Crítica: 'Trainspotting 2' (2017), de Danny Boyle



Este finde semana llega de nuevo a las pantallas de cine 'Trainspotting', pero esta vez el director Danny Boyle nos trae la secuela del exitoso filme que le ayudó a conseguir la fama en 1996. ¿Es la segunda parte tan buena como su predecesora? ¿Ha acertado Boyle con llevarla a cabo? La secuela de 'Trainspotting', basada en 'Porno', la siguiente novela de Irvine Welsh, sigue de nuevo los pasos de nuestros protagonistas: Renton, Spud, Sick Boy y Begbie, quienes se distanciaron tras su último encuentro debido a una mala jugada por parte de Renton. En esta secuela, los personajes se vuelven a juntar para hacer de las suyas, pero ¿será el recibimiento tan amistoso y cordial?




Debo ser la única persona en todo el planeta que no había visto la gran película de Boyle. No me mal interpretéis; siempre he tenido unas ganas inmensas de verla más que nada porque cada vez que veía el póster me causaba una gran curiosidad, sin embargo, no ha sido hasta este año que se ha estrenado su secuela que he tenido la oportunidad de ver el filme de 1996. Si bien las comparaciones son odiosas, 'Trainspotting 2' es un proyecto digno de mención, pero de carácter desenfrenado. No es un mal filme, pues aún sigue sorprendiendo al espectador con ciertos gags propios de la juventud que reina entre los finos versos de su predecesora, no obstante, Boyle se deja llevar demasiado por el efecto "nostalgia" hasta el punto de presentar una serie de sucesos y acontecimientos descerebrados y caóticos sin orden ilustrativo alguno.

El guión, la banda sonora y las interpretaciones de los actores, entre otras muchas cosas, siguen siendo espectaculares, sin embargo, y por alguna extraña razón, algo nos indica que empezamos a estar ante unos personajes cansinos que ya están en edad de asentarse y de dejar sus años jóvenes llenos de locura y drogas atrás. Se podría decir que aquí es cuando el famoso poema de "Choose life…" recitado por McGregor cobra sentido. Aunque la secuela sigue estando abarrotada de momentos salvajes, el hype por los mismos ya no es tan elevado como lo era en los maravillosos años noventa. A pesar de haberlo intentado, Boyle no consigue igualar la sensación de emoción que el espectador sintió y lo sigue haciendo cada vez que visiona la primera parte de 'Trainspotting'. Aun así, él, así como el resto de los miembros del reparto, pueden sentirse aliviados y tranquilos de saber que a su secuela no se le aplica la muletilla de "Las segundas partes nunca fueron buenas" y que, mejor o peor, 'Trainspotting 2' no pasará a la historia por ser la mejor secuela de todos los tiempos, pero sí por ser un proyecto bastante honorable. 

NOTA: 7.5/10

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