Crítica Nº2: 'Rogue One: Una historia de Star Wars' (2016), de Gareth Edwards


En el otoño de 2012 Disney desembolsó más de 3.000 millones$ para adquirir Lucas Films o dicho de otra manera, los derechos sobre el Universo Star Wars. Dentro de sus ambiciones no estaba sólo realizar una nueva trilogía, sino que también anunciaron una serie de spin-off. 'Rouge One' es el primero de ellos.

La acción se sitúa entre los Episodios III y IV y viene a cubrir una de las principales incógnitas de la saga original: el robo de los planos de la Estrella de la Muerte. La película se centra en el grupo de la Alianza Rebelde que se tiene que encargar del robo de los planos del nuevo arma del imperio.


'Rouge One' tiene que navegar desde el principio entre dos aguas, por un lado se sitúa en un espacio temporal ya definido por otras películas, con una estética muy marcada o por otro lado no podía repetir viejos patrones de la saga, máxime tras la polémica del Episodio VII estrenado hace sólo un año. El reto era muy complicado, ser fiel a los códigos de la saga pero a la vez innovar y ofrecer algo original dentro del Universo de Star Wars.

Este reto fue encomendado al director Gareth Edwards y lo cierto es que ha salido bastante airoso del mismo. La cinta respeta visualmente la estética de la saga original, cuidando mucho los detalles cómo pueden ser naves, trajes o localizaciones y por otro lado, se atreve a contarnos una historia que no se parece a lo que antes hemos visto. El punto de vista es sin duda lo más atractivo del film, vemos la película a través de un grupo de rebeldes, sin poderes especiales, algo pícaros y que tienen una misión que parece que les sobrepasa. Todo contado con un tono de cinta de acción con ciertos toques de humor que encajan muy bien.

La película se basa en un guión que, sin ser del todo original, funciona bastante bien y va presentando de forma gradual los diferentes personajes y escenarios. El ritmo de la cinta es muy bueno y sabe dosificar las escenas de acción, evitando que sea un carrusel sin sentido y dándole importancia a las mismas. Y los más importante, se atreve a contar una historia que puede funcionar tanto como película independiente como parte de una saga saga. Salvo por un par de detalles la obra puede disfrutarse de forma independiente y cuenta una historia con un principio y final marcado, hecho que se hecha de menos últimamente en el cine comercial que se está 'serializando' trayendo películas que no tienen ni principio ni final.


El apartado técnico es excelente, luciendo bastante los efectos especiales pero sin abusar en exceso de los mismos. Tal vez no consigan esa impresión de que los objetos pesan del Episodio VII pero se acerca bastante. Por otro lado, por primera vez en la historia de la saga la música ha recaído en una persona diferente a John Williams, siendo el escogido Mike Giacchino. El compositor realiza un gran trabajo, que encaja a la perfección con la historia y se deja ver especialmente en la parte final.

El único problema de la película aparece con su reparto: Jones, Luna, Whitaker, Mikkelsen...un reparto lleno de actores de reconocida competencia que simplemente no emociona. Ni los personajes terminan de destacar, ni los actores terminan de sacarle todo el partido. El reparto está simplemente correcto y da la impresión de que podían haber sacado mucho más. El resultado son unas interpretaciones que simplemente no emocionan y difícilmente serán recordadas.


Recapitulando, nos encontramos con una historia original que no desentona dentro de la saga y que aborda el Universo de Star Wars desde una óptica diferente. Eso sí, da la impresión de que podía dar algo más de si y pese a tener muchos elementos de Star Wars, le falta algo de su esencia.

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