Piloto | 'Legion' - Chapter 1


Legion se presentaba como uno de los estrenos más comentados y esperados de 2017. En una etapa audiovisual en la que los superhéroes han inundado el cine y se han colado ya inexorablemente en la televisión, una serie que prometía la renovación en el género se esperaba como agua de mayo. Además, se trataba de una serie que encontraba a Noah Hawley (creador de la multipremiada Fargo) detrás de la cámara y a Dan Stevens (Mathew en Downton Abbey) delante de ella. Con esas premisas, y habiendo sido alabada por la crítica, las expectativas estaban por las nubes.

No voy a decir que el piloto de Legion sea una decepción. De hecho, es un piloto de libro: presentación de los personajes, exposición de los antecedentes y demostración de los poderes y cualidades de nuestros superhéroes. Y precisamente por eso el veredicto sobre Legion deberá esperar a que arranque la acción.

Hasta ahora sabemos que David, cuya infancia y adolescencia acabamos de ver pasar ante nuestros ojos, es un joven que desde hace algunos años padece los síntomas de la esquizofrenia, por lo que vive recluído en una institución mental en la que, aunque muy lentamente, parece progresar. Tras la llegada de Sydney, una joven que no soporta el contacto físico con otras personas, su vida en el psiquiátrico se vuelve patas arriba. A partir de entonces, un beso, un interrogatorio policial y una serie de flashbacks nos hacen ver que no estamos ante un enfermo mental más, sino ante uno de los mutantes más poderosos que hemos visto nunca. Aunque él no lo sepa. 

Mientras lo descubre, es inevitable comparar Legion con otros productos de X-Men. El sello de un blockbuster de superhéroes es palpable. Las explosiones a cámara lenta, los saltos temporales en la narración, el gusto por el elemento visual y los trucos de cámara así lo indican. 


Pero, si las semejanzas son palpables, aun más lo son las diferencias. Legion resulta más oscura y, sobre todo, presta una mayor atención al aspecto psicológico de la esquizofrenia que, supuestamente, David sufre. En esa vertiente psicológica e introspectiva del protagonista encontramos el principal contraste: no nos preocupa tanto el superhéroe como la persona y la posibilidad de que realmente sufra problemas mentales. La acción de las cintas de Marvel está siempre en el exterior; la novedad de Legion es trasladarla al interior del protagonista.

Y eso es mérito de la construcción de Hawley, pero no lo es menos de un portentoso Stevens que verdaderamente hace que los espectadores dudemos tanto como el propio David sobre el origen y la explicación de las voces en su cabeza. Esos momentos de crisis psicótica son lo mejor de la serie, tanto visual, como narrativa e interpretativamente hablando. Solo por eso, vamos a reconocerlo, merecería la pena ver Legion.

Ahora, ¿es suficiente para satisfacer las altísimas expectativas que ha despertado? Lo veremos. Por suerte o por desgracia, el piloto no nos ha respondido esta pregunta.


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