Review Ash vs Evil Dead 2x03 - "Last Call" y 2x04 - "DUI"


Ash no es un tipo que se encariñe demasiado con aquello que le rodea, especialmente porque nada ni nadie suele tener una gran esperanza de vida tras conocerle. Pero si hay algo que le ha acompañado a lo largo de los años es su coche, el Delta. Por desgracia para él, ni su posesión más preciada va a ser respetada por las fuerzas del Mal.

Contiene spoilers.

Tras un romántico montaje, con los mejores momentos vividos por Ashley y su coche, nos trasladamos al interior del Delta, para ver como unos adolescentes fumados y salidos mancillan el preciado automóvil. Aunque si lo pensamos detenidamente, no creo que esa sea una situación nueva para ese montón de chatarra. 

El caso es que, tras una nueva entrada en escena de la estupidez humana, el Delta es poseido, dando comienzo el festival de la casquería sobre ruedas. Uno a uno, los jovenes irán cayendo bajo la implacable persecución del auto endemoniado; cada uno de una forma más violenta e inverosímil.

Mientras tanto, Ash tiene una idea para recuperar el coche y el libro. El plan consiste en organizar una fiesta en el local de su amigo Chet (Ted Raimi), donde correrá el alcohol y la ketamina, para atraer a los ladrones y recuperar las riendas de la situación. 

Los problemas empiezan cuando aparece por la fiesta un grupo de ancianos, encabezados por el padre de Ash, reclamando su territorio. A partir de este momento, el plan queda en segundo plano, centrándose la atención en la disputa entre padre e hijo, que acabará en un toro mecánico y con el Jefe humillado ante su padre. A esto hay que sumar la alianza entre Kelly y Ruby, que hartas de esperar han decidido dar un paso al frente e ir tras la prole de esta última, para recuperar el Necronomicón. 


Pero no todo son problemas para Ash, ya que tras decapitar a un deadite que intentaba hacer una sangrienta felación a Brock, este verá por fin la realidad, haciendo posible la reconciliación paternofilial...hasta que el Delta deje el asfalto salpicado de una pulpa sanguinolenta, que hasta hace un instante había sido Brock Williams.

Así, tras llorar brevemente la muerte de su padre, Ash y Chet se enfrascarán en una persecución por las carreteras de Elk Grove, para dar caza al coche poseido. Entretanto, Pablo mantiene su particular lucha contra el libro dentro del Delta, donde se encuentra atrapado junto a una de las ladronas de coches.

Por otro lado, Ruby y Kelly han regresado al crematorio para acabar con aquellos que buscan traer de vuelta a Baal. Hay que reconocer que juntas forman un equipo mucho más eficiente que el formado por Pablo y Ash, que van sembrando el caos por donde pasan.

De esta manera llegamos al estadio de esa práctica tan norteamericana, que son los derbys de demolición. Aquí asistiremos a una lucha a muerte entre el hombre y la maquina, de la que saldrá victorioso Ash. Pero no olvidemos a Pablo, que en su lucha contra el libro ha cogido ventaja y está dispuesto a darle el golpe de gracia. Hasta que el Necronomicón le dice que existe otra manera de acabar con toda esa locura, abriendo un portal entre las dos dimensiones y llevandole de vuelta a su lugar de origen. Por supuesto, ésta es una vil estratagema, para que Baal pueda completar su regreso, pero como Pablo no destaca por su brillantez, hace caso al libro, enviándole de vuelta a su dimension.




Parece que para nuestros héroes los problemas nunca terminan y, desde luego, los últimos acontecimientos no dejan a la vista un panorama muy esperanzador.

Estos dos capitulos han seguido la línea de los dos que abrieron la temporada, apostando por el exceso en todos los sentidos. De momento la fórmula funciona y no tiene pinta de que vayan a levantar el pie del acelerador, más ahora que se incorpora un ser tan supuestamente poderoso, como Baal. Lo dicho, actualmente pocas series pueden presumir de ser tan bestias y divertidas. 


 

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