Review The 100 4x03 - "The Four Horsemen"


“Wow”. Esa fue probablemente mi reacción al terminar de ver el tercer capítulo de esta temporada. A pesar de que la trama de Polis todavía no acaba de cuajar con el resto de tramas, la serie continúa profundizando más que nunca en la historia de los personajes y en las dificultades emocionales a la hora de enfrentar complejas situaciones morales.

The Four Horsemen” consigue ponernos la piel de gallina en diferentes ocasiones, y es que las decisiones que toman nuestros protagonistas tienen consecuencias y nosotros sufrimos con ellos. Por otro lado, el episodio consigue sorprendernos de una forma que no esperábamos. ¿Quién iba a pensar que Indra (Adina Porter) tenía una hija y que esta es la que se ha encargado de robarle la llama a Roan (Zach McGowan)? Pero Gaia (Tati Gabrielle) no es solo una joven grounder que decidió seguir el camino de la fe, también sabe pelear ya que tuvo una buena maestra. Y eso era precisamente lo que Indra esperaba de su hija, que se convirtiese en una guerrera y acabase liderando ejércitos en lugar de convertirse en la nueva flame keeper. El discurso de Indra está lleno de dolor y decepción, pero también de amor. Por su parte, Gaia se muestra dolida al descubrir que su madre ha encontrado una nueva “hija”. Este maravilloso vínculo es todavía más emocional cuando Octavia (Marie Avgeropoulos), quien había prometido a Roan asesinar a la ladrona de la llama, se suma a la ecuación. Si algo entiende la joven de los Blake es la importancia de las relaciones familiares, es por eso que, a pesar de la frialdad con la que ha actuado en los últimos capítulos, crea un plan para ayudar a Gaia, engañando a Ilian (Chai Romruen) y al resto de saqueadores tecnológicos al utilizar el colgante de la joven grounder, el cual es una réplica de la llama, y sustituyéndolo por esta antes de que lo destruyan. ¿Soy la única que deseaba con toda su alma que destruyesen el maldito chip?

Mientras tanto, Clarke (Eliza Taylor), Bellamy (Bob Morley) y Raven (Lindsey Morgan) reciben sorprendidos a Luna (Nadia Hilker) y a lo que queda del clan floukru en Arkadia. Al parecer, se han visto afectados por la ingesta de peces radioactivos y se encuentran al borde de la muerte, por lo que la grounder pide ayuda a la sky people para curar a su gente. Es entonces cuando Raven descubre que la estimación de 6 meses para encontrar una solución contra la radiación era demasiado optimista: tan solo cuentan con 2 meses. Esto alarma a la joven, quien insiste a Clarke que haga una lista de 100 personas que sobrevivirán en caso de no encontrar un plan a tiempo. La dedicación de Raven en hacer su trabajo lo mejor posible controlando los recursos que mantendrán a los skiers con vida en los próximos meses es de admirar, sin embargo, Abby (Paige Turco) cuestiona su liderazgo cuando la joven se niega a darle medicina a los grounders enfermos, entre los que se encuentra una niña.

Tras descubrir que Murphy (Richard Harmon), quien volvía a Arkadia con la intención de robar suministros para él y Emori (Luisa D’Oliveira), ha logrado hacerse con la medicina y se la ha entregado a Abby, Raven tiene un “momento Bellamy”. Al ver morir a la pequeña grounder en los brazos de Luna, se da cuenta de que necesita su humanidad tanto como su cerebro para ser una buena líder. Esta es una de mis escenas favoritas del capítulo, no solo por la carga emocional que tiene sino por lo que supone para el personaje de Raven: es el momento en el que entiende el gran reto que supone liderar y lo difícil que resulta afrontar las consecuencias de una decisión que afectará a muchas personas. Es posible que a partir de ahora se lo piense dos veces antes de juzgar a Bellamy y Clarke. Su enfado con el primero provenía de su pánico creciente entorno a todas las vidas que pronto se perderán, pero no fue ella quien tuvo que enfrentarse a los 25 esclavos que fueron rescatados. Sus pérdidas no fueron personales para ella, sin embargo, sí lo son las vidas de estos terrícolas afectados por la radiación y a los que no tiene más remedio que ver morir, justamente en casa. Su perspectiva cambia al encontrarse en una situación similar a la que su amigo se encontró hace una semana.

Por otro lado, Jaha (Isaiah Washington) ha logrado embaucar a Clarke y Bellamy en su plan en busca de un refugio que podría asegurar la supervivencia de un número bastante más elevado de personas. Se trata de un viejo búnker que pertenecía a una secta (en serio, ¿qué problema tiene este hombre con los cultos?) creada por un tal Bill Cadogan, con la intención de ofrecer salvación antes del apocalipsis. Sin embargo, el búnker no garantizó la supervivencia de los seguidores de la secta pues no se encontraba bien sellado. Una vez más, plan fallido, Jaha. Al menos ahora conocemos el porqué de la elección de esa frase promocional “From the ashes, we will rise”. No obstante, teniendo en cuenta la elaborada historia de este culto, estoy convencida de que retomarán este tema.


De vuelta en Arkadia,
Clarke se rompe al verse obligada a hacer la lista de 100 personas que Raven le había pedido (por favor, que levanten la mano los que no les gustaría ser Clarke ahora mismo). Los guionistas hacen de este angustioso momento una de las escenas Bellarke más emocionales de la serie. “If I’m on that list, you’re on that list” es un sinónimo de “together”. Ambos han cometido atrocidades con tal de salvar a su gente y ninguno de ellos cree que merece estar en esa lista, sin embargo, ambos creen que el otro debe sobrevivir. Estos dos no solo han logrado reparar su relación de amistad sino que han forjado un vínculo de confianza, apoyo, amor (no romántico, todavía) y respeto mutuo mucho más profundo que antes. Ahora sabemos que Bellamy no quiere sobrevivir al apocalipsis sin Clarke. Las shippers de esta pareja disfrutamos de este maravilloso momento, sin duda alguna.

Pero nuestra protagonista empieza a vislumbrar la luz al final del túnel no solo gracias a la esperanza que le ofrece su fiel compañero de batallas sino al descubrimiento de que la sangre de Luna y de cualquier nightblood es resistente a la radiación. Es muy posible entonces que haya skiers y grounders dispuestos a sacrificar unos cuantos nightbloods para asegurar la supervivencia de la raza humana. ¿Cómo van a conseguir más grounders con este tipo de sangre? ¿Quién estará dispuesto a sacrificar vidas inocentes? Se avecina un desastre moral importante para nuestros protagonistas.

No me gustaría terminar sin antes mencionar de nuevo a
Murphy, quien me ha hecho disfrutar de otro de los momentos emotivos de este capítulo. Él robando la medicina para salvar la vida de la pequeña grounder, sabiendo que su padre fue “flotado” en el Arka por el mismo motivo, es un detalle que no solo le da gran profundidad al personaje sino que nos demuestra que The 100 es mucho más que supervivencia, guerra, sangre y acción.


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