunda vida para la novela. Lo que hablamos no son cambios en sí, sino más bien aportaciones. Lo primero que me sorprende es que me comentan que los policiacos deben tener más caracteres. Por lo visto, las editoriales no miden las duraciones en páginas, ya que depende del tipo de letra elegido, sino de los caracteres. La versión final tiene unas 80 páginas más (y 130.000 caracteres más). Trabajé mucho los personajes. Para ello hablé con una amiga, que es psicóloga clínica, y le dejé leer la primera versión de la novela. Ella se sorprendió porque los personajes le parecían muy coherentes, era capaz de decir qué patologías tenían cada uno de ellos. Me pasó algunos textos para leer y me explicó maneras de comportarse de ese tipo de personalidades. Eso me permitió enriquecer muchas situaciones de la novela. También está más hilada la parte de la investigación policial, se cierras muchos flecos. Antes se movía más por impactos. Funcionaba, pero era menos literario, por decirlo de alguna manera. También he desarrollado más el grupo antisistema. En esta versión resulta más amenazante.
  9. De esta manera se publica el 12 de enero de este año. Y ya va por la segunda edición.
  10. Y ahora sí… ¿podría adaptarse a una miniserie? Veremos.
    Agradecimientos:




    Autor del texto,

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