Sansa Stark: ¿El personaje más infravalorado de Juego de Tronos?


¡Winter is here! ¡Nunca mejor dicho! Ésta es la última frase que le oímos decir a Sansa a su ya no tanto hermano y más primo, Jon Snow. Si hace unas semanas escribía un artículo de uno de los personajes más adorados por mí y por el fandom de Juego de Tronos, nuestro querido Juan de las Nieves (aquí el enlace Jon Snow), esta semana le toca el turno a Sansa, que por el contrario, ha sido bastante odiada por muchos de los fans de la serie a costa de un guion un tanto flojo para ella pero que no deja de mostrar una evolución tan natural como muchas otras o incluso más. Si te interesa leer otro punto de vista, eres un anti-Sansa o piensas que ella se merece mucho más, ¡todos tenéis cabida en este artículo!





Mi propósito aquí es intentar explicar el personaje de Sansa desde varios ángulos y así poder comprenderla mejor y no quedarnos con esa visión de chica superficial que no hace nada hasta la sexta temporada que mucha gente tiene y que yo misma tuve, hasta que me puse a reflexionar sobre el asunto. Partimos de la base de que Sansa nace en el seno de una familia dueña del reino más grande de los siete que hay, una familia acomodada que la única educación que le dan tiene como objetivo ser una buena dama para algún día casarse con un hombre rico y poderoso y así perpetuar la especie bien acomodada. Toda su infancia pues, tuvo ese objetivo. Creció entre libros donde contaban historias de caballeros nobles y leales que salvaban las vidas de todo un pueblo o de su amada y después, se iban a comer perdices. Esta es la clave para entender ese machismo que Sansa lleva más que grabado en su cabeza y la idea de que el mundo es un lugar bonito y puro, donde los hombres buscan el amor de su dama para poder vivir felices. ¿Ingenua? ¿Pedante? Sí, lo es, pero todo tiene su causa y su porqué, realmente ella no tiene la culpa de haber sido criada en tales condiciones y de creer que su propósito en la vida no es más que casarse y hacer feliz a su glorioso machote. 


De repente, esta niña inocente y superficial, que sólo busca ser la princesa perfecta para su Joffrey, sale al mundo exterior y se encuentra con un tortazo de realidad inesperado. Su padre muere frente a ella, su idealizado príncipe la humilla y se queda sola en la Fortaleza Roja a merced de Cersei y todo su séquito. Un panorama precioso, ¿verdad? Siempre dije que una de las peores cosas que le han pasado a Sansa, es tener a Arya como hermana, no me malinterpretéis, adoro a la pequeña de los Stark tanto o más que vosotros, pero es cierto que le hace mucha sombra a Sansa por su carácter y personalidad, una niña traviesa y valiente, justiciera y que no le teme a nada, atributos que captan mucho más la atención del espectador y hacen que adores a esa pequeñaja que lucha con tanta garra y que tiene una trama tan interesante, empatizas rápido con ella y la adoras. 



¿Qué pasa con Sansa? Que se queda en Desembarco del Rey durante varias temporadas, llorando y aguantando como sabe y puede el papel que le ha tocado desempeñar. Todos sus castillos de arena se han derrumbado, todo lo que ella creía saber del mundo no existe, se da cuenta de que sus sueños no eran más que eso y que toca despertar y vivir en la cruel realidad. Es cierto que no se va de aventuras a tierras lejanas, no tiene dragones ni un ejército detrás, tampoco poderes o el trono de hierro, simplemente es una chica a la que la vida le ha tratado mal y que intenta sobrevivir como puede aliándose con quiénes cree que estará a salvo o que la tratan con un mínimo de cariño, que es lo que precisamente no le sobra. ¿No es esto de lo más realista que podéis encontrar en la serie? ¿No es en verdad un personaje que representa a muchas personas que estaríamos en esa situación y no sabríamos qué hacer? Y ¡ojo! no digo que lo realista sea mejor, estamos en una serie fantástica, sólo digo que también es una opción, que no todos los personajes, en este caso femenino, deben ser heroínas, luchadoras y valientes para que se las valore, también pueden tener miedo, llorar, flaquear y no saber qué hacer y seguir siendo válidas y apreciadas, porque en este mundo hay de todo y seguramente muchos de nosotros seríamos Sansa en esa situación. 


Cierto es que su trama es una de las más sosas de la serie, sobre todo en las primeras temporadas, y que yo esperaba mucho más del personaje por ideas mías preconcebidas, pero hay que admitir que Sansa se mueve en un ambiente hostil donde no hay mucho que hacer. Hay que reconocerle haber sobrevivido en aquel castillo y la habilidad para encontrar aliados que por un motivo u otro le cogieron cariño y la protegieron hasta el final, como por ejemplo, Tyrion, que siempre fue dulce con ella sabiendo lo frágil que podía ser aquella niña. Consigue salir viva de allí a pesar de su inocencia, de Joffrey y de Cercei, así que yo me pregunto… ¿realmente se merece que la infravaloremos tanto? 

En la quinta y sexta temporada, Sansa da un giro de 180 grados, y es que a pesar de haberlo tenido difícil en las anteriores, ella había vivido entre los muros de la Fortaleza Roja, ajena al mal exterior. Es nuestro querido Meñique el que la arroja a los brazos de uno de los villanos más temibles de la serie, al menos, en cuanto a psicopatía se refiere… sí, el majo de Ramsay. Pero recordemos que antes de esto, Sansa le hace una visita a su agradable tía del Valle y ésta intenta asesinar a su sobrina tirándola por la Puerta de la Luna a causa de unos celos enfermizos. Ya vamos viendo la dureza que Sansa está adquiriendo cuando se da cuenta de que debe cubrir a Meñique y tapar el asesinato de Lysa, somos testigos de que esa niña ingenua va aprendiendo cómo va el juego y en su mirada ya no hay tanta estupefacción y tristeza, si no dureza y frialdad. Y con todo lo aprendido, decide lanzarse a un matrimonio sin amor y áspero para intentar salvar su hogar, llena de valentía y compostura, sacrifica todo en lo que creyó para mover sus fichas ahora que las cartas están sobre la mesa, se atreve a jugar al juego de tronos sin saber que sería más duro de lo que esperaba. 


Y llegamos a la parte más oscura de su trama; las vejaciones, las violaciones y la humillación que su querido marido tiene el placer de hacerle. Es cierto que la serie no quiso ser muy explícita en todo este asunto, pero no podemos obviar el hecho de que Sansa fue maltratada física y emocionalmente y que soportó relaciones sexuales violentas que le hicieron mucho daño y que hasta la fecha donde estamos en la serie, siguen dejando secuelas que tardarán en curarse y no me refiero sólo a las físicas. Es una parte muy dramática en la historia y debemos ser conscientes, porque sí, ha tardado en aprender, sí, la mayor parte del tiempo ha estado en Desembarco intentando comprender lo que ocurría, pero llega un momento en el que Sansa sufre en sus carnes lo que es estar desprotegida a merced de una persona malvada aguantando abusos mientras por dentro cada vez es más fría y vengativa, más dura y fuerte. Una mujer resultado de golpes y más golpes, que ha necesitado palos muy duros para abrir los ojos y aprender que el mundo es un lugar desagradable y que si no luchas por ti mismo, nunca sobrevivirás. 



Su evolución ha sido muy lógica y realista a pesar de su lentitud, finalmente tenemos un personaje mucho más complejo y completo, con una astucia e inteligencia no venida de la nada, si no, en base a su experiencia y a mí eso me parece muy respetable y digno de no subestimar. El momento en el que reconoce que cometió fallos, que trató mal a su hermano, que no tenía ni idea de la vida demuestra todo lo que ha aprendido y cambiado por dentro. Es ella quién gana la batalla de los bastardos, es ella quien llama a Meñique a sabiendas que Jon fracasaría en el juego emocional de Ramsay, ella es quien le advierte a todo el mundo que tengan cuidado porque lo ha sufrido en todo su ser. Por fin usa sus conocimientos para aprovechar la arrogancia de Meñique y su cariño por ella a su favor y lo utiliza para ganar su guerra, y de paso, le devuelve el regalito envenenado que le hizo al entregarla a su encantador marido. Encuentra la venganza que quiere y necesita, echa a Ramsay a los perros y se queda en Invernalia, por el momento, me parece un gran final para ella porque en verdad es un personaje fuerte y valiente y nadie puede negar que ha conseguido lo que quería, así que quizás no es tan prescindible como muchos quieren pensar. 


Y hasta aquí mis reflexiones sobre Sansa, es cierto que en su día me parecía un personaje plano y mal aprovechado y quizás es cierto que podrían haber hecho más con ella, pero si nos paramos a pensarlo por un momento, no deja de ser una historia diferente de un personaje que no brilla tanto con luz propia y que por eso mismo, es especial. Porque no sólo necesitamos héroes y heroínas, gente sobresaliente en todo y que destaca, también necesitamos personajes con miedo y sobrepasados, personajes perdidos a los que les cuesta encontrar su camino, porque el objetivo es representar a todo tipo de personas y Sansa es una de ellas. 



Sin más, os invito a dejar algún comentario aquí abajo para poder debatir sobre el tema (yo estaría encantada) y aquí tenéis mi Twitter para cualquier sugerencia o comentario Twitter ¡nos vemos a la próxima!

Y recordad: “The North Remembers”


*Publicidad

www.ParaisoFriki.info

COMENTARIOS