Crítica de Cine: "Rings" (2017), de F. Javier Gutiérrez


'The Ring' era un buen misterio terrorífico.
Una cinta. Una maldición tan clara como angustiosa. Un buen origen para su monstruo.
No daba para más y tampoco debería darlo.

Pero como la imagen de la niña churretosa saliendo del pozo era lo suficientemente espeluznante, pues aquí que se presenta 'Rings', más de diez años después de su última secuela, demostrando que nada nunca muere a no ser que sea la imaginación.
Y quizá el primer obstáculo a salvar de cara a las nuevas generaciones es lo poco... "efectista" de su desarrollo.
¿Esperar a que el ambiente se vaya enrareciendo por una amenaza invisible? ¿Dejar pequeñísimas pistas de que algo terrible está a punto de suceder? ¡JAJAJA!
Donde a esta historia se le nota la edad es en su urgencia para generar terror de donde sea, a cualquier precio, hasta el punto de que el subidón de volumen de UN PUTO PARAGÜAS vale para distraer al público. Bastante triste.

Pero no empieza mal: en el ansia de buscar una nueva vuelta de tuerca a la que agarrarse, ayudan los fenómenos virales esparcidos por la web y la misma curiosidad morbosa que ya se mostraba en la original, hasta el punto de que se ha creado una enfermiza cadena de curiosos que ven, copian y pasan el vídeo sin freno, dibujando un panorama tan curioso como plausible.
¿Una secta de universitarios, obsesos por experimentarlo todo, que han dado a la maldición de Samara la peor difusión posible?
Por favor, dénmelo ahora mismo.
Sin embargo, en un desarrollo tan triste como decepcionante, esa interesante posibilidad se esfuma como un pedo al viento, para pasar a ser un pseudo-remake de la primera.
Tristísimo, otra vez.



Lo cierto es que cuesta encontrar motivos para que Samara vuelva a subir el pozo: el terror no cumple, el interés decae, y los añadidos a su leyenda parecen forzados para ahondar en un misterio que ya había sido resuelto.
Todo huele a excusa para inventar nuevas maneras de ver a la contorsionista mojada salir de la pantalla en estática, y estaría genial si no fuera porque a veces parece que la cosa ni va con ella. Problemas de tener que tirar de una marca con una maldición tan escasa a la hora de dejar ver su monstruo, supongo.

En fin, quizá es inútil ponerle pegas a esta tardía secuela de 'The Ring'.
El esfuerzo en justificarla casi hace que el intento valga la pena, pero al final tiene tanto de curiosidad como de anexo: si quieres continuar la historia, adelante; si no mírate la original, donde no encontrarás más de lo que se vuelve a ver aquí.



Supongo que, recién inaugurada su condición de saga repetitiva, a Samara no le va a quedar otra que ir resucitando como pueda, hasta que la taquilla no acompañe.

Nota: 5/10

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