The 100: feminismo, visibilidad LGBT y diversidad racial


Cuando dije que volvería durante este eterno parón para seguir hablando de
The 100 no era broma. Yo no miento, ¡amigos! Así pues aquí estoy de nuevo para analizar esta serie que tan enganchados nos tiene. Hace ya 6 meses que acabó la tercera temporada y la espera se está haciendo interminable. Pero, ¡no sufráis! Ya se ha anunciado la fecha del estreno de la cuarta entrega. Nuestros delincuentes favoritos vuelven a nuestras pantallas el 1 de febrero (podéis consultar la fuente aquí). Recordad que en España la serie se emite en el canal Syfy. Preparaos porque, según Jason Rothenberg, el productor de la serie, la próxima temporada promete más emotividad y sangrientas batallas. Aunque me encantaría teorizar sobre qué nos deparará la nueva temporada, lo posponemos para un futuro próximo ya que el trailer está al caer y dedicaremos un post especial para analizarlo.

Hoy quiero hablar de otra cuestión: la representación de las minorías en la serie. (Os advierto de que a partir de aquí podéis encontrar spoilers). Es importante entender que el cine y las series no existen solo para entretener y desconectar. Los medios son una poderosa herramienta que utilizada correctamente puede abrir la mente de muchas personas y derribar prejuicios, o al menos, intentarlo. Es por eso que la representación social importa y no solo en los dramas y las sitcoms, también en la ciencia ficción. En cualquier género audiovisual, para ser honestos. Y más todavía si el producto está enfocado a jóvenes adolescentes pues bien sabemos que estos juegan un papel clave en el futuro de nuestra sociedad.

Dicho esto, me gustaría comentar lo injusto que me parece el odio irracional que ha recibido la serie tras la muerte de uno de los personajes más queridos en la 3ª temporada. Si bien es cierto que este personaje era una figura importante y representativa de la comunidad LGBTQ+ y que Jason Rothenberg incurrió en el queerbating para promocionar la serie en las redes sociales, no me parece justo desmerecer el resto de visibilidad a los colectivos más oprimidos que todavía existe en la serie además de otras cuestiones que esta intenta normalizar. A pesar de que un dedicado grupo de fans recaudó dinero para el Trevor Project, una organización que presta apoyo a jóvenes queer, la buena causa de estas chicas se vio un poco ensombrecida por las fans más extremistas cuando hace unos meses se propusieron boicotear la serie mediante infinidad de trending topics, llegando incluso a twittear al reparto, a los guionistas y a sponsors. Y yo me pregunto, si tanto molestan este tipo de injusticias seriéfilas y sociales, ¿por qué nadie ha intentado que cancelaran otras series que han cometido errores incluso más graves que la de Jason Rothenberg?

Ahora que las aguas se han calmado un poco, quiero poner el grito en el cielo y argumentar por qué creo que The 100 sigue siendo una buena serie y por qué los guionistas se merecen una segunda oportunidad por parte de los fans más decepcionados, a pesar de algunos desaciertos de la tercera temporada.

La serie ha demostrado ser un producto diferente al que estamos acostumbrados a ver no sólo en la cadena The CW sino en el panorama televisivo en general. Los guionistas se han esforzado en derribar clichés que continúan estando presentes en otras series y eso es lo que vamos a tratar de analizar detalladamente. Así pues, empecemos por uno de los puntos más fuertes de esta ficción: los personajes femeninos.


No hace falta pararse mucho a pensar para darse cuenta de que la serie está liderada, mayoritariamente, por mujeres. En primer lugar tenemos a
Clarke (Eliza Taylor), la antiheroína y líder indiscutible de The 100. Clarke es una adolescente de 18 años que desde que llega a la Tierra se ve obligada a tomar crudas decisiones que cuestionan constantemente su moralidad por el bien de su pueblo. Es ella quien, junto a Bellamy (Bob Morley), decide tomar el mando de la catastrófica situación en la que se encuentran, liderando al grupo a lo largo de la serie. Su inteligencia, astucia y habilidades de estrategia política la han convertido en una líder en toda regla.

La supervivencia de la skaikru en la Tierra no hubiera sido posible sin Clarke, pero tampoco sin Raven (Lindsey Morgan), quien sin duda alguna es el cerebro del grupo. Esta joven mecánica es quien se encarga del trabajo más técnico, son sus habilidades y conocimientos los que salvan constantemente a sus amigos. Ni que decir tiene, por supuesto, que Raven es todo un ejemplo de grandeza y superación, pero de esto hablaremos más adelante.

Por otro lado, tenemos a Abby (Paige Turco). No hay duda de que es la madre de Clarke, y es que de tal palo, tal astilla. ¡Las mujeres Griffin son de armas tomar! Su trabajo como doctora es tan esencial como lo son la capacidad de liderazgo de Clarke y los conocimientos tecnológicos de Raven. Además, recordemos que ella también ha demostrado su potencial como representante de la sky people.

No puedo olvidarme de Octavia (Marie Avgeropoulos), quien ha tenido una de las evoluciones más notables de la serie. Ella es el perfecto ejemplo de mujer fuerte, independiente y fiel a sus creencias. Hemos sido testigos de cómo una adolescente rebelde, temerosa e inexperta se ha convertido en una guerrera grounder que no se limita a luchar solo por la supervivencia de las personas que más quiere sino también por lograr convertir el mundo en un lugar más justo.


Pero hay un personaje que ha destacado por encima de estos y que, a pesar de no haber tenido un desarrollo tan trabajado como el resto, se ha ganado el cariño de la mayoría de seguidores de la serie. Sí, estoy hablando de Lexa (Alycia Debnam-Carey), la líder grounder de nada más ni nada menos que 12 clanes. Una vez más, es una mujer quien guía a su pueblo de la forma más sabia y justa posible. Es una mujer quien está sentada en el trono, no un hombre. Y no solo eso, sino que además es una joven lesbiana, pero, de nuevo, profundizaré sobre este tema más adelante.


Luna (Nadia Hilker)
, Indra (Adina Porter), Anya (Dichen Lachman), Emori (Luisa D’Oliveira), Maya (Eve Harlow) y Becca (Erica Cerra) son también dignas de mención ya que que comparten las características comentadas. Podría seguir escribiendo sobre cada una de ellas pero aún quedan temas que analizar así que vayamos al grano.

Como hemos podido comprobar, en The 100 los trabajos actualmente asociados al rol masculino (política, tecnología, medicina, etc.) son ocupados por mujeres. Sus habilidades no son cuestionadas por ningún hombre. Todas y cada una de ellas son arquetipos perfectos de mujeres fuertes y respetadas en una sociedad avanzada en la que los roles de género impuestos en la actualidad son inexistentes. Es triste que esa sociedad nos resulte tan utópica, ¿verdad? Aún nos queda mucho camino por recorrer.

Hablemos ahora sobre cómo la serie da visibilidad al colectivo LGBT. Sí, Lexa ha muerto. Sí, los guionistas han caído en el “tópico de la lesbiana muerta” (“Bury Your Gays” trope). Sí, la forma de representar su muerte no ha sido la más acertada (¿otra lesbiana muerta por una bala? ¡qué novedad!). Sí, es difícil encontrar un personaje lésbico tan rompedor en otra serie actual. Sin embargo, el simple hecho de la creación de este personaje ya es un gran avance en el mundo seriéfilo. No me parece justo que por su muerte se eche por tierra la intención de la serie de incluir colectivos con falta de representación. ¿No es cierto que la inclusión de personajes como Lexa ha ayudado a que jóvenes adolescentes se sientan identificadas, a que acepten su sexualidad, a que luchen por una mayor aceptación social e incluso a hacer oír su voz para demandar más Hedas en televisión? ¿No conlleva esto a que los jóvenes se involucren más en temas de educación sexual y social? ¿No es eso lo que todos queremos?

Me gustaría plantear una reflexión a todas que aquellas personas que todavía seguís enfadadas por esta muerte. ¿La pérdida de Lexa significa también la pérdida de la representación queer en la serie? Si creéis que sí, estáis posiblemente desmereciendo el resto de personajes LGBT. ¿Qué pasa entonces con Clarke? ¡Estamos hablando de una protagonista B I S E X U A L en una serie de The CW!

Existe una notable ausencia de personajes bisexuales en el panorama audiovisual y los pocos que hay carecen de una representación realista. Cuando normalmente nos encontramos con mujeres bisexuales en las series o el cine, éstas acaban perpetuando estereotipos sexistas, como el de “mujer viciosa”, o simplemente creen que su bisexualidad se trata de una “fase”. En muchas ocasiones son sexualizadas por personajes masculinos. En otras ocasiones son representadas como lesbianas que sufren dificultades para aceptar su homosexualidad. Es difícil encontrar una mujer bisexual que no caiga en algún tópico (por no hablar de la bisexualidad masculina, cuya representación es prácticamente nula) y esto se debe a la poca aceptación que estas personas tienen y a la falta de empatía tanto por parte de los heterosexuales como del colectivo LGBT.


Es de agradecer que los medios estén dando cada vez más visibilidad a la comunidad bisexual pues ayuda a que esta identidad sea tan válida como otras. Es por eso que
Clarke Griffin es tan importante como Lexa. Su bisexualidad se ha desarrollado y mostrado de forma muy natural a lo largo de la serie. Clarke no perpetúa ningún tópico, su sexualidad no es una transición y en ningún momento se cuestiona su identidad. No es sexualizada ni juzgada por ningún personaje. Finn (Thomas McDonell) fue lo que podríamos considerar su romance adolescente mientras que Lexa ha sido ese amor que le ha retado a cuestionarse y a hacerse más fuerte. Niylah (Jessica Harmon) fue un momento de necesidad sexual en una etapa en la que se dejaba guiar por sus instintos más básicos y Bellamy acabará siendo, muy probablemente, su futuro compañero sentimental, o al menos eso es lo que podemos intuir teniendo en cuenta la dirección que ha tomado la historia hasta ahora. Es importante recalcar que la representación de la bisexualidad de Clarke no empieza ni acaba con Lexa, ni tampoco la definen los personajes con los que comparte un vínculo sentimental y/o sexual. Su representación empieza y acaba con ella misma.

No me gustaría avanzar a otro punto sin mencionar el resto de personajes queer de la serie: Miller (Jarod Joseph), Bryan (Jonathan Whitesell) y la ya mencionada Niylah. A pesar de no ser personajes con tanta relevancia en la historia, se merecen el mismo reconocimiento que el resto, ¡no lo olvidemos!


Otra de las críticas que ha recibido la serie gira entorno al tema de la representación racial, lo cual me parece razonable hasta cierto punto. Algo en lo que todos estamos de acuerdo es que The 100 no es una serie perfecta. Los guionistas han cometido errores que no podemos pasar por alto, por supuesto, pero tampoco deben nublar nuestro juicio. Si bien es cierto que la Raven de la primera temporada podría percibirse como el estereotipo de mujer latina sexualizada -aunque no desde mi punto de vista-, los guionistas se han encargado de derribar los clichés sexistas y xenófobos a lo largo de la serie.

El contexto que nos presenta The 100 se trata de una sociedad avanzada, como ya hemos comentado anteriormente, por lo que no existe la desigualdad por motivos de género, sexualidad o raza. La serie cuenta con un amplio reparto en el que gran parte de los actores son afroamericanos, asiáticos, latinos… por lo tanto, la representación racial es muy variada, lo que la convierte en una serie progresista a diferencia de otras en las que el elenco principal está compuesto mayoritariamente por actores blancos (excepto las de Shondaland, por supuesto). El incremento de diversidad racial aumenta las posibilidades de muertes de personajes que no son blancos, pero estas no están relacionadas con motivos raciales. Sí, a todos se nos quedó el corazón hecho trizas cuando vimos morir a Lincoln (Ricky Whittle) de esa forma tan brutal, pero recordemos que estamos viendo una serie de supervivencia donde los protagonistas se enfrentan constantemente a la muerte y, por lo tanto, cualquiera puede morir, independientemente de su condición social.

Por otro lado, creo necesario destacar que a lo largo de la serie podemos encontrar líderes de diferentes razas como, por ejemplo, Jaha (Isaiah Washington), Kane (Henry Ian Cusick), Bellamy, Anya, Indra, etc. Quizás algunos consideren racista el hecho de que los antagonistas de la tercera temporada fueran personajes no blancos (Pike (Michael Beach), Hannah (Donna Yamamoto) y Bellamy), sin embargo, no comparto esa interpretación de la trama. Recordemos que muchos de los villanos que han aparecido a lo largo de la serie son blancos: Wallace (Johnny Witworth), Emerson (Toby Levins), ALIE (Erica Cerra), Ontari (Rhiannon Fish), Nia (Brenda Strong)

Desde mi punto de vista, es innovador y progresista que una serie no se limite a demandarnos empatía solo por hombres blancos heterosexuales. Actualmente tan solo existen dos personajes principales con esas características: Murphy (Richard Harmon) y Jasper (Devon Bostick). Y a pesar de que este último cumple con dichas condiciones, considero que ha tenido uno de los arcos más emocionales de la serie debido a la pérdida de su novia Maya. La depresión que sufre este personaje durante la tercera temporada da visibilidad a una minoría social pocas veces representada en televisión: las personas con enfermedades mentales.


Y esto me lleva a señalar otra minoría: las
personas con discapacidades físicas. Como he comentado anteriormente, Raven es un gran ejemplo de grandeza y superación, además de una inspiración para muchas adolescentes que sufren este tipo de problemas. Este tema se tiende a enfocar de forma errónea en los medios pues o bien el personaje discapacitado se cura mágicamente y sigue viviendo una vida feliz, o bien su historia gira entorno al problema físico. El segundo caso es la opción más realista pero no encaja con el tipo de historia que alguien vería por puro entretenimiento. Las discapacidades físicas apenas están representadas en series teen de ciencia ficción porque, “¿cómo va a poder formar parte de una aventura una persona discapacitada?”, pensarán algunos. Sin embargo, Raven Reyes es el personaje con más variedad representativa en The 100. Es mujer, es latina y es discapacitada. Y no solo ha demostrado ser tan badass como el resto de sus compañeras sino que nos ha enseñado que, a pesar de tener momentos de debilidad causados por la aflicción que le acompañará el resto de su vida, es capaz de seguir adelante y luchar por su felicidad y por la gente que quiere ya que todavía cuenta con su cerebro y sigue siendo de ayuda para los skiers. Y así es como The 100 ha convertido a una joven latina con discapacidad en una heroína.


No debemos olvidarnos de Emori, quien también encaja con este tipo de minorías y tiene uno de los momentos más representativos de la serie:
Jaha: Sabes que puedes corregir tus defectos aquí [en la Ciudad de la Luz]
Emori: Lo haría. Si tuviera alguno.

Para terminar, me gustaría comentar una cuestión no menos importante que las ya mencionadas. Si analizamos en profundidad, nos daremos cuenta de que la serie también rompe con el tópico de la tóxica masculinidad que estamos tan acostumbrados a ver en televisión. Mientras las mujeres se rigen por la lógica, los hombres se dejan guiar por la emoción. El ejemplo más claro lo encontramos en Clarke y Bellamy, así como también en Abby y Kane. Ambos sienten un profundo respeto y admiración por sus compañeras y en ningún momento se oponen a ser liderados por ellas. Asimismo, los personajes masculinos de The 100 no se avergüenzan de mostrar sus emociones ante los demás. No es muy común ver llorar a hombres en los medios ya que esto suele asociarse fácilmente a los valores sexistas y roles de género impuestos por la sociedad que nos dicen que los hombres son fuertes y nunca lloran mientras que las mujeres somos débiles y sensibles.


En conclusión,
The 100 es una serie que, a pesar de sus indiscutibles fallos, lo hace lo mejor que puede, al igual que su protagonista (“I am doing the best I can!”). Probablemente todavía haya gente que se pregunte cómo es posible que muchos no hayamos perdido el interés en esta historia tras las muertes de Lexa y Lincoln, y mi respuesta a esa pregunta es la siguiente: hay miles de personas que todavía se ven representadas en esta serie, incluyendo gente del colectivo LGBT, y todas esas voces importan. Espero que este extenso análisis haya ayudado, al menos, a entender esto.


Y, sin más dilación, me despido hasta dentro de muy poco ya que, como comenté al principio del artículo, ¡el trailer de la cuarta temporada está al caer!

Mientras tanto, may we meet again.


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