'The Fall', tercera temporada: El acto final de Paul y Stella



'The Fall' y 'Hannibal' comparten algo más que a la exquisita Gillian Anderson. La recreación en los detalles y el avance de una trama pausada y con cimientos a primera vista simples, pero realmente complejos y bien consolidados son dos de los elementos más representativos de ambas series. 

Pero la que hoy nos atañe es 'The Fall' y su tercera y al parecer última temporada. La serie protagonizada por el ahora archiconocido Jamie Dornan y la dama de la televisión Gillian Anderson cierra la trama que abrió hace tres años, cuando nos introdujo en la vida del retorcido Paul Spector y nos hizo espectadores de primera fila del juego del ratón y gato que llevarían a cabo Stella Gibson y el mismo Spector. 

(A partir de aquí spoilers de la 3º temporada de 'The Fall')

'The Fall' nos vuelve a trasladar a la Belfast más fría y sórdida dónde la crueldad más lacerante es el pan de cada día. Paul Spector terminó la segunda temporada con su vida pendiendo de un hilo y con Stella Gibson desviviéndose por mantenerlo con vida. Aquella pregunta un tanto incomoda que nos surgió a todos, esa duda de la verdadera razón por la que Gibson acude a socorrer a Spector sin dudar un segundo, queda resuelta. No, su obsesión con Paul no más allá de conseguir un lugar seguro para el resto del mundo y poder encontrar cierta paz en su interior.

Un mundo en el que prima la sororidad por encima de todas las cosas. Esa Stella que en un primer vistazo parece fría y distante termina siendo uno de los personajes más empáticos de toda la serie. Stella sabe que para la supervivencia de una mujer lo más importante es el apoyo de otra, y más en un mundo laboral tan masculinizado como en el que ella opera. 

¿Si ella no apoya a Rose Stagg quién lo hará? Si ella no ayuda a Katie Benedetto a darse cuenta de que lo que necesita en su vida es una relación en la que no dependa de otra persona, Benedetto no encontrará apoyo. Al fin y al cabo, es una niña que lo único que necesita es que alguien la quiera de verdad. 

Y esa sororidad llega a su punto álgido cuando Rose Stagg, tras conocer de parte de Stella su sentimiento de culpa por el ataque de Paul Spector, no puede hacer más que perdonarla, porque sabe que en la situación en la que se encuentra no hay nada más importante que el apoyo mutuo entre ambas.

Otro de los pilares de la temporada es la supervivencia. Por un lado, la de Spector, tanto su fortaleza física a la hora de sobrevivir al tiroteo como todo su retorcido plan para llegar a algún punto, no necesariamente la libertad, dentro de su condena. Y por otro la supervivencia de Stella para mantenerse al frente de la investigación, conseguir ser firme y que nadie la mueva de una posición que ha demostrado perfectamente ser capaz de manejar. 

La moral adquiere en esta temporada una mayor relevancia que nunca, planteándonos a través de tres personajes distintos que es lo moralmente correcto y lo que no.

Por un lado, tenemos a la enfermera encargada de cuidar a Paul en los cuidados intensivos. Esta debe dejar a un lado su juicio sobre Spector y limitarse a realizar su trabajo. Y aunque nunca se llega a decir directamente si ella cree en su inocencia o no, está claro que la enfermera termina infatuada por Spector.

Tenemos a la pareja de abogados encargados de la defensa de Spector, que en todo momento intentan racionalizar la situación.  Y es el en último capítulo cuando, tras ver a Spector pegar de forma cruda a Stella, un momento en el que hasta el espectador menos aprensivo aparta la mirada por incomodidad y por rabia de que la situación llegue a ese punto, de alguna manera vuelve a resurgir esa sororidad, consiguiendo que la abogada no quiera seguir defendiéndolo.

Por último, tenemos al doctor Larson, encargado de la evaluación psicológica de Spector, que intenta racionalizar la situación, explicándole a la misma Stella que su cometido es entender las razones para evitar consecuencias futuras, no preocuparse del destino de Paul. Y es su confianza en su método lo que hace que el torbellino que supone Spector le explote en la cara. 

Las personas, al convertirse en víctima, pueden reaccionar de maneras opuestas. En este caso encontramos a la ya nombrada Rose Stagg, que aunque no tuvo fuerzas al principio para luchar contra Paul, al final demostró no haberse rendido nunca y por otro lado a Sally Ann, que, tras verse inmersa en una situación extrema, recurre a una solución igual de extrema. Y en ese caso, vuelven a ser las mujeres las que comprenden a Sally Ann y de alguna manera la apoyan. 

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El final de la serie, aun impactante, era el final que todos esperábamos. El círculo debía cerrarse y hasta que Paul muriera esto no era posible. La muerte de Paul es casi una metáfora de su vida, agitada y caótica, cruda, pero a la vez perfectamente planeada.

Cuando Paul muere, vuelve la calma. Stella (a ver, las cartas sobre la mesa, ninguno de los demás no importa mucho cómo para preocuparnos que pasa con ellos) vuelve al lugar que llama casa y lo encuentra tan vacío cómo lo dejó. Se abre una botella de vino, con calma y abre su correo atrasado, porque el círculo se ha cerrado y en el fondo, todo sigue igual. 

Despedimos 'The Fall', pero seamos sinceros, de lo que realmente nos duele despedirnos es de Stella Gibson. Pocos personajes han luchado de manera tan desafiante contra en patriarcado y pocos personajes han hablado de manera tan clara y concisa sobre el feminismo. 

Ojalá pronto una serie sea capaz de hablar sobre las mujeres de manera tan clara cómo lo ha hecho 'The Fall'. 

¡Y viva Stella!


@LifeisBeckett

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