Review Westworld 1x06 y 1x07 – 'El adversario' y 'Trampantojo'


Una vez más, Westworld nos ha dejado boquiabiertos, llenos de intriga y con ganas de seguir atando cabos. A falta de tan solo tres capítulos para que finalice la temporada, las preguntas no hacen más que aparecer, así como las sorpresas más inesperadas. (SPOILERS)

Maeve se fuerza una y otra vez a morir para continuar hablando con Felix, uno de los trabajadores de Control de Calidad. Éste intenta explicarle a Maeve el origen de su existencia, el porqué de su comportamiento y la diferencia entre creación y humanidad. “Vuestra ventaja es que vuestra capacidad de procesamiento es muy superior a la nuestra. Vuestra desventaja es que estáis bajo nuestro control”. Al intentar enseñarle que todos sus posibles pensamientos aleatorios están programados, Maeve entra en un bloqueo transitorio, pero quiere seguir descubriendo. 

Cuando comienza a ver las instalaciones de los laboratorios, Maeve observa todo el proceso de creación de inteligencias artificiales. Diseño, conducta…todo. Incluso observa el vídeo promocional de Westworld, donde aparecen ella y una niña, simulando una de las tramas de la versión anterior. Es entonces cuando Sylvester, compañero de Felix, descubre lo que ocurre y amenaza con informar a sus superiores. Sin embargo, Maeve reacciona y lo amenaza con un bisturí. Atendiendo a todo lo que ha aprendido y lo que la limita, Maeve les pide que cambien algunos parámetros de su personalidad, de forma que pueda ser consciente siempre de lo que está ocurriendo. Durante el proceso, Felix y Sylvester descubren algo: alguien ya había modificado algunos patrones durante una sesión no registrada.

Por otro lado, Elsie y Bernard Lowe investigan el extraño aparato que envía información vía satélite, de manera que puedan saber a quién se le envía toda la información relativa al parque. Durante el análisis descubren que los datos están relacionados directamente con cinco anomalías producidas en el sector 17 de Westworld, precisamente conectados con anfitriones no registrados. Investigando la zona, Lowe descubre que se tratan de cinco anfitriones pertenecientes a la primera generación, mantenidos en secreto por Ford. Fueron un regalo de Arnorld cuando comenzaron la construcción del parque y representaban a la familia de Ford y su recuerdo feliz. 

Mientras tanto, Elsie descubre que el satélite es de la propia empresa y que es la propia Theresa Cullen, jefa de operaciones de Westworld, la que está robando datos. Eso no es todo, Elsie también descubre que alguien ha cambiado algunas pautas de comportamiento de los anfitriones, de manera que puedan mentir o cambiar sus propias historias. Pero, ¿quién es el responsable? ¿Arnold? En mitad de su hallazgo, Elsie es golpeada y desaparece. Su desaparición será tapada por la agencia por “haberse tomado unos días de permiso”. Un nuevo misterio se acumula a nuestra lista: quién se ha llevado a Elsie. 

Nuestras miradas también se centran en la trama del Jinete Negro y Teddy, que siguen buscando El Laberinto. Para continuar, deberán pasar por un campamento militar que les llevará al territorio de Wyatt. Sin embargo, deben pasar desapercibido, sobre todo Teddy, quien su pasado en Escalante le persigue e inculpa de delitos que no cometió. Atrapados por la milicia, Teddy está a punto de ser marcado con un sello candente con la marca del Laberinto. Los recuerdos de su último enfrentamiento con Wyatt vienen a su mente cuando logra liberarse. ¿Qué hizo Teddy en el pasado? 

De regreso al tren de mercancías, Dolores, William y Lawrence siguen viajando, encaminándose hacia el territorio de la Nación Fantasma. Observamos cómo Dolores sigue centrada en buscar el significado de su existencia, mientras que William vive una de esas historias que leía cuando niño. Los sentimientos han comenzado a aflorar entre ambos, pero William sabe que no todo es real: cuando vuelva a casa, el deberá casarse con la hermana de Logan, Juliet, volviendo así a su vida real. Aun así, William está decidido a que Dolores encuentre aquello que tanto ansía. Pero esto tampoco es del todo cierto: ha conocido un lugar donde no tiene que fingir quién es, sino que es libre. Y esa libertad la ha encontrado junto a Dolores. Esos sentimientos son una bocanada de libertad para ambos, por lo que ceden a sus propios deseos. Convencido de que Westworld le ha ayudado a conocerse, William. No se arrepiente de haber pasado la noche con Dolores.

En plena huida por el asalto de los Confederados al tren, el grupo liderado por Lawrence es atacado por la Nación Fantasma. Enzarzados en una lucha a tres bandas, Lawrence, William y Dolores consiguen escapar, llegando a un extraño paisaje con el que Dolores no ha dejado de soñar. Este será el nuevo punto de partido para William y Dolores, que se despiden de Lawrence. 

De vuelta a la agencia, descubrimos que Theresa trabaja junto a Charlotte Hale, enviada por Delos, la empresa a la que pertenece Westworld, y están compinchadas en la recopilación ideal de datos. La idea de ambas es forzar la retirada de Ford y apropiarse de los datos, de manera que se pueda seguir trabajando eficazmente. El señuelo utilizado por ambas para destacar los errores de Ford es Clementine, una de las chicas que trabaja para Maeve en la Mariposa. Demostrando que los anfitriones no se reinician de manera correcta e incluso actúan de manera violenta, Clementine es retirada y Lowe despedido, ya que su papel en el departamento de conducta no ha conseguido evitar estos errores. El despido de Bernard Lowe supone un punto de inflexión en Ford, un toque de atención para recordarle que se está quedando sin aliados. Maeve descubre lo que ha ocurrido con Clementine y decide dar un paso más: desea huir de Westworld.

A pesar de lo ocurrido con Lowe y Theresa, quienes también habían abandonado su extraña relación sentimental, Bernard sigue confiando de alguna manera en ella. Apartándola del resto y espetándole que todo ha sido una vulgar farsa preparada, no duda en reflejar su preocupación por el trabajo de Ford, creyendo que existe una conexión en las Inteligencias Artificiales entre memoria e improvisación. Para mostrarle todo, Lowe lleva a Theresa al sector 17, donde encuentran la cabaña con los anfitriones no registrados. Tras una puerta de la casa, Theresa halla un laboratorio que está fabricando anfitriones. Su ritmo de trabajo es más lento, pero con una tecnología más sofisticada. Encima de una mesa, encontramos unos bocetos, y entre ellos, uno muy curioso: El de Bernard Lowe.

Bernard Lowe ha sido una inteligencia artificial todo este tiempo, de manera que Ford controlaba todos los pasos de Theresa y espiaba a la directiva. Sabía de los planes de la junta para intentar hacerse con el parque y robar los datos, así como los verdaderos propósitos de estos. Theresa, acorralada, muere a manos de Bernard, quién había recibido una orden de Ford.



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