Jon Snow: de Bastardo a Rey del Norte



¡Winter is coming! Aunque no podemos decir lo mismo de la séptima entrega de Juego de Tronos, que aún se hará de rogar unos larguísimo meses más. El rodaje, que comenzó hace unas semanas y que ahora se encuentra en España, nos ha dado muchísima información acerca de los derroteros que tomará la historia en Poniente, pero hoy estamos aquí para hablar de uno de los personajes del año, Jon Snow, protagonista indiscutible de la sexta temporada. 



(A partir de aquí, SPOILERS)



Cuando empecé a ver la serie hace unos meses (me costó decidirme, I knew nothing), me propuse hacerlo con la mayor mente en blanco posible, a pesar de que los spoilers correteaban dentro de mi cabeza, adelantándome a la historia una y otra vez. Sabía que Jon Snow era muy querido y sabía que Jon Snow era muy guapo, con esa premisa partía, nada más. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que también era uno de los mejores personajes de la serie, con un desarrollo natural y un crecimiento personal maravilloso, paulatino, eso sí, pero con una progresión desde la inmadurez hasta el hombre que consigue ser al final de la sexta temporada, un viaje emocional y físico fiel a su esencia (¡qué bien escrito estás!) pero cuyo resultado es alguien totalmente diferente al niño que partió desde Invernalia hacia su nuevo destino (muy negro, valga la ironía).





Al comienzo de la serie vemos a un chico enfadado y rabioso con el mundo, rechazado en un hogar prestado por la caridad de su padre, con una madrastra que lo desprecia siempre que tiene oportunidad. Mi mayor temor no era ver una historia mártir, que lo es, si no que el personaje se comportara como tal ante esa situación. No quería ver autocompasión y no quería ver victimismo, al menos, no más del necesario y gracias a los dioses, no fue así. Aquel chico con el ceño fruncido va aprendiendo que su nuevo hogar no es lo que él creía, que todos a su alrededor se callaron mientras lo veían partir hacia un lugar inhóspito donde conviviría con la peor calaña. Poco a poco va aceptando que está solo, que debe encajar y ser uno más, hacer aliados y sobrevivir. Poco a poco va aceptando que su vida es la que es, que no tiene más hueco en el mundo que ese. Sopesa sus opciones y elige la aventura, darlo todo por la causa, y es cuando ves que sigue siendo un niño inocente con aires de grandeza, que ve el mundo con los ojos honorables de los Stark, con esa ignorancia de haber sido criado bajo la protección de los muros de Invernalia. 



Y es cuando entramos en el tema del cliché. Sí, es un personaje masculino guapo con una historia trágica detrás. Hoy en día no es fácil evitar ideas usadas en exceso y caer en el concepto que funciona es siempre la vía segura y fácil de escribir personajes. Hasta que comienzas a ver el desarrollo de Jon y te das cuenta de que rompe muchos mitos de representación masculina en la pequeña pantalla, que han variado ligeramente la fórmula y ¡sorpresa!, funciona. Desde el comienzo de su historia, hacen bastante hincapié en su virginidad, cosa que me sorprendió gratamente, ¿un chico guapo y presentado a ser héroe, virgen como una florecilla? Esto era interesante, y afortunadamente, en la segunda y tercera temporada van más allá, desarrollando su historia en torno a este tema y su ingenuidad con el mundo. ¿Personaje masculino inocente, sensible, virgen, engañado y vapuleado por una chica que aun así mantiene la admiración del espectador? Por favor, dame más.




Vamos siendo testigo de cómo sus ideas preconcebidas a partir de toda su vida viviendo como bastardo, van variando, pero a la vez, seguimos percibiendo esa parte Stark honorable e íntegra, un equilibrio que siempre me ha maravillado de este personaje. La primera mitad de su historia está focalizada en su primer amor, algo que le cambia por dentro, que le hace apartar su votos de Guardián del Muro, algo a lo que él se aferraba con toda su inocencia de niño que ve el mundo con ojos demasiado jóvenes. Es una parte muy importante en la vida de este personaje; explora su sexualidad, sus inseguridades en este tema y empieza a ver mundo tras el muro, convive con “los salvajes” y va tomando consciencia de lo que verdaderamente hay ahí fuera y lo que debe hacer, e insisto, Jon demuestra que un personaje masculino predestinado a avivar masas, puede ser emocional, sensible, inseguro, inocente y cometer errores de novato sin perder un ápice de cariño o respeto por parte del que está al otro lado de la pantalla. 





Como digo, siempre me ha fascinado su desarrollo natural y lógico, sin perder su esencia, pero con un crecimiento brutal. Al final de la tercera temporada, apartando a un lado el romanticismo, decide regresar a su hogar dejando a Ygritte atrás. ¿Chico malo? No amigos, sigue siendo ese Jon fiel a sus principios, algo que todos los Stark llevan escrito en su ADN. Y aquí comienza su etapa más revolucionaria y visionaria que tanto adoro. Él se da cuenta que siguiendo las normas estrictas y arcaicas impuestas tras el muro, no acabarán vivos. Él sabe que las cosas deben cambiar, incluso si tiene que ir en contra de años y años de cultura y enemistad entre ambos bandos. El personaje crece con la historia, se hace un hombre con la historia, le vemos cambiar de opinión en base a su moralidad y el contexto tan nefasto que tiene delante, mientras muchos de sus compañeros se quedan atrás, viviendo en el pasado, sin comprender lo que todos vemos a través de los ojos de Jon. Y consigue hacer lo impensable, lo que Stannis dijo que no ocurriría, los salvajes se unen a él, a un Cuervo, a un Guardián del Muro, para luchar juntos, para sobrevivir juntos, para dar portazo a una historia de enemistad que se creía insalvable. Él, el bastardo, la cara bonita que siempre fue mucho más.  


Un chico joven, honorable e inteligente, dando mil vueltas a muchos de los altos cargos de la Guardia de la Noche, cegados por su orgullo, viviendo a través del ego alimentado por tradiciones que no valen de nada con los Caminantes pisando los talones. La segunda mitad de la historia no está exenta de pérdidas y errores por su parte, es otro de los puntos fuertes de este personaje. No es perfecto, no todo le sale bien, necesita gente detrás para afrontar los cambios y aun así, no es suficiente. Vemos cómo una niña le ayuda a matar a un hermano rebelde, cómo se hace cargo de la defensa del castillo y pierde a Ygritte por el camino, cómo se alía con los salvajes para luchar contra los Caminantes y le matan por ello, cómo le traiciona su parte emocional ante Ramsay y cae, porque sí, sin Sansa y las tropas del Valle, Jon habría perdido ante el otro bastardo. Y sí, es un héroe, ha luchado y ha caído, se ha visto obligado a hacer cosas miserables, ha necesitado amigos y aliados, ha llorado, ha tenido miedo, se ha enamorado y con todo, es un personaje que te llega dentro por su voluntad, su integridad, moralidad y valentía, altruismo y sensibilidad, esa capacidad de perdonar al ser que mató a tu primer amor y que luego te clavaría un puñal en el corazón. Un personaje masculino sin necesidad de ser chulesco, ir de malo y resentido o ser un pedante para ganarse al público. 




“Kill the boy Jon snow, and let the man be born”, tan metafórico y predestinado… Un hombre hecho a sí mismo, que regresa de la muerte, de la traición de sus hermanos, que se vuelve a levantar tras caerse para luchar en una batalla más suya que nunca, porque esta vez debe recuperar su hogar de sangre y no junto a sus hermanos postizos, si no con esos salvajes que un día fueron sus enemigos. Un camino de pérdida, aprendizaje y supervivencia que nos deja a un Jon al final de la sexta temporada curtido en experiencia pero con esos ojos nobles y esa integridad de cuando era un crío, una evolución exquisita para un personaje maravilloso. “The King in the North!”, es la frase que puede resumir su viaje, porque finalmente, tras la superación personal, tras el tormento de apellidarte Snow en el Norte, consigue que la gente le respete, que la gente le quiera, que la gente le proclame Rey, y eso amigos, eso, sólo lo puede conseguir alguien como este personaje, que ha logrado llegar a un trono siendo fiel a su corazón y teniendo la conciencia muy tranquila a pesar de los actos que ha tenido que hacer por las circunstancias y que siempre serán una carga para él. 




Y hasta aquí el viaje de nuestro querido Jon Snow desde mi humilde punto de vista. Estaría encantada de que dejarais comentarios aquí abajo sobre lo que pensáis de este personaje, si estáis de acuerdo o no y podamos abrir debate sanamente. Que la espera hasta la nueva temporada sea lo más corta posible y hasta entonces, recordad… “The North remembers”.




Os dejo aquí una de las mejores escenas de la sexta temporada, donde Jon es consciente de que va a morir y puestos a hacerlo, con espada en mano. 




“You have a good heart Jon Snow, it will get us all killed”




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