Crítica: 'Múltiple' (2017), de M. Night Shyamalan


Este viernes llega a los cines 'Múltiple', un perturbador y sorprendente thriller creado por el guionista, productor y director M. Night Shyamalan, en colaboración con Jason Blum, que en su estreno el fin de semana pasado en Estados Unidos se situó a la cabeza de taquilla con una recaudación de 40 millones de dólares

A pesar de que Kevin (James McAvoy) le ha demostrado a su psiquiatra de confianza, la Dra. Fletcher (Betty Buckley), que posee veintitrés personalidades diferentes, aún queda una por emerger decidida a dominar a todas las demás. Obligado a raptar a tres chicas adolescentes encabezadas por la decidida y observadora Casey (Anya Taylor-Joy), Kevin lucha por sobrevivir contra todas sus personalidades y la gente que le rodea, a medida que las paredes de sus compartimentos mentales se derrumban. 

No hay ninguna duda a la hora de decir que 'Múltiple' es un absorvente thriller psicológico que explora los límites inaccesibles e insospechables de la mente del ser humano. Sin duda alguna, un filme que recorre en profundidad las teorías de la infancia y de la final girl propias de Singmund Freud y del feminismo ilustrado, haciendo referencia así a grandes clásicos como 'Pesadilla en Elm Street' entre otros. Shyamalan ha logrado recuperarse tras haber cometido algún que otro error en el pasado, sin embargo, ¿es este de verdad el "gran" regreso del director?





En efecto, los pensamientos personales de Shyamalan se ven perfectamente reflejados en las connotaciones visuales y en la soberbia interpretación de James McAvoy, no obstante, los giros de guión propios de la obra del hindú no terminan de convencer, haciendo que el propio filme se vuelva un tanto tosco e insuficiente. 'Múltiple' es un thriller muy eficaz que funciona como si de un cliché estereotipado–típico del género–se tratase. A pesar de que la idea original tiene potencia, la falta de intriga y de tensión máximas, así como de un mayor e intenso desarrollo de cada uno de los personajes de McAvoy, hacen que Shyamalan vuelva a quedarse a medio camino entre la brillantez y la decepción. Con muchos buenos momentos llenos de tensión, la película no termina de despegar, evitando así arriesgar y, por lo tanto, convirtiéndose en un concepto completamente contradictorio y demasiado simplón. Al final, el hype de uno acaba quedándose por los suelos y McAvoy es el único capaz de conseguir despertar en nosotros algo de interés emocional.

NOTA: 7.5/10


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