Crítica Nº2: 'Hasta el Último Hombre' (2016), de Mel Gibson



Años ha tardado Mel Gibson en volver a la gran pantalla con un proyecto como director debido a los diferentes estragos a los que se ha tenido que enfrentar en su vida privada. De hecho, dichas situaciones se ven muy bien reflejadas en 'Hasta el Último Hombre', su nuevo filme sobre la Segunda Guerra Mundial, el cual está nominado en varias categorías de los Oscar de este 2017. Pero, ¿realmente se merece el proyecto de Gibson estar entre las grandes de este año?

'Hasta el Último Hombre' narra la historia de Desmond Doss (Andrew Garfield), un joven médico militar que participó en la batalla de Okinawa, en el Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial, y que se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso.





Como fiel seguidora del cine bélico y una gran fan de la Historia en general (en concreto de la Segunda Guerra Mundial) debo admitir que tenía muchas ganas de ver el nuevo proyecto de Gibson. Tres son los que acaparan mi atención este año: 'Hasta el Último Hombre', 'Billy Lynn', de Ang Lee sobre la guerra de Iraq y 'Dunkirk' de Christopher Nolan. No obstante, tengo serias dudas de que vayan a superar a 'Salvar al Soldado Ryan', 'The Pacific' y 'Hermanos de Sangre' de mi director favorito: Steven Spielberg. De hecho, ni lo pretenden (a excepción de 'Dunkirk', la cual puede tener posibilidades, pues se basa en una distinta, pero, a su vez, bastante cercana y similar campaña que la del Desembarco de Normandía) ni lo hacen, pues estamos hablando de una liga superior. 

Los tres proyectos nombrados anteriormente los tengo en un altar y os puedo asegurar que ahora es cada vez más difícil impresionarme cuando se trata de un proyecto sobre la Segunda Guerra Mundial, si no se cumple con un mínimo de características o requisitos básicos determinados. Si se quiere hacer una película sobre género bélico en condiciones, primero hay que contar la historia bien y no conformarse con tener una sucesión de efectos especiales sin sentido que no transmiten la verdadera crueldad de la guerra. 

En su día, en mi tesis universitaria, ya traté las tres partes narrativas de las que debe constar un proyecto bélico. 'Hasta el Último Hombre' las incluye, pero de una manera desorbitada, exagerada y algo ridícula hasta el punto en el que el último acto, el cual debería centrarse en la vuelta a casa del soldado y su recuperación y adaptación al mundo después de la guerra, se queda olvidado, haciendo así que el filme conste de solo dos partes: el antes de la guerra y el durante la guerra. Por lo tanto, la película está incompleta. A todo esto hay que tener en cuenta, a su vez, que el reparto del filme no atrae ni convence desde el principio. Andrew Garfield hace un gran esfuerzo por meterse en la piel de Doss, pero está claro que, a pesar de hacer una excepción con él tanto en la realidad como en la ficción, es un actor que físicamente no pega para un proyecto bélico. De hecho, sus bromas de no tomarse las situaciones en serio en plan a lo Peter Parker en 'The Amazing Spider-Man' hacen que el público tampoco tenga en cuenta lo que está viendo y eso es un verdadero despropósito. 





Para el reparto, Gibson tendría que haber seguido las reglas estrictas que se utilizan para hacer un proyecto sobre la Segunda Guerra Mundial rodado por británicos (véase 'Dunkirk' de Nolan). Por muy duro e injusto que suene, solo hay ciertos actores física y mentalmente bien preparados para encarnar a soldados en proyectos bélicos de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial. Hay un prototipo de hombre ya establecido y de ahí que la mayoría de los proyectos solo recurran a ciertos actores. Especialmente, cuando se trata de series británicas para la BBC y un largo etcétera. A excepción del trato que se le ofreció a David Schwimmer en 'Hermanos de Sangre' porque su papel así lo requería, uno no puede coger a actores de comedia como Eddie Murphy o Ben Stiller y plantarlos delante de un proyecto bélico. Al igual que uno no puede coger tampoco a Casey o a Ben Affleck y plantarlos en comedia porque directamente el proyecto no funciona. Pues aquí pasa lo mismo. Un proyecto ligeramente contado con un casting mediocre no funciona porque no atrae al público de la forma que éste debería. De hecho, me sorprende que Garfield haya sido nominado en los Oscar como mejor actor por su interpretación en 'Hasta el Último Hombre' y no por 'Silencio', donde está realmente soberbio. Aunque ya sabemos que a los americanos les encanta sus americanadas y prefieren dejar el culto a un lado. 

Una vez más, Gibson vuelve a demostrar que sabe contar historias de manera sublime, pero éste no se controla a la hora de hacerlo. Con 'Hasta el Último Hombre' nos hace pensar sobre el sacrificio, el heroísmo y el sentimiento de patriotísmo empleados por los soldados que lucharon hace setenta años en una guerra que no era la suya. Donde los verdaderos héroes eran todos, pero ninguno. Es una película paradójica donde Gibson se deja llevar demasiado por la guerra de Vietnam y su gran 'We Were Soldiers', haciendo también muchas referencias a 'Apocalypse Now'. Una película pensada para ser salvaje, la cual refleja la obsesión y los diferentes traumas del director hacia lo masoquista y el gore. Las secuencias de batalla puede que superen a las de Spielberg en espectacularidad, acercándose así a un retrato a lo más puro Michael Bay, pero un proyecto bélico no es mejor por tener más bombas o lanzallamas. Visualmente, puede que reine en intensidad, pero no en impacto emocional o en un realismo cercano al espectador. La verdadera diferencia entre los proyectos bélicos de Gibson y los de Spielberg es que éste último añade humanismo como ingrediente principal; algo que, sin duda alguna, es odiado por muchos, pero que, en el fondo y por mucho que nos cueste admitir, es lo que nos permite conectar con los personajes y, por tanto, sentir la brutalidad de la guerra en su plenitud.




En definitiva, Gibson puede que no haya sido demasiado liviano en sus proyectos, pero, sin duda, se puede decir que si se encarga de transmitir un mensaje honesto sin necesidad de edulcorarlo. Quizá ese sea el fallo más grande de hasta 'Hasta el Último Hombre'. A pesar de ser un filme basado en una historia real, la falta de compasión y cariño propios de directores como Spielberg, abusando así del uso de efectos especiales, slow motion y del patriotísmo, dramatismo y superioridad propios americanos hacen que sea difícil mantener el equilibrio entre lo que es real y lo que es ficción. Habrá que esperar a ver qué nos trae Nolan con 'Dunkirk', pero ya os aseguro que nadie nunca ha explorado la Segunda Guerra Mundial como lo han hecho Steven Spielberg y Tom Hanks. Ni siquiera el mismísimo Clint Eastwood

NOTA: 7.5/10


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