Las cuatro estaciones de las Chicas Gilmore: Tres Gilmore, tres historias



(Artículo con muchos SPOILERS)

La espera ha terminado. Y aunque el premio ha durado poco, es imposible negar que lo hemos disfrutado como enanos. Las Gilmore han vuelto a formar parte de nuestra vida durante seis horas y nosotros hemos vuelto el cálido abrazo que te brinda Stars Hollow al pasear de nuevo por sus calles. 

Han pasado nueve años desde la última vez que vimos a nuestras chicas favoritas, y este revival, compuesto por cuatro capítulos de hora y media cada uno, que nos ha traído la plataforma online Netflix, olía a añoranza, hype, y mucho, pero que mucho café. 

Nos traen de vuelta las referencias culturales más actualizadas, los ágiles diálogos que todavía nos hacen preguntarnos como Lorelai y Rory son capaces de aguantar ese ritmo y la infinidad de personajes secundarios de lo más entrañables y/u odiosos (sí, Kirk, Taylor, esto va por vosotros) que conforman la comunidad de Stars Hollow.

Cuatro capítulos, que corresponden a las cuatro estaciones del año (‘Winter, Spring, Summer or Fall, all you have to do is call…’ ¿Referencia a Carole King’?) en los que volvemos a visitar a las Gilmore en un momento crucial de su vida. ¿Cómo se enfrentan las tres generaciones de Gilmore a la pérdida de Richard Gilmore? Un marido, un padre y un abuelo que no cabe duda que dejó una huella en sus vidas para siempre. 

Emily Gilmore, duelo y pérdida

¿Cómo aprendes de nuevo a vivir sola tras vivir 50 años en compañía? Esta es la pregunta a la que debe encontrar respuesta Emily Gilmore tras la muerte de su marido. 

La mayor de las Gilmore debe enfrentarse durante este viaje estacional a la pérdida más dura de su vida. Con una hija caótica y con una personalidad como la de Lorelai y una nieta que lo único que hace es ir y venir, muchas veces Emily de encuentra falta de apoyos para poder continuar por un camino que es difícil realizar sola. 

Emily comienza el revival en cierto modo asimilando lo ocurrido. Un cuadro de Richard de proporciones desmesuradas, una pelea (otra más) con Lorelai, una criada extraña que habla un idioma incomprensible pero aun así mantiene y mucha cabezonería son el resultado de una Emily totalmente perdida que lo que necesita es tiempo para asimilar lo que está pasando. Al final, tras ponerse, seguramente por primera vez en su vida, unos vaqueros y poner la casa patas arriba, decide hacer caso a su hija, por increíble que parezca, y empieza a ir a terapia, no, por supuesto, sin arrastrar a Lorelai con ella.



Tras esto Emily entra en acción y se da cuenta de que lo que necesita es avanzar. Tal vez no tome el camino correcto a la primera, pero vemos como poco a poco la chica Gilmore más veterana va haciendo pequeños cambios en su vida. Tras desistir de la terapia (es que, ¿a quién en su sano juicio se le ocurre que ella y Lorelai en terapia iba a llevar a algún lado?) Emily se cierra en banda e intenta superar su pérdida sola.

Aunque en cierto momento la trama de Emily se deja de lado y adopta un segundo plano en favor de las Lorelai y Rory, eso no quiere decir que se olvide. La trama de Emily Gilmore a mi parecer tiene el cierre más completo y satisfactorio de esta vuelta. Dejar la gran casa atrás, admitir su error, encargar un cuadro de Richard de dimensiones aceptables y una reconciliación con su hija cierran ese ‘círculo completo’, del que hablaremos más adelante, en el que Emily aprende a aguantar su vida sin su pilar más fundamental. 

Lorelai Gilmore, de vuelta a empezar

Mi amor por Lorelai Gilmore me hace defenderla siempre por encima de todo. Es importante apuntarlo antes de comenzar a analizar su trama. Partiendo de este punto, comenzamos ‘Invierno’ con una Lorelai en un punto parecido al que la dejamos hace ocho años. Lorelai sigue siendo la dueña del Dragonfly, tiene una relación estable con Luke (yayyyyyyyy), y sigue manteniendo tanto una relación de bff’s con Rory como una relación del perro y del gato con su madre. 

La base del desarrollo de su trama se asienta cuando Lorelai, a raíz de la muerte de su padre, se pregunta si realmente es feliz. Aunque en primera instancia no duda en contestar que sí, más tarde comienza a replanteárselo. ¿Lo que tiene es todo lo que necesita? ¿Su vida está asentada y ya no va a avanzar? 

En los dos primeros capítulos Lorelai funciona como un complemento de otras tramas. La relación con su madre y cómo sus enfoques de la vida distintos chocan completamente en relación a la muerte de Richard y el apoyo moral a su hija la convierten en cierto modo en un instrumento narrativo en el que lo más interesante a nivel personal es como Lorelai lleva la marcha de Sookie del Dragonfly para... ¿irse a comer tierra? y cómo ha terminado buscando apoyo en Michel. Michel es la persona con la que ha creado un fuerte vínculo que ayuda a Lorelai a crecer a nivel personal tras el “abandono” de su mejor amiga.

En los dos últimos capítulos de la temporada, Lorelai empieza a tener problemas con Luke. Nueve años juntos y ambos siguen ocultándose cosas. Su relación con Rory comienza a balancearse cuando esta le pide a su hija que por una vez hagan algo por ella y no por la Gilmore más joven, su relación con Emily está en las horas más bajas y Michel también va a abandonarla en favor de crecer profesionalmente. Así comienza un viaje personal de autodescubrimiento que necesita más de lo que ella cree. Una canción cantada por la fabulosa y gloriosa Sutton Foster (¿Qué? ¿Yo? ¿Adorar a Sutton Foster por encima de todas las cosas?) es el punto de inflexión que hace que Lorelai se dé cuenta de que las cosas no pueden continuar así. 

De esta manera, a la chica Gilmore no se le ocurre otra cosa que, haciendo honor a su fama de amante de la cultura pop, ir a hacer la ruta que lleva a cabo Reese Witherspoon en ‘Alma Salvaje’. Y sinceramente, cómo era de esperar, Lorelai está de vuelta en Stars Hollow sin empezar la ruta. Es en medio del monte, esperando a que abra una cafetería (por supuesto) cuando tiene una revelación y se da cuenta de que lo que necesita para ser feliz es arreglar sus relaciones personales. Es allí cuando llama a su madre y nos deja una de las escenas más emotivas y necesarias de todo el revival, dejando claro que el amor por su familia predomina frente a su caótica personalidad.

Luke la está esperando para decirle, por millonésima vez, que lo único que necesita para ser feliz es tenerla a ella (bebes bonitos, ay) y con Rory deja de cierta manera su brazo a torcer porque sabe que no puede vivir sin su hija.

Lorelai y Luke se casan, y ya era hora. Todos felices, ellos y nosotros. 


Rory Gilmore, tropezar con la misma piedra

Al igual que el desarrollo de Emily y Lorelai durante el revival es coherente con su comportamiento en las anteriores siete temporadas, el de Rory no lo es. 

La Rory de 16 años estaría escandalizada con el comportamiento de la Rory de 32 años. Sin casa y sin trabajo, Rory se ve envuelta en un caso similar al mayor error que cometió durante su adolescencia. Inmersa en una relación con Logan en a que ella es “la otra”, Rory se limita a vagar de un lado para otro durante los cuatro capítulos dejándonos momentos de superioridad moral por su parte que rompen totalmente con la personalidad y construcción de la Rory que conocíamos. ¿Ir a una entrevista de trabajo tan confiada que ni siquiera puedes contestar a unas preguntas básicas y después indignarse por no conseguirlo? Yo debo estar loca, pero Rory jamás hubiera hecho algo así en la vida.



Otro de los temas más controvertidos es que todo el desarrollo de Rory como personaje se extrapola a la relación con sus famosos novios (#StopNoviosDeRory2k16). ¿Qué pasa, que la Gilmore más joven no es un personaje lo suficiente completo como para desarrollarse por méritos propios?
No quiero dedicar mucho más tiempo a esto porque estoy harta de que lo único que importe de las Gilmore sean los malditos novios de Rory. ¡Qué no necesita a nadie! Y si nos ponemos, pues mira, #TeamParis all the way. 

De esta sutil enlazamos para dedicarle un momento a Paris Geller, reina del mundo y de nuestro corazón. Aunque su aparición no es una cosa exagerada (aunque me esperaba menos, la verdad) Paris brilla con luz propia y nos recuerda a todos la razón por la que amamos a alguien tan repelente. Esa escena del baño queda para el recuerdo con una Paris en todo su esplendor que es exactamente como nos la imaginábamos “de mayor”.

REINA, BONITA, PRECIOSA

Durante el revival Rory se dedica a comportarse como una chica de 20 años inmadura que se queja de no tener ropa interior y de no tener trabajo pero que en vez de luchar decide volver a casa. Yo entiendo que esté pasando un momento difícil al darse cuenta de que sus planes no han salido como ella quería ¿Pero ese realmente es el comportamiento para una persona de 32 años? Esa edad tenía Lorelai al comienzo de la serie, y no hace falta indagar mucho para ver el estado de madurez con el que contaba Lorelai, con un trabajo, objetivos claros y realistas, teniendo que tragarse su orgullo y pidiendo dinero a sus padres por el bien de su hija y Rory, que se queja y tiene un novio al que ni se digna a recordar. 

Intentar verlo de forma objetiva es imposible, el desarrollo del personaje no hay por donde cogerlo.

Las cuatro palabras

- Mamá –
- ¿Sí? –
- Estoy embarazada –

Lorelai somos todos
Amy Sherman Palladino se puso como bandera conseguir que las Gilmore tuvieran un final que se retroalimentara de alguna manera con el comienzo, y que mejor que poner a Rory en una situación “similar” a la que estuvo Lorelai a los 16 años. Es difícil compartir esta necesidad de cerrar todo de manera circular, pero es comprensible que fuera el objetivo de Palladino. Rory siempre ha admirado a Lorelai, pero no quería seguir sus pasos, y al parecer el destino la ha puesto en la misma situación, lo cual me parece cruel para ambas. Rory, con un obstáculo más, aunque tal vez su embarazo la ayude a asentarse como ella ayudó a Lorelai, y para su madre, que tiene que ver como su ojo derecho se enfrenta al reto más difícil que ella ha tenido que superar, criar a una hija sola. 

Por otro lado, el mensaje de que las chicas Gilmore continúan es esperanzador. Otra chica Gilmore (naturalmente, una niña) está en camino y Lorelai y Rory tienen a otra chica a la que enseñarle la esencia de ser una Gilmore.

Musicales locos, el padre de Lane, volver a ver a Miss Patty y Babette, Carole King cantando el comienzo de ‘I Feel the Earth Move’, referencias culturales a miles y de los más actualizadas… el revival de Las Chicas Gilmore nos lo ha dado casi todo. Aunque hemos tenido una pequeña parte amarga, todo lo demás compensa. 

¡Qué bien sienta volver a Stars Hollow! 


@LifeIsBeckett


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