Crítica: 'Assassin's Creed' (2016), de Justin Kurzel


Desde que salió la noticia de la adaptación del videojuego de Assessins Creed no he parado de pensar en cómo adaptarían la saga a la gran pantalla. Porque sinceramente, no era tarea sencilla. Pero, después de que la franquicia pasara a ser comic, libro, incluso un cortometraje, era cuestión de tiempo que llegara a nuestras vidas en formato película.

Después de tantas adaptaciones de videojuegos, unas con más acierto que otras, no tenía depositada mucha confianza en esta nueva saga cinematográfica. Tras los avances presentados y con los actores que andaban metidos tenía la esperanza de que la cosa cambiara por fin. Era un alivio saber que Michael Fassbender, Marion Cotillard o Jeremy Irons, dirigidos por Justin Kerzel (director de la última versión de Macbeth) eran parte del elenco. Además, 20th Century Fox se ha encargado de lanzar una campaña de publicidad brutal, mostrando tráilers bastante espectaculares y que prometían un entretenimiento de calidad.

Pero nada más lejos de la realidad, la fe que tenía se deshizo como jirones de papel. 


¿Qué sucede cuando decidimos adaptar algo que es muy difícil? Pues invitarlo. O al menos, eso parece que fue lo que pensaron los guionistas. El primer videojuego estaba ambientado en las Cruzadas y la Tierra Santa, en la Edad Media. Las secuelas fueron ubicadas en el renacimiento italiano, en la América recién colonizada, la Revolución Francesa o la Revolución Industrial inglesa, entre otras etapas de la historia de la humanidad. Pero para la película se centra en la España de 1492. Un giro de guión importante, pero acertado. Andalucía tiene mucha historia pero no han sabido sacarle todo el jugo. 


La trama puede ser un poco densa al principio pero se suaviza con una perfecta ejecución de las escenas de acción y los efectos especiales. Los decorados y paisajes lucen de manera espectacular. La ambientación española está muy conseguida y se logran secuencias tan impactantes como la primera toma aérea donde vemos casi en primera persona la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos.

Las tres set-pieces que suceden en el pasado, son lo mejor de la película sin duda, y te dejan con ganas de más Aguilar, el antepasado de Caleb Finch, que en ambos casos están interpretados por Michael Fassbender. Pero, sin embargo, la película se centra más en lo que sucede fuera del Anonimos, en la actualidad, dejando bastante de lado la fascinante historia de los antepasados Assessins. Ningún protagonista puede sacar juego de los personajes, básicamente porque no tienen tiempo de empatizar con el público.  Y, por supuesto, los villanos son muy malos y los buenos son muy buenos, no hay término medio.

Es una pena porque se ha desaprovechado una excelente oportunidad para realizar un producto de calidad, entretenido y que enganchara, como pasó con los primeros juegos. Pero es más fácil tirar por lo simple: efectos especiales, escenas de acción espectaculares, personajes planos y guión... ¿hay guión?

Pero, poder ver la Giralda con esos planos aéreos y ver la construcción de la catedral, compensa un poco lo anterior. 

Nota: 6,5/10

"Trabajamos en la oscuridad para servir a la luz, somos Assessins"

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