Review Vikings 4x14- "The uncertain hour before the morning" y 4x15- "All his angels"




Punto de inflexión en Vikings tras los acontecimientos ocurridos en estos dos episodios, especialmente en el 4x15, “All his angels” (que, como resulta obvio, ya se ha ganado un puesto en todos las listas de mejores episodios de la serie, además de ser uno de los mas emotivos) Lo sucedido en este último episodio no sorprenderá a los que, como quien esto escribe, decidieran curiosear un poco sobre la historia de los personajes de la serie. El final de Ragnar Lothbrock estaba escrito en la historia, y era solo cuestión de tiempo que también lo estuviera en la serie. Y era algo que, tras el salto temporal acontecido en la midseason, en cierta manera se veía venir que no iba a tardar mucho en suceder. El creador ya dijo hace tiempo que esta era la historia de Ragnar y sus hijos, una dinastía Lothbrock en la que la figura de los hijos ha ganado más peso, y que a partir de ahora tendrá todavía más.


Hemos tenido dos frentes en estos dos episodios. El primero de ellos (que ha ocupado lógicamente menos metraje) es Kattegat. Al final del 4x13 podíamos ver como Laguertha decidía recuperar su pueblo de manos de Aslaug, y lo reconquistaba sin mucho esfuerzo. Aslaug se entrega sin oposición, y promete que, como al fin y al cabo siente que ha cumplido con la misión que los dioses le habían encomendado (darle hijos a Ragnar), si le da un pasaje seguro para marcharse de Kattegat, sus hijos no intentarán vengarse. No obstante, Aslaug ha sabido tocar a Laguertha donde duele, y ese pasaje seguro apenas dura unos segundos: lo que tarda la recuperada reina de Kattegat en dispararle una flecha a la espalda (por la medio sonrisa con la que se despide, a Aslaug tampoco parece sorprenderle mucho este hecho) Ubbe y Sigurd no se toman muy bien la noticia, especialmente el primero, que intenta atacar a Laguertha, pero sin éxito. Sigurd, por su parte, tampoco está muy afectado porque cree que Aslaug solo quería a Ivar.

El resto de la acción se ha centrado en Inglaterra, donde Ragnar e Ivar se entregan a los soldados de Ecbert. Ragnar es encerrado en una jaula a la espera de la llegada de Ecbert, que enseguida se pone a conversar con él. Los dos “amigos” tienen tiempo de hablar de muchas cosas, incluyendo la entonación del mea culpa por parte de Ecbert por lo del asentamiento (de poco le va a servir), que al pobre Magnus se lo quiten rápidamente de encima cuando Ragnar dice que no es su padre, y también, por supuesto, de Athelstan. El difunto personaje ha vuelto a estar muy presente (como suele suceder cuando estos dos se encuentren), en una charla que también ha girado en torno a las creencias espirituales, con un Ragnar que ya no cree en los dioses y que, de estar, está más cerca del cristianismo que de los vikingos. Athelstan dejó una huella en él que nunca ha sido reparada, algo que parece tener en común con Ecbert. Ragnar acaba conociendo también al hijo de su añorado amigo, al que apenas necesita un vistazo para reconocer.


En última instancia, y con un Ecbert que no es capaz de acabar con la vida del que él considera su amigo, Ragnar realiza un trato con el rey de Wessex: le entregará al rey Aelle y a cambio él hará que la venganza de sus hijos vaya dirigida hacia este último. Trato que incumple cuando, en su última conversación con su hijo Ivar, le pide que centre su venganza en Ecbert (una lástima no poder mas de esta relación padre hijo que estaba aportando cosas bastante interesantes)

“All his angels” marca el final de Ragnar y de una era dentro de la serie. Un final que no es algo improvisado. El rey ha podido, en última instancia, elegir los términos en los que quería morir. Lo ha dispuesto todo tanto para él mismo como para su descendencia: sabe que tener a sus hijos, en especial a Ivar (destinado a hacer grandes cosas), con sed de venganza, ayudará al pueblo vikingo. Y de paso, encuentra un final que él ya venía reclamando desde hace tiempo. Hace ya años que Ragnar dejó de ser aquel granjero que ascendió al trono, y aunque ha tenido algunas regresiones, sabe que esa persona ya ha desaparecido. Está cansado y hastiado de  muchas cosas y siente que su momento ha llegado, y así es como lo elige.


Resulta curioso que, tras dejar de creer en el Valhalla (aunque en sus últimos momentos clama lo contrario, no es mas que un discurso con fines políticos para alentar la venganza de sus hijos y la motivación vikinga) y considerar al cielo cristiano como una estupidez, es precisamente con el cristianismo y Jesucristo con el que pueden establecerse algunos paralelismos en su muerte: entregarse sabiendo que se encamina hacia su muerte (ya se lo dijo el profeta hace tiempo: “el día de tu muerte llegará cuando el hombre ciego te vea”, algo que presenciamos en este episodio), con la tortura previa a la muerte y con un Ecbert sintiéndose un poco como el Pedro que ha negado a su mentor. Ragnar encuentra su final, después de un par de días de tortura en el que es quemado, golpeado y apuñalado hasta que Aelle dice basta, en un foso lleno de serpientes. Probablemente un final indigno y cruel para el rey, cuyo cuerpo descansará en ese foso en medio de un bosque inglés, lejos de cualquier gran funeral que hubiera tenido con su pueblo, pero que es el establecido (el históricamente correcto también) y, seguramente, también el estilo que Ragnar buscaba.

Se abre una nueva era para Vikings con la desaparición de Ragnar, pero seguro que el personaje seguirá presenta en los personajes aunque no sea de forma física. Y nos quedan muchos frentes argumentales interesantes de los que saber: el reinado de Laguertha, los viajes de exploración de Bjorn, la venganza de los hijos de Ragnar con el impredecible Ivar a la cabeza… la serie tiene muchísima tela que cortar todavía. Lo hará, eso sí, sin la figura de su protagonista inicial, al que sin duda se echará de menos. Hasta siempre, King Ragnar.



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