Pulsaciones: injerto televisivo

Los Lunes Seriéfilos Pulsaciones

Estamos en un momento espléndido para la ficción televisiva española. Eso es indudable. Atrás quedaron la casposa Los Serrano, la macarrónica Los Hombres de Paco o la vulgar Bienvenidos al Lolita. Las producciones han pulido la forma, con facturas visuales más que dignas y fotografías propias de la cinematografía. Pero aún queda mucho por hacer para elevar la calidad de los contenidos. Con Pulsaciones, Globomedia intenta, sin éxito, hacerle un RCP a sus tramas y diálogos.

El hueco de Vis A Vis

Los Lunes Seriéfilos PulsacionesTras la injusta y claramente errada cancelación de Vis a Vis, y la finalización de Mar de Plástico, Antena 3 necesitaba una ficción que rellenase esas ausencias, una mucho más sentida que la otra. En un acto de fe y valor, la cadena ha vuelto a depositar su confianza en la productora Globomedia que, salvo honrosas excepciones, debería plantearse su especialización total en entretenimiento.

No tan ciega es la fe que depositan en Emilio Aragón, quién ha demostrado sus dotes tras la cámara y sobre el guión. Aragón está respaldado por dos mentes imprescindibles en la productora: Carmen O. Carbonero y Francisco Roncal, que con agallas y esfuerzo intentan hacer que Globomedia abandone su anticuada visión desvinculada de la realidad de la ficción televisiva.

Pulsaciones cuenta la historia de Alex, un ambicioso neurocirujano que, tras un infarto, recibe el corazón de Rodrigo Ugarte, un intrépido periodista. La llamada "memoria del corazón" hará que Alex vea y sienta los recuerdos de Rodrigo. Éste se hallaba sumergido en la investigación de unas desapariciones, de la cual parece que se hará cargo su compañera y quién ahora porta su corazón. Las pistas les llevarán a una conspiración más grande y profunda de lo que ellos creen.

Los Lunes Seriéfilos PulsacionesPulsaciones es un descarado injerto televisivo, una amalgama de historias, tramas y personajes que ya hemos visto. Es un tributo demasiado similar a la producción de Bambú, Bajo Sospecha. También encuentra la inspiración y la referencia, rozando la literalidad, en series como House, Sense8, Orphan Black o How To Get Away With Murder, por citar las que dominan el panorama. Un thiller con tintes paranormales y de ciencia ficción, que cuenta con sus correspondientes e ineludibles dosis de melodrama romántico.

Pulsaciones: simple cirugía estética

El detonante de la trama cumple con su función de despertar el interés, que se disipa instantáneamente con la presentación de los protagonistas. Unos personajes estereotipados, con conciencia y moralidad demasiado claras para ser realistas. Cuentan con unos conflictos internos que no se desarrollan de la manera adecuada para hacer de Pulsaciones un drama relevante. Si no que únicamente quedan supeditados y esclavos de una trama principal previsible e imaginable.

Los Lunes Seriéfilos PulsacionesAlex y Rodrigo, personajes protagonistas interpretados por Pablo Derqui y Juan Diego Botto respectivamente, rezuman ese hedor a paternalismo que impregna las ficciones de Globomedia. Esto no solo relega a secundarios a los personajes femeninos de Pulsaciones, sino que impregna la totalidad de la serie del tufillo de la heteronormatividad. Por no hablar del escaso hueco que deja a la representación de las diversas identidades sociales. Además, les lleva a cometer el error de ensombrecer a Leonor Watling, único valor añadido e interpretación reseñable. Las demás caen en la sobreactuación y lo insustancial.

Pulsaciones derrocha salud en la forma. Consigue una impecable fotografía y factura visual. Aprovecha de manera inteligente las localizaciones de Madrid, demostrando cierto fetichismo por un Madrid Río propicio para el thriller. Y redondea con una edición y montaje afilados, innovadores y arriesgados.  
Los Lunes Seriéfilos PulsacionesSe recomienda al espectador que no entre a debatir, ni pensar en profundidad, sobre la factibilidad de la premisa de Pulsaciones, ya que llegaría a conclusiones irrisorias. Es mejor que se limite a hacerse el tonto, pues así es como han decidido tratarle los guionistas de esta serie. El piloto de Pulsaciones, infravalorando a su audiencia, dedica la mitad del episodio a explicarse a sí mismo y su argumento, inconsciente de la previsibilidad y simplicidad del mismo. Con un guión y diálogos demasiado obvios, que no ocultan nada ni permiten jugar con el imaginario del espectador en un intento de generar la más mínima sorpresa.

Pulsaciones no acelera el ritmo cardíaco de la audiencia, ni mucho menos el del panorama televisivo nacional. Se limita a practicarle una cirugía estética a la ficción española. Pero las apariencias no son suficientes y quedará abocada a la orden de no resucitar. 


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